martes, 30 de septiembre de 2014

Retriñón, La Muezca y Peña la Tabierna

Salida y llegada: Felechosa (en el concejo de Aller) 
Distancia: 17,7 km
Perfil de la ruta
Duración: 7:00 h (sin contar paradas) 
Subidas acumuladas: 1400 m 
Altura Inicial y Final: 670 m 
Altura máxima: 1862 m 
Fecha de realización: 27/IX/2014
Dificultad: media-alta
Track de la ruta


Mapa de la ruta
Camino del valle de Fresneo
Descripción
       Llegamos a Felechosa, en el concejo de Aller, para ascender al Retriñón. El día es soleado y con buena temperatura, ideal para la práctica del montañismo; sin embargo, las brumas y neblinas que empañan el horizonte dificultan la visibilidad de las montañas más alejadas.
      La subida al Retriñón la hacemos por el Valle de Fresnedo siguiendo las marcas del PR AS 30 “Ruta de las Brañas Alleranas” tal como la describimos en el libro Recorriendo las montañas de Asturias II publicado en Zahorí Ediciones. Pasamos por Peñas Cutias, El Bao y La Gamonal antes de adentrarnos en La Foz. Sin embargo, al llegar a las brañas, en lugar de seguir las marcas del PR por la majada de El Mayaín, tomamos un sendero a la izquierda que cruza la riega llevándonos a la majada de El Caserón y, más allá, a la Collá la Felguera donde se sitúa el Jito Felguera. A poniente, la peña de La Furacá; al norte, la vista se abre hacia el valle Llaimo que enlaza con la ruta del Alba en Cruz de Ríos. Continuamos hacia el este entre acebos por una senda, en llano, que nos deja en la Collá Valencia donde comienza la dura rampa del Retriñón. Siguiendo los hitos que jalonan la subida, pasamos al lado de la peña El Diente, pequeña peña con esa forma, para, enseguida, cruzar al otro lado del gran crestón que baja de la cumbre. Continuando al otro lado por la empinada ladera herbosa alcanzamos cima coronada por un vértice geodésico.
Cabaña en La Gamonal, a la derecha La Foz
       Las vistas que nos ofrece abarcan casi toda Asturias entre las Ubiñas y los Picos de Europa; las fotos panorámicas con los nombres de los picos que se divisan se encuentran en el libro antes citado. Hoy, sin embargo, el cielo no está limpio y las montañas más alejadas se ven con poca nitidez.
       Descendemos por la ladera suroriental cruzando algunos pedreros hasta alcanzar el collado de La Muezca. Pero, en lugar de seguir la senda que en diagonal, entre el brezo, baja la ladera de la sierra, remontamos  otro duro repecho siguiendo una sendilla hasta alcanzar la cima del Pico La Muezca. La ascensión a este pico desde Caleao, siguiendo el precioso valle de Xulió y la bajada posterior por Los Arrudos, está descrita en el primer tomo de Recorriendo las montañas de Asturias. También en este libro están publicadas fotografías panorámicas con los nombres de las montañas. En este caso al tratarse de fotografías invernales, las cumbres nevadas se distinguen muy bien.
Retriñón desde El Caserón

Peña La Furacá desde cerca de la Collá Felguera













El Diente y Collá Valencia, subiendo al Retriñón
       Después del duro día, nos tomamos un respiro para reponer fuerzas en esta solitaria cima. Terminado el almuerzo, nos quedamos un poco más disfrutando de la apacible tarde y del hermoso paisaje. Reanudamos la caminata siguiendo el lomo de la sierra hacia el sureste por una senda de animales entre el brezo de bajo porte. El Monte Ranero se extiende por la falda oriental de la sierra y de allí nos llega la acuciante berrea de los machos que compiten para transmitir sus genes. Desde varios lugares nos llega su berrido pero no vemos ningún animal. Seguimos la senda hasta alcanzar una horcada herbosa próxima a la cumbre de la Peña Tabierna. Un gran muro de piedra, de grandes piedras, separa los concejos de Aller y Caso en esta zona, limitando los ricos pastos de la ladera allerana de las verticales casinas.
 
Bosque Llaimo, Cuchu y Forcá, desde el Retriñón
Desde el Retriñón: La Muezca con el Torres al fondo












Retriñón desde La Muezca
Desde La Muezca, la cordal pasa por La Tabierna y Coriscao












Majada L'Oteru
       Subimos unos metros hasta coronar La Tabierna desde donde tenemos las mismas vistas que desde las cimas anteriores. Cuando estamos bajando hacia el collado herboso, un gran ciervo de espectacular cornamenta sale por debajo de nuestra peña; estaba oculto con la hembra, arrimado a la pared y quizás nos ha oído u olido. Se encamina majestuoso hacia el bosque y aún tenemos tiempo de sacarle alguna foto con teleobjetivo. Al momento, la hembra, más veloz, salva la pradera, salta unas peñas y se sumerge rauda en el bosque; ¡Qué seáis felices!


Majada Las Ordaliegas con el Retriñón al fondo
       A nosotros nos queda el regreso. Una vez en la horcada, emprendemos el rápido descenso por la vaguada herbosa que, más abajo, se cubre de piorno. Buscamos alguna senda que, entre la maleza, nos lleve a la majada El Otero y la encontramos cuando nos adentramos en un bosquete de acebos. La majada posee varias cabañas en uso y bien restauradas. Girando a la izquierda y siguiendo las marcas del PR AS 30, nos acercamos a la cercana majada Las Ordaliegas, con la mayoría de las cabañas en ruinas. Aquí se inicia un hermoso camino que nos va permitir regresar a Felechosa.
       Cruzamos un reguero al lado de la majada La Mornera, que queda a la derecha. Al otro lado del reguero vemos un muro bien hecho y muy llano que discurre por encima de un prado; pensamos que será una acequia que permitía su riego. Una revuelta a la derecha nos mete en el barranco de La Mornera que la senda supera mediante tramos entallados y armados hasta alcanzar un posterior crestón que baja del pico Llaciu. El sendero ahora llanea y nos permite apreciar más arriba, en otro lomo del  pico, la majada de El Brazuelo. Otra revuelta a la derecha nos permite continuar el descenso hasta el Altu la Vallina, a donde llega una pista hormigonada que a su vez sale, a la altura de la piscifactoría, del camino ancho que va de Felechosa a Cuevas.
Tramo de camino entallado

Camino armado que atraviesa el barranco de La Mornera



















       Cruzamos la pista y continuamos por otro camino ancho de tierra en medio del bosque donde se entremezclan avellanos y castaños. Más abajo el camino ancho apto para vehículos, se estrecha después de pasar una cabaña, y continúa en fuerte descenso hasta enlazar con el camino de ida en el valle de Fresnedo. No hay más que desandar otro kilómetro y nos encontramos de nuevo en Felechosa al lado de la pequeña ermita de la Virgen de las Angustias.


Lorenzo Sánchez Velázquez