viernes, 12 de febrero de 2021

Pico Benzúa y Peña Cuanda. Circular desde Riocaliente

Salida y llegada: Riocaliente (Concejo de Llanes)
Distancia: 11 km
Duración: 5:30 h (sin paradas)
Subidas acumuladas: 920 m
Altura Inicial: 100 m
Altura máxima: 723 m
Fecha de realización: 7/II/2021
Dificultad: media
Track de la ruta



Itinerario: Riocaliente (Ricaliente) – El Cogollo (Ordiales) – El Eslabayo (Raíz) – Jorcada Buxerí – Cerro Benzúa – Pico Benzúa – Escalerina el Gatu – Pozu los Alloros – Vega la Butrre – Collada Jalconera – Peña Cuanda (Canto Brao) – Collada Jalconera – Rabiaos – Rodiles – Riocaliente.

El Valle de Ardisana, en el concejo de Llanes, sigue la dirección oeste-este y está recorrido por el Río de Riensena que al hacer acopio de aguas de otras riegas se llama de San Miguel a partir de Riocaliente. Limitado por las sierras del Benzúa al norte y del Hibeo al sur, contiene pueblos típicos como Riensena, Mestas, Riocaliente o el propio Ardisana con abundantes construcciones tradicionales en buen estado. La familiar y pintoresca ruta de senderismo “El Camín Encantáu” discurre por esta zona. Y así como esta ruta está perfectamente señalizada y limpia, las sendas que permiten el acceso a las montañas están completamente descuidadas y llenas de broza por lo que caminar por ellas implica un esfuerzo extra acompañado de arañazos de zarzas y pinchazos de cotoyas. No sé si alguien en el ayuntamiento de Llanes conoce las formidables vistas que ofrecen las sierras del Hibeo y del Benzúa sobre los Picos de Europa y la rasa costera.

A Riocaliente (Ricaliente), en el concejo de Llanes, se llega por la AS-115 desde Posada de Llanes, desviándose a la derecha en Puentenuevo para continuar 3 kilómetros por la LLN-14. Dejamos el vehículo unos metros antes del puente que da acceso a la aldea. Después de poner las botas, cruzamos el río San Miguel por el puente de piedra con barandillas de madera; bajo él las aguas bajan bravas por las recientes lluvias. Se trata de un pueblo con sus casas tradicionales bien cuidadas que posee un hermoso conjunto de hórreos y paneras bien arreglados en la plaza; aquí se encuentra también la estatua de La Castañera. Apreciado el hermoso conjunto, volvemos sobre nuestros pasos hasta el puente, sin descruzarlo, para continuar por una pista en paralelo al río por su margen izquierdo. La enorme peña del Benzúa se yergue imponente al sur cerrando el horizonte norte mientras al sur la alargada sierra del Hibeo nos oculta el esplendor brillante de las nieves de los Picos de Europa.
Puente sobre el Río San Miguel con el Benzúa detrás.

Hórreos en la plaza de Ricaliente con estatua de La Castañera en el centro.

La pista, hormigonada al principio y después de tierra, da un amplio giro hacia el noroeste casi en llano; más adelante se irá empinando a medida que progresemos. Entre eucaliptos, castaños, algún que otro roble y una gran sobreabundancia de cotoyas, el camino llega hasta las cabañas del Cogollo (en otro mapa las llama Ordiales).
La pista sube entre prados hacia el bosque de eucaliptos siempre con la vista puesta en el Benzúa.

Unos metros antes de llegar a la primera, salía hace tiempo un desvío a la izquierda con una antigua marca que nos indicaba el camino a seguir. Al llegar lo encontramos totalmente cerrado por la maleza por lo que continuamos unos metros más por el camino ancho hasta salir a una pradera que sube a la izquierda (NO). Remontamos por ella hasta el otro extremo donde debemos atravesar una alambrada de espino para salir a una marcada senda que avanza entre eucaliptos, cotoyas y zarzas. A partir de aquí está seguida pero el martirio de las cotoyas y las zarzas no terminará hasta alcanzar el prado de El Lavayu (Jabariegu) en la base de la alargada peña caliza del Benzúa. Antes pasaremos por la una pequeña campera de El Escalabacho o Raíz.
En este punto (Cogollo o Ordiales) salía una senda a la izda que encontramos cerrada por la maleza.
Pasadas las cabañas de Ordiales subimos por este prado y al otro lado reaparece la senda.

Una imagen de la senda entre floridas y punzantes cotoyas; necesita urgente desbroce.

El senda, libre ya de las altas cotoyas, sube duramente por el amplio canal vegetal evitando los lapiaces calizos. Salva unos 150 m de desnivel desde los prados y finaliza en la Jorcada Buxerí dando vista al norte: Nueva de Llanes y la costa cantábrica próxima a la Punta de San Antonio, en cuyo promontorio se aprecia con buena vista la ermita del mismo nombre.
Desde la Jorcada Buxerí miramos al norte: Valle de Nueva y Nueva de Llanes alineaddo con la Punta de San Antonio. Con buena vista se puede ver la ermita.

Desde el collado Buxerí miramos al noroeste: Valle de Nueva y el afloramiento calizo de la Sierra de Cueva Negra (picos Jorovitaya, Teyadera, Baúa y el Gurugú a la dcha).

Arista este del Benzúa. Hacía allí se encuentra la cima. Foto desde la Jorcada Buxerí.

En otra ocasión, como disponíamos de tiempo, cresteamos toda la sierra hacia el oeste (es una maravilla transitar por ella disfrutando del mar al norte y de los tres macizos de los Picos de Europa al sur). La sendilla se sigue bien por la misma cumbrera porque no hay otra posibilidad y solo tiene la dificultad de lo agreste del suelo formado por el lapiaz que obliga a mirar continuamente en donde se pisa para evitar los agujeros en algunos tramos. Desde el collado Buxerí la cresta de la Sierra Benzúa hacia el oeste tiene casi 2 km y es un continuo diente de sierra, pasando por los riscos Cabeza Llamera (por encima de la majada Llamera, situada al sur), Muezcachica y El Cuetón donde quedan los restos de una antena y una caseta.
Vista de la arista occidental de la Sierra del Benzúa. En el extremo se encuentra El Cuetón. Por detrás vemos el Joyadongu y el Mofrechu y a la dcha La Teyadera en la Sierra de Cueva Negra.

Desde El Cuetón sacamos esta foto en 2013 de la Sierra del Benzúa.

Todo esto lo hicimos hace unos años. Pero esta vez no tenemos tiempo porque se prevé lluvia a partir de las 3 de la tarde y, además, vamos a subir a la modesta Peña Cuanda en el camino de regreso. Por eso en el collado Buxerí, seguimos la cresta hacia el este rodeando unas pequeñas peñas por el sur hasta un solitario espino. Pronto llegamos a la primera cumbre, un metro más alta que la segunda, pero que no posee ninguna distinción especial (sólo unas simples piedras), dejando el mérito de la coronación para la otra. Entre ambas un profundo y herboso jou, que es mejor rodear por el norte (esta vez lo hicimos por el agreste lapiaz del sur). Así se llega a la segunda donde hay el buzón de montaña al que le falta la tapadera.
Cerca de la cumbre cimera del Benzúa.
Cima del Benzúa. Al finalizar esa pequeña campera, a la izda, aparece de repente la canal por donde baja la Escalerina del Gatu. En el centro de la foto vemos Peña Cuanda y a la dcha la Sierra de Peña Llabres con la aldea de Vibaño a sus pies.

Las vistas hacia el sureste están dominadas por la Sierra del Cuera (Peña Blanca cerca y al final el Turbina) y, virando al sur, por los tres macizos de los Picos de Europa. Por delante del Occidental y justo al otro lado del Valle de Ardisana tenemos la cumbre y Sierra del Hibeo y en el valle vemos las aldeas de Palacio, Riocaliente, Las Mestas y Ardisana, esta última a los pies del Hibeo. Al oeste se extiende la sierra del Benzúa y más allá la del Mofrechu. Al norte tenemos la rasa costera y la Sierra de la Cueva Negra. Dejo algunas fotos con teleobjetivo de los tres macizos de los Picos de Europa, 
Macizo Oriental

Macizo Central

Macizo Occidental

Bajaremos por la arista este. Cruzado un jou herboso que se encuentra en esa dirección, nos topamos con verticales caídas al norte y algo más suaves al sur. La arista avanza hacia el este y cuando la campera parece que no va a tener salida, en el mismo borde, descubrimos una canal por donde baja la sendilla de la La Escalerina del Gatu. Un corto espigón rocoso nos separa al principio de la vertical ladera norte. El vertiginoso descenso por esta canal herbosa deja ahora otro espigón a la derecha. La canal es fácil de bajar pero se debe hacer con cuidado para evitar resbalones sobre todo con el suelo mojado. Así llegaremos a un pequeño rellano, donde nade otra cresta rocosa, que dejaremos a la izquierda. Continuaremos el fuerte descenso por una segunda y más amplia canal herbosa con restos de cotoyas de bajo porte; la senda sobre arcilla roja puede resbalar si está mojada. Es preferible salirse de ella y descender por las zonas de hierba que retienen mejor la bota. Al final la senda gira hacia el extremo del espigón rocoso en una horcada llamada Pozu los Alloros que nos reabre el horizonte norte.
Punto de arranque de la Escalerina del Gatu
Vista atrás del primer tramo de la Escalerina el Gatu


Un poco más abajo se abre a la derecha la segunda canal de hierba.

En el siguiente tramo del recorrido vamos a rodear por el norte un trecho afilado del crestón oriental de la sierra. Siguiendo (N) una marcada y empinada senda (cuidado con los resbalones con este suelo arcilloso cuando está mojado), descendemos entre la broza por la ladera norte hasta una cabaña en ruina total. La senda aquí se divide en dos. Cogemos la de la derecha (E) que faldea en llano (seguimos entre cotoyas y zarzas) el largo crestón rocoso para dirigirse a un prado (Vega la Butre) que deja a la izquierda poco antes de alzarse de nuevo a la cumbrera en la collada Jaconera. Desde el pico hasta el Pozu los Alloros hemos descendido 250 metros y desde el Pozu a la cabaña otros 100 metros.
Llegando a la cima de Peña Cuanda echamos la vista atrás para ver el descenso desde el Benzúa.

Decidimos subir a Peña Cuanda (Canto Braos). En la Collada Jaconera continuamos hacia el este siguiendo un senderillo que nos lleva con facilidad a la cima caliza de esta modesta cumbre. Desde arriba vemos una senda que parece rodear la peña por la ladera sur y decidimos comprobarlo; fue un error. Primero descendemos unos metros por el lenar de la arista este hasta una cercana collada de hierba donde se inicia la senda. Al principio faldea la peña (SO) y pasa bajo un abrigo rocoso, después sencillamente desaparece. Así, entre las punzantes cotoyas, por tramos de lapiaces con traicioneros agujeros y algunas zarzas, mantenemos la dirección hasta encontrar una senda cerca de la Collada Jalconera. Es mucho mejor desandar el camino desde la Peña Cuanda hasta la Collada Jalconera.
Arista oriental de Peña Cuanda de dificil caminar y peor aún el rodeo a esa peña por la ladera sur. A la derecha se el Benzúa.
Rodeando Peña Cuanda por la ladera sur. Hasta esa oquedad que vemos en la roca hay senda después cotoyas y lapiaces.

Hace unos años bajamos directos (S) desde la collada hasta las cabañas de Las Casinas, después cruzamos un prado para acceder a una pista (O) que pasa junto a una magnífica casona y salimos finalmente a la carretera que va a Rabiaos. En aquella ocasión la seguimos en sentido contrario a la aldea (izquierda) para desembocar en otra que baja (S) a su vez a la carretera principal a la altura del Molinín. Esta carretera nos llevó finalmente a Riocaliente después de caminar por ella un kilómetro.

En este tramo ya hay senda pero entre cotoyas, Así hasta que lleguemos a Rabiaos.

Esta vez hicimos una variante para evitar el asfalto. Bajo la Collada Jalconera cogemos (O) una marcada senda que, entre cotoyas y zarzas, faldea el crestón oriental del Benzúa y finaliza, después de unos 750 m, en un prado situado unos metros por encima de la aldea de Rabiaos. Bajamos a la aldea cruzando una portilla metálica y seguimos un camino ancho que deja unas cabañas y prados a la izquierda convirtiéndose después en senda mientras vira al sur por el interior de un bosque mixto.
La senda que cogimos en la Collada Jalconera termina en esta pradera muy cerca de Rabiaos.

Bajando por el prado hasta salir a las casas de Rabiaos.

Hórreo en Rabiaos

De Rabiaos sale este camino que en Rodiles se convierte en pista ancha y baja a Ricaliente.

Descruzando el Río San Miguel en Ricaliente

Llegamos a las cabañas de Rodiles donde se transforma en ancha pista que baja entre prados bien cuidados. Se adentra después en otro precioso bosque mixto mientras gira al oeste y retoma finalmente el sur para entrar a Riocaliente por el norte. Pasamos por su preciosa plaza entre hórreos y paneras de magnífica factura y en buen estado, dejamos a La Castañera en su eterno quehacer y cruzamos el río de San Miguel por el puente de piedra con barandillas de madera.

Lorenzo Sánchez Velázquez







viernes, 22 de enero de 2021

Peñamayor con raquetas. Circular desde el Molín de Prá

Salida y llegada: Molín de Prá (Piloñeta, Concejo de Nava)
Distancia: 17,5 km
Duración: 8:00 h (sin paradas)
Subidas acumuladas: 1250 m
Altura Inicial: 250 m
Altura máxima: 1149 m
Fecha de realización: 16/I/2021
Dificultad: media
Track de la ruta


Itinerario: Molín de Prá (Piloñeta) – Arroyo Peña – Perancho – Campanal – Monte la Artosa – Sierra Vieja – Conducción Aguas Arrudos-Gijón – Collado Oroxu (Peñamayor) – Peñamayor – Collado Oroxu (Peñamayor) – Llames Llagar – Pico Redondo (La Cota) – Les Praeres – Porciles – Camino a Bacarral – Molín de Prá.

Planificamos esta ruta con la intención de pisar mucha nieve. Como no sabíamos su dureza decidimos llevar crampones, piolet y raquetas, mucho peso que sumado al del agua, la comida y la ropa de abrigo derivó en la principal dificultad de la jornada.

Nos acercamos a la localidad de Nava donde abandonamos la N-634 para seguir las indicaciones hacia Peñamayor y Les Praeres. Pasada la aldea de Piloñeta aún nos queda medio kilómetro de zigzagueante carretera hasta bajar al nivel del río Prá que cruzamos por un puente; al otro lado está el conocido molino y un amplio aparcamiento. Un cartel nos informa que la carretera que sube a Les Praeres está cortada por nieve y hielo; debemos apearnos para comenzar aquí la ruta. Es lo que esperábamos.
Puente sobre el Arroyo Peña que acabamos de cruzar.

Por un puente de hormigón situado al lado del molino cruzamos el Arroyo Peña y seguimos (SO) por el camino ancho que sube a la estación de aguas de Perancho. En realidad no debíamos llegar allí pero cuando nos dimos cuenta estábamos junto al edificio donde se recogen las aguas del manantial de Perancho y se unen a las que vienen por tubería de los Arrudos y juntas llegan a la potabilizadora de La Pérdiz en Gijón. Esta conducción de unos 54 km es propiedad de la Empresa Municipal de Aguas (EMA) de Gijón y proporciona aproximadamente un 25% del agua que se consume en Gijón. El 60 % lo suministra la empresa Cadasa del río Nalón (embalses de Tanes y Rioseco) y el resto viene otros acuíferos locales.
El camino deja a la izquierda los prados cercanos al Arroyo Peña. La helada da fe de la baja temperatura

Retrocedemos con cuidado (la pista hormigonada está helada) hasta el rústico puente de madera que permite el paso sobre el Arroyo Perancho. Unos metros más atrás abandonamos el camino ancho para seguir una marcada senda (NO) en medio de un bosque mixto donde apreciamos viejos castaños. El sendero desemboca en una pista asfaltada que une las aldeas de Gradátila y Campanal.
Este rústico puente sobre el Arroyo Perancho no hay que cruzarlo. La senda sale unos metros más atrás.

A punto de salir al camino asfaltado que nos subirá a la aldea de Campanal cuyas primeras casas vemos arriba.

Enseguida llegamos a Campanal. Aunque la idea inicial era continuar por el camino ancho rodeando la aldea por el norte y subir después mediante varias revueltas a La Bobia, lo abandonamos para atravesar la aldea y coger un camino (SO) que llanea entre los prados de La Artosa. No teníamos claro si este atajo iba a ser bueno pero resultó que acertamos. Cuando el camino ofrece un viraje al sur para rodear una riega lo dejamos y seguimos (N) una senda que nos lleva a una cabaña ganadera en uso.
El camino llanea por los prados de La Artosa (foto de Rosa).

Hasta la cabaña llega otro camino desde la pista que sube por La Bobia y a la que queremos llegar. Como habría que retroceder bastante hasta ella, aprovechamos unos prados sin cerca para remontar por ellos hasta la pista. Casi llana, avanza hacia el sur por el Monte la Artosa, vira después al este y se encarama en la Sierra Vieja. La nieve y el hielo nos obligan a poner las raquetas.
Poco antes de llegar a la Pista que viene de la Bobia hago esta foto: Monte la Artosa en primer plano, hacia la izda la pequeña Peña la Texuca y por detrás la Sierra Vieja que el camino supera por la izda.


Subiendo a la Sierra Vieja miramos hacia atrás: a la derecha se ve el prado por el que subimos a la pista de La Bobia, en el centro el Monte la Artosa y al fondo, con algo de nieve, el Pico Fario.

El camino cruza la sierra dando tres grandes revueltas y baja a unos prados donde se convierte en senda poco antes de montarse sobre la tubería de conducción del agua que viene de Los Arrudos. Sobre la misma tubería metálica caminamos por el pasillo entre la nieve que ofrece la humedad de la conducción hasta una pequeña horcada horadada sobre el crestón occidental del Pico Oroxu. Paramos a tomar un tente en pié con la vista puesta en la mole de Peñamayor justo enfrente.

Vista atrás: en la nieve se dibuja la conducción de agua que viene de Los Arrudos. Abajo se ven los prados que hemos cruzado en la Sierra Vieja. Abajo, el amplio valle de Nava.
Horcada sobre el crestón occidental del Pico Oroxu por donde pasa la conducción de agua de Los Arrudos

Peñamayor desde la arista occidental del Pico Oroxu. Subiremos por la amplia canal que se ve a la derecha.
Vista de Las Ubiñas (izda) y la Sierra del Aramo con La Mostayal a la dcha.

Reanudamos la marcha por el camino sobre la conducción de agua (E) hasta el cercano Collado Oroxu o Peñamayor. Casi sin tocarlo, rodeamos la peña por el oeste siguiendo el camino sobre la propia tubería y cuando vemos una amplia canal nevada que sube a la cima comenzamos la dura remontada. Normalmente no se sube por aquí pues esta canal está llena de maleza y lo normal sería subir por la cara norte (ver esta otra entrada de cuando hicimos la integral de Peñamayor) o subir por otras canales más al sur. Pero la nieve oculta la broza y con esfuerzo, haciendo zetas y gracias a las raquetas vamos subiendo poco a poco.
Subiendo por la empinada ladera occidental de Peñamayor (foto de Rosa).

Otra imagen de la subida en la que no se aprecia la gran inclinación de la ladera (foto de Rosa).

En la cima de Peñamayor. El pico queda unos metros por detrás de la columna metálica (foto de rosa). Los montes del fondo abarcan desde el Retriñón (izda) a Peña Mea (dcha). Por delante de esta cuerda se ve la Sierra del Crespón. (Foto de Rosa).

El esfuerzo ha sido grande, poco se para en la cima, y aunque teníamos pensado bajar por la ladera opuesta (este), como alguno no la alcanza, descendemos por el mismo camino. Retrocedemos hasta el Collado Oroxu y seguimos por el camino ancho que baja a Les Praeres.
Una imagen del descenso por la ladera oeste (foto de Rosa).

El camino que baja a Les Praeres pasa junto a majadas como esta. A la izda vemos el collado Ortigosa a los pies del Pico Redondo.
Pico Redondo con el Collado Ortigoso a la derecha.

Pronto, entre prados y magníficas cuadras bien arregladas, sale a la derecha (S) un ramal que lleva al Collado Ortigal a través de la Majada Espines. Como aún no hemos comido decidimos hacerlo en lo alto del cercano Pico Redondo (La Cota) y seguimos la nueva pista hasta el collado situado en su base. Unos metros más y estamos en la cima de esta alomada montaña que, no obstante, ofrece unas preciosas vistas hacia el sur y el este.
Vista suroriental desde el Pico Redondo
Continuación de la panorámica anterior



Vista sur desde el Pico Redondo

Terminado el avituallamiento bien regado volvemos a la pista y la seguimos hasta descender a las amplias camperas nevadas de Les Praeres. Allí cogemos la carretera (N) que nos permitiría un rápido descenso.
Les Praeres con el Pico Varallonga detrás

Saliendo a la carretera que sube a Les Praeres.

Pero después de 2 kilómetros, en Porciles, abandonamos el asfalto para “atajar” por un camino que pronto se convierte en senda y baja por el bosque. Desemboca en un camino ancho que lleva al prado y cabaña de El Foyacu y se reorienta (NO) hasta salir a otra pista de mayor entidad que lleva a Bacarral. Seguimos por esta última entre prados hasta desembocar en la carretera muy cerca del Molín de Prá.

Lorenzo Sánchez Velázquez