lunes, 13 de septiembre de 2021

Escamellau y Paredón de Albo. Circular desde los Invernales del Texu

Salida y llegada: Invernales del Texu (Sotres, Concejo de Cabrales)
Distancia: 15,5 km

Duración: 7:30 h (sin paradas)
Subidas acumuladas: 1320 m
Altura Inicial: 880 m
Altura máxima: 2129 m
Fecha de realización: 11/IX/2021
Dificultad: media
Track de la ruta





Itinerario: Invernales del Texu (Sotres) – Camino a los Puertos de Áliva – Vega de Fresnidiello – Río Duje – Vegas del Toro o de Sotres – Valle de las Moñetas – Vega Carrazosu – Llagu Vieyu – Lago de las Moñetas – Canal de Valleyón – Horcada de los Grajos – El Escamelláu (2075 m) – Horcada de los Grajos – Paredón de Albo o Marta Navarra (2129 m) – Horcada de los Grajos – Canal de los Grajos – Río Duje – Camino a los Puertos de Áliva – Vega de Piedra Llé – Vao Jurniello – Vegas del Toro – Vegas de Fresnidiello – Invernales del Texu.


Mediante el aparcamiento regulado en el trayecto desde la Curvona de Sotres al Collado Pandébano, los responsables del Parque Nacional de los Picos de Europa pretenden disminuir el tráfico de vehículos particulares. En la Curvona de Sotres un agente del parque nos informó de que quedaban plazas en el aparcamiento de los Invernales del Texu y allí dejamos el coche. Más tarde, cuando regresamos, vimos la denuncia en un coche mal estacionado.

Invernales del Texu. Dejamos el coche en el aparcamiento habilitado al lado del río.

Comenzamos la ruta por la conocida pista que sube a los Puertos de Áliva situados en Cantabria. El amplio valle del río Duje separa los macizos Central y Oriental y vamos dejando atrás las Picas de Fresnidiello y Balvín en el primero y el los picos Boru y Cueto Tejao en el segundo. Al sur, en la dirección de la marcha, impresionan las verticales paredes del Escamelláu mientras que a la izquierda el Pico Valdominguero da paso a la Canal de Jidiellu (ver en otra entrada). Así, en tranquilo paseo, llegamos a las Vegas del Toro o de Sotres después de cruzar el río Duje.

Desde la pista que sube a Áliva tenemos al frente El Escamelláu.

Cerca de las Vegas del Toro los rebecos se dejan fotografiar


Vegas del Toro con el Escamelláu al fondo.

En este punto abandonamos la pista y seguimos una senda que se interna a la derecha (O) por el amplio Valle de Fresnedal que culmina en el Collado Camburero a los pies de Peña Castil (ver esta otra entrada del Blog). Enseguida abandonamos este valle y cogemos  a la izquierda (SO) el de Las Moñetas. Por la margen izquierda de la riega, perfectamente hitada y siempre en ascenso, la senda en muchos tramos se desdibuja entre las rocas pero se sigue perfectamente.

Comenzamos la subida por la Canal de Fresnedal (dcha) y la dejamos para seguir el Valle de las Moñetas (izda).

El terreno es bastante caótico pero la dirección del valle es muy clara y los hitos abundantes están bien puestos. Después de caminar un kilómetro por el valle aparece una bifu.rcación. Una marcada senda señalizada con un gran hito sale a la derecha y se dirige muy arriba hasta alcanzar Collada Bonita, la menos marcada (la nuestra) sigue por el valle hasta la Vega Carrazosu donde encontramos vacas pastando.

La senda sube por la margen izquierda de la Riega de las Moñetas.

Llegando a la Vega de Carrazosu.

Se sale de la pequeña vega por la izquierda siguiendo los hitos que nos van llevando hasta el Llagu Vieyu. Nunca tiene agua y lo rodeamos por la derecha para acometer después una empinada panda de hierba por la que el camino se retuerce para ganar altura. El hermoso Lago de las Moñetas nos recibe en su pequeña cubeta de sobrexcavación glaciar con sus aguas siempre verdes y en invierno heladas.

Vista hacia atrás de la Vega Carrazosu. Se sale por la izda (en el sentido de la marcha) para subir a Las Torcas.

Rodeamos el Llagu Vieyu (siempre seco) por la derecha. Al otro lado de la panda verde está el de Las Moñetas.

Lago de las Moñetas

Abajo el Lago de las Moñetas y en diagonal la repisa por la que sube la senda.

Otra imagen de la repisa que nos permitirá rodear el lago.

Unos minutos de descanso, un tentempié y reanudamos la marcha siguiendo la senda que, trazada sobre una estrecha repisa, lo rodea por la derecha. En un punto hay que agarrarse a la roca para subir una peña (sin problemas pero con cuidado). Completado el rodeo la senda se orienta al este para continuar una suave progresión por la empinada ladera occidental del Paredón de Albo. La senda es clara, los hitos abundantes y los grandes peñascos en las colladinas y aristas transversales sirven de buena referencia.

Rodeando el lago

Mientras lo rodeamos tomo otra imagen del Lago de las Moñetas.

La senda pasa al lado de grandes peñascos que nos sirven de referencia. 

Otra peña que la senda deja a la izquierda.

La misma peña que en la imagen anterior con Peña Castil a la izquierda.

Traspasada la última arista accedemos a la parte alta del pedregoso Canal del Valleyón. Sin embargo en esta zona el canal alterna la piedra y la hierba y se sube muy bien a pesar de la gran inclinación. Culminamos la canal al lado de una profunda sima situada a unos metros de la Horcada de los Grajos.

La cumbre del Escamellao ya está cerca (tras la pared del centro). Antes hay rodear el crestón de la derecha para seguir por la parte alta del Canal del Valleyón.

Esta foto del Escamelláu está sacada desde la ladera del Paredón de Albo. Vemos la Horcada de los Grajos con la sima que la senda rodea por la izda. La senda nos permite subir sin ninguna dificultad.

Tramo final de subida al Escamelláu.

Rodeamos la sima por la izquierda y continuamos por la senda que sube bordeando El Valleyón. Las caídas son bastante verticales pero no hay sensación de vacío en ningún momento y enseguida alcanzamos una primera cumbre. Rodeamos en ascenso por el norte la cumbre principal y alcanzamos la cima de esta espectacular atalaya señalizado por un simple montón de piedras. La vista abarca casi todo el macizo Oriental (Boru, Valdominguero, Pica del Jierru, Morra de Lechugales, Pico Cortés y Práu Cortés) y una parte del Central (Peña Vieja por encima del Paredón de Albo, Picos de Santa Ana, Tiros Navarro, Campanarios, Cuchayón de Villasobrada por delante de la Morra, Torre de las Colladetas y Collada Bonita, torres del Oso y del Carnizoso y Peña Castil). Llega hasta el Coriscao y la montaña palentina quedando a nuestros pies en esa dirección los Puertos de Áliva. Dejo algunas fotos.

Vista sur desde El Escamellao. Subiremos al Paredón de Albo rodeándolo más abajo de la foto por la derecha.

Mirando hacia el oeste desde la ladera del Escamelláu. La vista desde arriba es idéntica pero esta foto me quedó más limpia.

Continuación de la panorámica anterior en el sentido horario.

Después de Peña Castil la panorámica sigue hasta el Cabezo las Moñas.

Macizo Oriental desde la cima del Escamelláu.

Después de disfrutar del paisaje y hacer unas fotos decidimos acometer la segunda y última cumbre antes de comer. Para ellos bajamos del Escamelláu hasta la Horcada de los Grajos por la misma senda y continuamos por la herbosa ladera opuesta siguiendo los hitos. Más arriba debemos cruzar un crestón calizo subiendo por un corto tobogán de piedra donde debemos ayudarnos con las manos (sin dificultad) para salir a una amplia repisa de hierba. Otra corta subida por la ladera occidental del pico y nos situamos bajo las peñas que dan acceso a su cima. Estos 2 o 3 metros de roca tampoco dan ningún problema y nos dejan en la cumbre donde sólo hay un hito. Las vistas son parecidas a las del Escamelláu pero desde aquí se ve el Lago de las Moñetas y los Puertos de Áliva. Paramos a reponer fuerzas.

Vemos el Paredón de Albo desde el Escamelláu. El crestón rojizo frontal separa dos zonas de hierba. La subimos sin ninguna dificultad por la alargada que vemos a la derecha; está perfectamente hitada.

Único punto donde hay que poner las manos. La foto está hecha durante la bajada.

Después del paso anterior este corredor de hierba por la ladera oeste permite rodear las peñas para terminar la subida por una corta panda de hierba.

Llegando al Paredón de Albo con el Escamelláu detrás.

Puertos de Áliva desde el Paredón de Albo.

Reanudamos la marcha bajando por el mismo camino hasta la Horcada de los Grajos de donde baja (E) la canal del mismo nombre. El primer tramo es muy estrecho y empinado pero la senda va escalonada entre las matas de hierba facilitando el descenso. Después la canal se abre y está rellena de una gran canchal de piedra mediana en donde hay que tener cuidado para evitar desprendimientos de piedras (se hace largo este tramo). Más abajo la senda deja el canchal a derecha y la canal pierde algo de inclinación (a partir de aquí se baja mucho mejor). El segundo y último tramo de pedrero es menos inclinado, más corto y la grava menuda facilita el descenso.

Iniciamos el descenso por la Canal de los Grajos. Al principio es más estrecha y escalonada.

Vista hacia primer tramo de hierba del Canal de los Grajos.

Imagen hacia arriba del pedrero que rellena la zona media de la Canal de los Grajos.

Vista hacia abajo del pedrero. Cuando finalice aún quedarán muchos metros de bajada.

El último tramo herboso es menos inclinado pero se hace largo porque aún quedan muchos metros que bajar. Atravesamos un par de caminos transversales y cogemos uno, muy abajo, que nos lleva a una zona de pastos. Nos queda por bajar un último escalón de hieba antes de cruzar el río Duje que por aquí no es más que un pequeño arroyo. Un camino nos saca de esta zona de pastos cercana al río hasta la pista que viene de Áliva a la altura del pequeño refugio, aún en zona cántabra.

De esta vista del Macizo Oriental disfrutamos mientras bajamos por el Canal de los Grajos.


En la zona baja abandonamos la bravera y seguimos por la hierba. Desde aquí aún quedan muchos metros por bajar como se ve en la foto de abajo

Nada más llegar a la pista vemos casi completa la Canal de los Grajos.

Llegando a las Vegas del Toro con el Cabezo las Moñas detrás.

Un poco más abajo está el límite provincial y la Vega de Piedra Llé. Entrando en Asturias nos encontramos con un estrechamiento del valle de Duje producido por la arista oriental del Escamelláu y la Occidental del Valdominguero; es el Vao Jurniello. La pista sigue el descenso por las Vegas del Toro donde cruzamos el río Duje, después por la de Fernandiello, a la que sigue la de Fresnidiello y los Invernales del Texu. Bajamos unos metros por el ramal de va a Pandébano llegamos al aparcamiento situado al lado del río.

Lorenzo Sánchez Velázquez


martes, 24 de agosto de 2021

Tiatordos. Circular desde Pendones

Salida y llegada: Pendones (Concejo de Caso)
Distancia: 14,5 km

Duración: 5:30 h (sin paradas)
Subidas acumuladas: 1290 m
Altura Inicial: 760 m
Altura máxima: 1951 m
Fecha de realización: 19/VIII/2021
Dificultad: media
Track de la ruta

Itinerario: Pendones – PR-AS 64 Pendones-Orlé – Mayá la Quemada – Collado Xuacu (de la Degollada) – Mayá Xuacu – Reguero Llábana – Mayá Piedrafita – Collada los Fitos – Loma de los Fitos – PR-AS 65 Ruta del Tiatordos – Panda del Tiatordos – Tiatordos – Panda del Tiatordos – Majada del Pláganu (Fuente Rica) – Foz de Palombar – Sen de la Vara – Reguero Llábana – Pendones. 


En otra entrada del Blog describí la subida y vuelta al Tiatordos desde Taranes (Concejo de Ponga). Es una ruta exigente y larga con tramos espectaculares (Foz de la Escalada, Bosque de la Bufona, Mayá Entregüé o el Fuxo la Muyer) y otros un tanto desdibujados entre la maleza sobre todo en las laderas sur y este de la montaña. Sin embargo, la forma más rápida y directa de subir al Tiatordos se hace desde Pendones (Concejo de Caso) por la Foz de Palombar siguiendo las marcas del PR-AS 65 Ruta del Tiatordos. En esta ocasión ésta va a ser la ruta de bajada porque subiremos por el Collado Xuacu y la Mayá Piedrafita para hacerla algo más tendida aunque bastante más larga.

Desde la zona alta de Pendones echamos la vista atrás: Fito Muries y Pico Abariu.

Desde la misma posición que en la foto anterior enfocamos hacia el sureste sobre el Pico las Coronas y el Coto de Pendones. El camino que va a Vega Baxo rodea el pico por la derecha.

Después de dejar el coche en el amplio aparcamiento de Pendones comenzamos a caminar siguiendo las marcas del PR-AS 64 que nos llevarían a la aldea de Orlé a través del Collado Capiella. El camino amplio sube a la zona alta de Pendones, deja a la derecha otro camino que se dirige a unas fincas, da un par de revueltas para ganar altura, cruza una portilla de hierro y deja atrás las cabañas de la Mayá la Quemada antes de adentrarse en un precioso hayedo que cubre la ladera oriental de la Peña Quemada.

Subiendo a la Collá  Xuacu con el Tiatordos al fondo.

Por el hayedo que sube a la Collá Xuacu (foto tomada en el mes de mayo).

Otra foto del hayedo también del mes de mayo.

Cruzada una rústica portilla de palos transversales salimos a la Collá el Xuacu a donde también llega una pista parcialmente hormigonada que viene de El Arenal en la carretera AS-17 entre la aldea de La Foz y el desvío a Pendones. La pista de tierra sube unos metros más y nos deja en la Mayá Xuacu donde finaliza. Encontramos una cabaña al lado de una fuente de abundante agua al lado del camino y otras en ruinas algo alejadas y pegadas al roquedo.

Cabaña y fuente en la Mayá Xuacu con el pico Maciédome al fondo y el Collado Pandellanza a la izda.

Dos sendas parten de la majada. Por una de ella el PR se encarama (N) al Colláu Capiella, por la otra, la nuestra, llanea entre los altos helechos faldeando (NE) el Pico los Ladrones (extremo meridional de La Carasca) a la vez que pasa bajo sus farallones calizos antes de atravesar el Réguero Llábana. En este punto vira al este para subir al amplio lomo herboso donde se asienta la Majada de Piedrafita. Una abundante cabaña de ganado vacuno se alimenta de sus pastos.

La senda va entre helechos desde el Xuacu a la Mayá Piedrafita (pequeña franja de hierba arriba). A la izda vemos las peñas de Son Xerra Pequeña (Fitos del Tiatordos) y a la dcha el Tiatordos.

Rodeamos los crestones calizos que bajan del Pico los Ladrones.


Imagen de la senda entre el Xuacu y el Reguero Llábana tomada en mayo cuando aún no han crecido los helechos

Ganado en la Mayá Piedrafita con el pico Maciédome a la izda y los Mampodres al fondo.

Dos sendas parten de aquí en dirección al Tiatordos. La que va más baja faldea la Loma de los Fitos entre altas escobas y parece más sucia; preferimos la que va más arriba y alcanza el Collado los Fitos tras superar un corto escobar. Todo este tramo lo hicimos hace apenas dos meses para subir al pico Son Xerra Pequeña (Fitos del Tiatordos) en una travesía entre Pendones y Taranes y Las Mestas.

Collá los Fitos. Al otro lado Son Xerra Pequeña y a la derecha el Campigüeños.

Panorámica desde la Loma los Fitos hacia Ponga (bajo las nubes). A la dcha el Tiatordos y a la izda Peña Taranes.

Para acercarnos a la base del Tiatodos iremos cresteando (SE) los montículos de la Loma de los Fitos siguiendo una senda que va por un terreno despejado con cortos tramos de cotoyas. Tras superar el último de los montículos por una pequeña canal con algo de roca, seguimos una franja de hierba que nos deposita en la base de la gran peña y donde encontramos las marcas del PR-AS 65 Ruta del Tiatordos que no abandonaremos hasta regresar a Pendones.

Llegando a la base del Tiatordos

Imagen parcial de la Panda del Tiatordos vista desde arriba.

La marcada senda nos va elevando con facilidad por la pedregosa ladera occidental de la Panda del Tiatordos. Se hace larga la subida pues supone vencer un desnivel de 400 metros desde la base sin dar un respiro. Alcanzada la arista, seguimos unos metros llanos por el borde de la vertical ladera oriental hasta situarnos en el pequeño montículo donde se sitúa el vértice geodésico y el viejo buzón de montaña con forma de piolet. Las vistas son impresionantes en todas las direcciones y abarcan toda la Asturias central y oriental: desde las Ubiñas hasta los Picos de Europa.

Tramo final hasta la cima del Tiatordos

Tramo final de la arista vista desde la cima (foto de abril de 2019)

Panorámica desde la cima hacia el noroeste (foto sacada de mi libro Recorriendo las montañas de Asturias II)

Después de disfrutar de este formidable espectáculo descendemos por la misma senda hasta la base de la peña donde paramos a reponer fuerzas. Reanudamos la marcha siguiendo las marcas del PR-AS 65 cuya senda nos permite un rápido descenso (S) entre altas escobas con algunos cortos tramos de piedra hasta una amplia pradera (hoy invadida por cotoyas y escobas) menos inclinada donde se situó la Majada del Pláganu y hoy sólo queda la Fuente Rica. Apenas cae un hilillo de agua al pilón.

Entre acebos y hayas la senda baja hacia la Foz de Palombar (foto del año pasado subiendo).


Fuente Rica en la Majada del Pláganu.

Seguimos la bajada por la senda que nos va a llevar a superar los dos crestones transversales que forman la Foz de Palombar. El primer crestón deja a la derecha el Pico Palombar mientras que el segundo deja a la izquierda la Peña l’Arcu. En este tramo la senda es aún más inclinada y transita entre grandes y menudas piedras que resbalan cuando están muy húmedas.

Entre el helechal la senda baja desde el Pláganu hacia la Foz de Palombar .

Exuberante vegetación en la Foz de Palombar. 

Salimos de la foz a un camino ancho que viene de las cabañas cercanas al Arroyo de Montefó. Por aquí bajamos hace unos meses después de subir al Maciédome y recorrer el amplio Collado de Pandellanza como dejé constancia en otra entrada de este Blog.

Desde el camino ancho que baja a Sen de la Vara echamos la vista atrás: Pico Palombar (izda), Tiatordos al fondo por encima de la Foz de Palombar.

El camino, que era más ancho y las zarzas lo han estrechado, sigue (SO) casi llano hasta las cabañas y prados de Sen de la Vara donde se hace pista y baja fuertemente dando varias revueltas. Llegamos a una zona llana donde convergen varias riegas que van a formar el Río Pendones: los de Llábana y Rinavea por el norte, el de Palombar por el noreste, el de Montefó por el este y el de de Requiebra, que forma la Foz de Congostín, por el sureste. No es de extrañar que Pendones tenga esa abundancia de agua constante y fresca que nos permitirá refrescarnos en el lavadero cuando lleguemos a la aldea después de un kilómetro de apacible y llano paseo final.

Lorenzo Sánchez Velázquez