martes, 18 de junio de 2024

Pico Pandián y Sierra de Hormas. Travesía entre Vegacerneja y Boca de Huérgano

Salida: Vegacerceneja (Municipio de Burón)

Llegada: Boca de Huérgano
Distancia: 16.3 km
Duración: 5:45 h (sin paradas)
Subidas Acumuladas: 1190 m
Altura Inicial: 1112 m
Altura Final: 1108 m
Altura Máxima: 2009 m
Fecha de realización: 12/06/2024
Dificultad: media
Track de la ruta



Itinerario: Vegacerneja – Collado Peña de Mura – Torre de vigilancia – Desvío por senda – Collado el Cervunal – Pico Pandián o Pandial – Hito de la Requejada – Alto de la Perdiz – Alto de Horniellos – Alto de Mura – Sestil de las Peñas – Loma del Aventío – Campera Jollampo – Boca de Huérgano. 


Organizada por el GM Ensidesa de Gijón, esta excursión nos permitió recorrer toda la Sierra de Hormas. Con cotas entre los 1900 metros de altitud y los poco más de 2000 del Pico Pandial, la sierra cierra por el oeste el Embalse de Riaño que en esta época del año encontramos completamente lleno.

Vista hacia atrás de Vegacerneja.

Salimos de Vegacerneja por una pista que tras cruzar el Río Orza se dirige al sur. Enseguida la abandonamos para subir atajando hasta otra que viene de la aldea dando un amplio rodeo. Al principio también va hacia el sur pero pronto da dos amplias revueltas para orientarse al este y subir fuertemente dejando a la izquierda el crestón calizo que culmina en la Peña de Mura. Llegamos a la amplia campera que rodea la Peña Mura; las vistas hacia atrás nos ofrecen uno de los brazos del Embalse de Riaño y parte de las montañas que lo encierran por el oeste destacando la inconfundible silueta del Pico Yordas o Burín.

Vista hacia atrás del ramal del pantano de Riaño por el que desemboca el Río Orza. Al fondo el Pico Yordas o Burín.

El camino sube por camperas y bosques.

En el collado situado al lado de Peña Mura.

En la zona más alta de la campera (parcialmente invadida por las escobas) hay una torre de vigilancia forestal. Más arriba el camino se adentra (NE) en el bosque y continúa subiendo pero cuando comienza a llanear lo abandonamos para seguir una senda (SE) señalizada con hitos y puntos azules. Superado el bosque la senda continúa por un terreno herboso salpicado de escobas y brezos en flor hasta alcanzar la alargada arista occidental del Pandián; las vistas hacia el pantano son muy hermosas.

Torre de vigilancia. Embalse de Riaño y Pico Gilbo.

De nuevo por el bosque. En este punto, donde llanea el camino, sale a la derecha una marcada senda que seguimos.

Llegando a la arista occidental del Pandián donde los canchales y rocas alternan con los brezos y las escobas.

Pico Pandián o Pandial.

Pantano de Riaño desde la arista occidental del Pandián. Al fondo, de izda a dcha, vemos los picos Cerroso y Rionda, los Janos (por delante el Gilbo), la Peñas Pintas y el Yordas a la dcha.

Un tramo donde la vegetación alterna con peñas y piedras (fundamentalmente cuarcita) da paso al Collado el Cervunal donde se inicia la muy empinada ladera occidental del Pico Pandián. Entre la abundante vegetación de bajo porte la senda continúa la progresión y la alomada cima parece no llegar nunca. Arriba hay un vértice geodésico, un hito y unas vistas que abarcan desde la Montaña de Riaño (Janos, Pintas, Yordas, etc) al oeste a la Palentina (Espigüete, Murcia, zona de Peña Prieta,…) al este; al norte los tres macizos de Picos de Europa quedan hoy escondidos por las nubes.

En la base del Pandián. La inclinación de la ladera es mayor de lo que aparenta en la foto.

Cima del Pico Pandián o Pandial.

Panorámica hacia el oeste desde la cima del Pandián.

Esta imagen es continuación de la anterior pero está sacada desde la ladera.

Detalle con teleobjetivo de la Sierra del Mampodre desde la cima del Pandián.

La Sierra de Hormas en cuyo punto culminante estamos se dirige al sureste y contiene varios montículos que vamos a ir recorriendo. Primero bajamos más o menos pegados a la pedregosa arista suroriental que cae vertical al este, más adelante dejamos a la izquierda otro crestón rocoso mientras nos orientamos al sur. Entre escobas y brezos, pedreros y pequeñas camperas, las sendas de animales nos van llevando de cota en cota hasta caer al collado del Hito de la Requejada. Hasta aquí llega una pista que viene de Casasuertes al norte.

Bajando por la ladera sureste del Pandián.

Rodeando una arista que precede al Monte de la Mina que vemos a la derecha.

Desde el Monte de la Mina vemos el collado del Hito de la Requejada y el Alto de la Perdiz.

Llegando al Hito de la Requejada con el Alto de la Perdiz detrás. Hasta aquí llega una pista por la izda desde Casasuertes.

Por terreno más cómodo emprendemos otra subida para vencer otros 100 metros de desnivel y situarnos en la cima del Alto de la Perdiz (los últimos metros contienen grandes bloques de cuarcita). Bajamos por la ladera opuesta hasta el pequeño collado que da acceso al Alto de Horniellos cuya cumbre también contiene algunos bloques de cuarcita. La siguiente cumbre, la segunda más alta de la sierra, es el Alto de Mura que alcanzamos con facilidad.

Desde el Alto de la Perdiz vemos los picos que nos quedan de la Sierra de Hormas: el siguiente con un pedrero en su cima es el Alto de Horniellos, en medio, el más alto, es el Alto de Mura y el último y más pequeño, a su dcha, es el Sestil de las Peñas. en esa misma dirección al fondo vemos el Espigüete y a la izda el Murcia.

Llegando al Alto de Mura.

Bajamos con cuidado por los bloques de piedra que rellenan su ladera sur y, tras un corto y herboso collado, subimos fácilmente al Sestil de las Peña en cuya cima y pedrero paramos a comer. Reanudamos la ruta bajando por el corto pedrero pero con escabrosa salida al escobar de abajo. Encontramos una senda entre las escobas que nos permite bajar ayudados por un buen track que nos evita meternos en los tramos más tupidos. Aún así no es fácil seguirla pues está muy cerrada. Salimos a una pista que cruza transversalmente la ladera; continuamos de frente siguiendo la ladera sur de la sierra.

Vista hacia atrás del Alto de Mura con su gran canchal de bloques.

En el collado que separa el Alto de Mura del Sestil de las Peñas.

Arriba queda el Sestil de las Peñas y en medio el tupido escobar por el que hemos bajado hasta un camino que cruza transversalmente la ladera pero que no seguimos.

En el siguiente tramo hasta bajar a las pistas que se cruzan en el collado de la Campera Jollampo se alternan tramos con pocas escobas como el que vemos en esta foto con otros más tupidos.

Pasada la Campera Jollampo la pista nos baja en agradable paseo hasta Boca de Huérgano.

Desde la pista vemos cerca Boca de Huérgano.

Con tramos algo más limpios seguimos por el escobar hasta caer en el Collado Campera Jollampo cruce de caminos que vienen desde Villafrea de la Reina y Boca de Huérgano. Cogemos el que baja a la derecha (S) y rodea por la derecha el Cueto de la Grancia relleno de una plantación de pinos. El camino permite un cómodo y corto descenso final entrando a Boca de Huérgano por el barrio norte donde se ubica la iglesia.

Lorenzo Sánchez Velázquez


jueves, 30 de mayo de 2024

Valle del Semeldón, Valle Moru y Les Cuerres. Circular desde Sellaño

Salida: Sellaño (Concejo de Ponga)

Distancia: 20.0 km
Duración: 9:45 h (sin paradas)
Subidas Acumuladas: 1150 m
Altura Inicial: 230 m
Altura Máxima: 937 m
Fecha de realización: 25/05/2024
Dificultad: alta
Track de la ruta




Itinerario: Sellaño – Ruta PR AS-212 Sellaño-Semeldón – Puente Cureñu – Puente Sota del Candanu – Puente de hierro – Reguero Duernín – Collado de Semeldón – Río Semeldón (cruce) – La Pandellina – Cuesta la Morena – Arroyo de Llivarda – El Colláu – Valle Moru – Río Semeldón – Los Pinadales – Les Retoyes – Collada Cuadramoñu – Río Cable de les Cuerres – Les Cuerres – El Escaleru – Carretera AS-261 – Sellaño.

El Río Semeldón o del Moru nace en el recóndito y amplio valle encerrado por las sierras de Les Fileres, Los Duernos y la alargada loma que une los picos Campigüeños y La Llambria. En este valle se encuentra el Monte de Purupintu, todo ello en el concejo de Caso. El río se dirige al norte saliendo del valle por la estrecha Foz de Saolla, sigue después por la de Valle Moru, continúa más adelante por un salvaje e intrincado recorrido, para suavizarse en el tramo final poco antes de ceder sus aguas al Ponga en la aldea de Sellaño.


En esta ruta remontaremos el tramo final del río siguiendo un camino asentado sobre la caja de un antiguo tren maderero, después, sin camino ni senda, subiremos por la ladera de la margen izquierda para faldear a media altura el monte La Morena. En Llivarda cogeremos el camino que viene de Traslafuente que nos llevará a Valle Moru donde enlazamos con la pista que viene de Taranes. Por ella cruzaremos de nuevo el río y subiremos después a la Collada Cuadramoñu donde abandonamos la pista para bajar por el bello y salvaje paraje de Les Cuerres.

Vista atrás de los prados cercanos a Sellaño con las casas de Tribierto en el centro. 

Camino maderero del Semeldón.

Aparcamos en Sellaño y comenzamos la ruta siguiendo el recorrido del PR AS-212 Sellaño-Semeldón que va por la caja de lo que fue la vía de un tren maderero. Pronto cruzamos el río por el Puente Cureñu de hormigón y nos situamos en la margen derecha. El camino se convierte en senda que en un corto tramo está asegurada con cadenas justo antes de descruzar el río por un puente de madera, el Puente Sota del Candanu. Volvemos a la amplia caja del viejo camino maderero y llegamos a un desvío a la derecha que sube a la aldea de Ambingue, que obviamos.

Puente Cureñu.

La senda entre los puentes Cureñu y Sota del Candanu tiene este corto tramo asegurado con cadenas.

Puente Sota del Candanu.

Río Semeldón.

De nuevo convertido en senda el camino sigue pegado al río pero con tramos en piedra resbaladiza que hay que superar con cuidado. Finalmente llegamos a un gran puente metálico atirantado y peatonal. Lo cruzamos y bajamos al otro lado por los peldaños de hierro que apenas se ven entre la densa vegetación. Nada más bajar encontramos un gran argayo que ha destruido totalmente la ladera y la senda que subía por ella.

Otra imagen del Río Semeldón.

La senda supera algunas peñas resbaladizas.

Al otro lado de la pasarela metálica hay que bajar por unos peldaños. La densa vegetación apenas deja ver el gran argayo que debemos superar después.

Cruzando la pasarela (Foto de Nicolás Zapico).

Hay hitos que señalan la mejor manera de subir por el argayo; escorándonos a la derecha hasta el Arroyo Duernín. Una vez superado el argayo la senda continúa por un bosque húmedo, de ensueño, donde medran distintas variedades de helechos. La senda en buen estado gira a la derecha para remontar hasta un gran roble. Después faldea la montaña hasta situarnos sobre un promontorio de hierba con una solitaria cabaña en buen estado. Estamos en el Collado Semeldón y las vistas del valle del Semeldón son impresionantes; aquí finalizan las marcas del PR.

Superado el argayo accedemos a este precioso valle. La senda vira aquí a la derecha.

Solitaria cabaña en el Collado Semeldón.

Un camino sale de la cabaña y sigue faldeando la montaña pero pronto se pierde entre la abundante vegetación y la gran cantidad de ramas y troncos caídos. Como vemos que continúa más abajo buscamos la mejor forma de atajarlo por donde lo vemos mejor hasta llegar al río. Unos grandes troncos (no sé si caídos o puestos a propósito) sobre los que se han ido acumulando abundantes ramas de recientes riadas nos permiten cruzarlo con mucho cuidado.

Una exuberante vegetación rellena la ladera entre el Collado Semeldón y el río.

Improvisado puente de troncos y ramas que nos permiten cruzar el río Semeldón con dificultad; estamos muy cerca de la majada Semeldón.

Una vez en la margen izquierda subimos duramente por donde menor permite la vegetación dejando a la izquierda un espigón rocoso. Una vez en el hombro la subida por él es más fácil por la menor inclinación (al principio) y porque el fuego que arrasó estas laderas en la primavera de 2023 las ha limpiado de brezo. Una sendilla nos ayuda entre las nacientes plantas. Dejando también a la izquierda otro espigón rocoso y tras otra dura subida alcanzamos el Collado la Pandellina. Aún debemos superar un tercer escalón u hombro para situarnos sobre la Loma de la Morena en la cota de los 750 metros de altura (para llegar a lo más alto de la Loma aún nos faltaría subir otros 500 metros).

En el primer tramo de la dura subida a la Loma la Morena, cerca del río, los helechos invaden la ladera.

Alcanzado el primer hombro vemos a la derecha las peñas del segundo hacia donde nos dirigimos por la dcha (fuera de la foto).

Último tramo para alcanzar el segundo hombro donde está el Collado la Pandellina.

Desde el Collado la Pandellina echamos la vista atrás: Valle del Semeldón. en rojo vemos los trazos visibles del itinerario que hemos seguido desde el Collado Semeldón.

En este punto la sendilla faldea La Morena por la ladera oriental (izquierda): primero rodea una canal hasta unas peñas en el siguiente hombro, pasamos entre ellas, después seguimos por la ladera de la Cuesta Morena donde unas veces se pierde, entre hayas, espinos y pedreros, con un par de pequeñas subidas y bajadas. Poco a poco la senda gana entidad y en algunos tramos conserva las antiguas armaduras pero avanza entre pequeños e incómodos espinos. Finalmente se adentra en un bosquete poco antes de alcanzar un prado con cabaña en ruinas al lado del cauce del Arroyo de Llivarda.

Al ver estas peñas comenzamos a faldear la Loma la Morena; pasaremos entre ellas.

La senda atraviesa este bosquete al faldear la Loma la Morena.

Después pasa por pequeños pedreros, entre espinos y hayas; con tramos armados en la parte final.

Al otro lado del prado desembocamos en el camino que viene del Collado Traslafuente (ver en esta otra entrada la ruta a Valle Moru desde La Pesanca) y enseguida atravesamos una rústica portilla. Cruzamos el arroyo que está seco y enlazamos con el camino ancho que viene de Valle Moru. Embarrado, nos permite subir fácilmente hasta El Colláu donde se encuentra la primera cabaña de Valle Moru. Obviamos la pista y bajamos por el camino empedrado entre las cabañas y paramos a comer en una de ellas que está arreglada.

Prado que hemos cruzado en Llivarda justo al enlazar con el camino que viene de Traslafuente.

Desde El Colláu vemos las primeras casas de Valle Moru y por encima el Collado Cuadramoñu entre el Cantu la Rapada (dcha) y la Peña Corina (izda).

Vivienda en Valle Moru.

Otra vivienda casi en ruinas en la parte baja de Valle Moru.

Reanudamos la marcha bajando por la aldea hasta la zona baja donde se ubican las cabañas más grandes (incluida una con una gran galería que lleva tiempo a medias de arreglar) y la capilla. Seguimos por la pista hasta cruzar el Río Semeldón o Vallemoru y emprendemos una dura y larga subida por ella; tenemos que vencer unos 400 metros de desnivel hasta el Collado Cuadramoñu. El camino antiguo lo están arreglando añadiendo zahorra y hormigón en los tramos de mayor inclinación. En los claros del denso bosque que atravesamos echamos la vista atrás para disfrutar de la magnífica vista de Valle Moru sobre un promontorio en la otra ladera del valle. Pasaremos primero al lado de las cabañas de Los Pinadales y, cuando dejemos atrás Les Retoyes, el ancho camino disminuye su inclinación y pronto nos sitúa en el Collado Cuadramoñu.

Desde la pista que sube a Cuadramoñu echamos la vista atrás: Valle Moru está situado sobre un precioso promontorio. Por detrás la Loma de la Morena por cuya falda hemos venido. 

Prado y cabaña en el Collado Cuadramoñu. La senda sale hacia la derecha de esta foto.

En el mismo collado se encuentra una cabaña en uso rodeada de un gran prado cercado con alambre de espino. Abandonamos la pista y seguimos un sendero que va paralelo a la cerca pero que también dejamos enseguida para cruzar la alambrada y bajar por el bosquete. Hay una profunda riega que dejaremos a la derecha, antiguos prados que por el desuso están parcialmente invadidos por los helechos o las zarzas, cabañas en ruinas, tramos de bosque (hayedo). Vamos bajando por donde mejor nos parece sin camino ni senda. Casi en el cauce donde se unen la riega que nos guía en el descenso y la que baja por la ladera opuesta, hay una cabaña abandonada. Nosotros la dejamos a un lado y seguimos por la margen izquierda, pero es mejor seguir directos hacia el Río Cable para coger el camino de Les Cuerres.

Primero de los muchos cruces del Río Cable de les Cuerres.

Otra imagen del Río Cable de les Cuerres. El camino siempre va pegado a él.

Otra imagen del camino por Les Cuerres.

Este paso del río es más sencillo.

Cuando nos topamos con unos cortados que impedían el paso bajamos al río y lo cruzamos por primera vez para coger el camino; justo al lado de una portilla de hierro. La bajada por este antiguo camino a un lado y otro del Río Cable de les Cuerres es salvaje y precioso. Hay cascadas, torrenteras, saltos de agua, todo en medio de una exuberante vegetación de ribera. Cruzamos y descruzamos muchas veces el río que viene con abundante agua. En unas ocasiones con facilidad en otras con mucho cuidado por las resbaladizas piedras, a veces metiendo completamente el pie. No recomiendo este tramo a quienes no tengan experiencia en este tipo de caminos.

En la zona más estrecha de Les Cuerres.

Otra imagen del camino por la estrecha foz de Les Cuerres.

Les Cuerres.

En algunos tramos, los menos, el camino conserva su buena traza.

Rápidos y cascadas en la zona media del Río Cable de les Cuerres.

Al principio las cascadas y los rápidos son continuos y el camino baja rápidamente entre verticales paredones que producen un estrecha foz. Más abajo la inclinación del terreno es menor y el río es menos fiero, pero también es donde abundan los pasos peores porque las piedras están muy mojadas y recubiertas de musgo. En el tramo final el valle se abre algo y encontramos las ruinas de algunas cabañas de Les Cuerres.

Otro paso más del río donde hubo que meter los pies en el agua.

Aquí también; pisar sobre las piedras no era lo más aconsejable.

Un último cruce hacia la margen derecha nos lleva hasta antiguos prados totalmente invadidos por la maleza. Debemos pelearnos con los helechos y peor aún con las zarzas. Superado el zarzal de Les Cuerres el camino gana entidad y llanea. Cerca de la carretera hay una bifurcación y debemos seguir por el ramal de la izquierda que parece terminar sobre un escalón. Por allí mismo baja un sendilla muy inclinada, con mucha piedra suelta, en medio de una densa vegetación que casi la tapa. El primer tramo lo bajamos de uno en uno para evitar que las piedras que puedan caer golpeen a los que van por debajo.

El contraste y la densa vegetación no dejan ver la fuerte inclinación de El Escaleru (vista hacia atrás desde abajo).

Al llegar a la carretera encontramos este cartel que informa sobre la peligrosidad de la ruta para evitar que se adentren en ella personas no acostumbradas a este tipo de caminos.

En un punto intermedio hay que pisar sobre una lastra rojiza muy resbaladiza (no es más que un metro) que da acceso a unos peldaños finales. Unos labrados en la roca, otros de cemento y todos ellos casi ocultos por la vegetación, nos permiten finalizar el descenso; hemos bajado por El Escaleru. Unos metros más en llano y salimos a la carretera AS-261 a la altura del kilómetro 10. No queda más que seguir por ella un par de kilómetros para regresar a Sellaño de donde salimos hace más de 10 horas.

Lorenzo Sánchez Velázquez