jueves, 22 de febrero de 2018

Faedo de Ciñera y Las Colladas a San Salvador


Salida y llegada: Ciñera (Municipio de Pola de Gordón)
Distancia: 22 km
Duración: 7:00 h (sin contar paradas)
Subidas acumuladas: 1000 m
Altura Inicial: 1050 m
Altura máxima: 1323 m
Fecha de realización: 17/II/2018
Dificultad: media
Track de la ruta


Itinerario: Ciñera – Arroyo de Cinera o de Villar – Pozo Ibarra – Faedo de Ciñera – Hoces del Villar – La Collada Villar – Arroyo de la Pedrosa – La Vid – Ermita de San Lorenzo – Vista de Villasimpliz – Camino de San Salvador (Camino de Santiago) – Collado Villasimpliz – Buiza – Arroyo de Villafreo – Collado la Vid – La Vid – Ciñera.

Después de las grandes nevadas de las últimas semanas, y aprovechando el buen tiempo para el fin de semana en León, nos acercamos a Ciñera para hacer dos rutas en una jornada huyendo del hielo de las cotas más altas. Por la mañana hicimos el Faedo de Ciñera visitando antes el Pozo Minero Ibarra para regresar después a la Vid a través de la Collada Villar; por la tarde, completamos la PR LE-37 Las Colladas a San Salvador al otro lado del Bernesga.
Ciñera se sitúa entre el río Bernesga y el extremo occidental de la Sierra del Sadornal.

Mañana fría y soleada en Ciñera (León). Aparcamos a la entrada, cerca del río Bernesga, e iniciamos la ruta cruzando la aldea entre alargados y feos bloques de pisos construidos a mediados del XX para dar cobijo al aluvión de personas que llegaron aquí durante la bonanza minera. El camino del hayedo sale hacia el este siguiendo el valle del Arroyo de la Cinera o de Villar, valle que está encajado entre la Sierra del Sadornal al norte y Pico Cuchillar y la Sierra Alta al sur.
Casas en Ciñera. Por detrás el pico El Cuchillar en la Sierra Alta.

Enseguida  pasamos al lado del feo muro del cementerio  y encontramos las primeras manchas de nieve. Pronto cruzamos el arroyo y, en la otra margen, la nieve helada de la cara norte del Cuchillar nos obliga a caminar con cuidado. Protegido por un grueso enrejado, un “santuario” en una bocamina colecciona multitud de objetos relacionados con la minería de dudoso gusto.
Bocamina en la que se ha acondicionado un "santuario" minero
Vista interior del "santuario"
Un poco más adelante cogemos un desvío a la derecha que sube hasta la plataforma de la Mina Ibarra, construida sobre una escombrera. Las explotaciones, conocidas también como Grupo Ciñera, fueron o son propiedad de la empresa Hullera Vasco-Leonesa y comenzaron su actividad en noviembre de 1930. Se cerraron definitivamente el 20 de diciembre de 1996 cuando se colocó una gruesa capa de hormigón sobre el brocal del pozo situado bajo el espectacular castillete. En el 2011 el Consejo de Gobierno de la Junta de Castilla y León declaró el conjunto industrial del Pozo de Ibarra como Bien de Interés Cultural (BIC) con categoría de conjunto etnológico. Sin embargo, las instalaciones siguen en completo abandono y están en riesgo de desaparición por enterramiento bajo la escombrera de la explotación de carbón contigua a cielo abierto de la Corta Pastora, cuya ampliación prevé la Hullera Vasco-Leonesa.  Es una pena que este rico patrimonio minero se pierda, en especial el espectacular castillete, obra maestra de la ingeniería de su tiempo, con una altura de 31,5 m y 60 toneladas de peso.
Desde la plataforma de la Mina Ibarra vemos el valle del Cinera por donde hemos subido. Al fondo están el pico de El Bregón y Peña Blanca, que antecede a Peña Rabera.
Instalaciones en ruinas de la Mina Ibarra. Al fondo, la Sierra del Sadornal.

Castillete de la Mina Ibarra. Más de 30 m de alto y 60 toneladas de peso.

Bajamos de nuevo al arroyo para seguir la ruta del Faedo. Nada más cruzarlo por un puente construido sobre arcos de acero de galería minera, encontramos las primeras pasarelas de madera que salvan el arroyo crecido por el deshielo. La nieve helada sobre las tablas apenas deja un estrecho margen donde pisar con cuidado. Este primer estrechamiento da acceso a un pequeño valle con robles jóvenes mientras el arroyo murmura a la derecha entre algunos árboles de ribera; más allá, las hayas remontan la ladera opuesta y un pequeño merendero se sitúa al lado del arroyo.
Puente sobre el Arroyo Cinera o de Villar
Primeras pasarelas sobre el arroyo Cinera

Mirada hacia atrás. Pasado el primer estrechamiento encontramos este bosquete de robles.
Otro puente de madera con cadenas a modo de pasamanos nos traslada al otro lado y nos sumerge ya en el pequeño y coqueto Faedo de Ciñera. Su preservación natural íntegra y la implicación de los vecinos en su cuidado contribuyeron a que fuera declarado en 2008 mejor bosque de España por el Ministerio de Medio Ambiente y la entidad Bosques Sin Fronteras. No se permite caminar fuera del camino de madera. Enseguida encontramos el Haya de Ciñera que tiene un perímetro de 6,32 m, 23 m de alto y una edad superior a los 500 años; de su grueso tronco arrancan, casi en la base, cuatro grandes ramas que le proporcionan gran altura y envergadura.
Puente con pasamanos de cadenas que da acceso al Faedo de Ciñera
Bonita imagen del Faedo de Cinera con al arroyo abundante y las pasarelas de madera parcialmente nevadas
Imagen del Haya de Ciñera
Continuamos por el camino, evitando los tramos helados del entablillado, hasta llegar al estrechamiento final de la Hoz de Ciñera que forman las verticales peñas calizas de los picos Los Truébanos y Los Casetones ambos en la Sierra del Sadornal. Es corta, pero tan estrecha que sólo queda hueco para el arroyo y se supera mediante pasarelas de madera fijadas a las peñas de ambos lados.
Llegando a las Hoces del Villar

Pasarela para cruzar las Hoces del Villar

Otra imagen de la pasarela sobre el Arroyo Cinera o Villar que viene crecido
De la hoz se sale por un puente también de madera que nos sitúa sobre unos estrechos resaltes por los que hay que subir con sumo cuidado al encontrarlos con una gruesa capa de nieve algo dura. Aprovechando la huella que va dejando el primero y con mucho cuidado, vamos subiendo para salir a una zona más ancha donde otro puente de madera con nieve helada y sin barandilla nos permite cruzar otro arroyo; remontamos el último tramo aprovechando aquí las rocas limpias.
Desde arriba echamos la vista atrás para apreciar por donde hemos subido y la magnífica vista de la hoz; al otro lado, el arroyo, manso aguas arriba, forma un amplio valle en cuyo margen derecho se asienta Villar del Puerto.
Arroyo Cinera o Villar con abundante agua por el deshielo. La salida de la hoz se hace por la repisa nevada que se ve a la derecha

Vista atrás de la Hoz del Villar. En la parte inferior se ve el puente de madera que hay que cruzar y en el medio las repisas nevadas por las que se pasa.

Desde la salida de la hoz (que estaría a la izda fuera del encuadre) tenemos esta vista de Los Truébanos en la Sierra del Sadornal.

Aunque la senda se transforma en camino ancho que lleva a la aldea, optamos por no seguirlo; vamos justos de tiempo para hacer la ruta de la tarde. Como tampoco queremos regresar por la cercana carretera que baja desde Villar del Puerto a La Vid, seguimos hacia poniente travesando prados por los escasos claros en la nieve, y con la vista puesta en la evidente Collada Villar. El collado, situada entre las sierras de Montepie y Sadornal, es el mejor punto de acceso a los picos Los Trúebanos y el Alto de Sadornal (ambos en la sierra homónima) y por ella pasa la citada carretera. Podríamos seguir por el asfalto para bajar fácilmente a La Vid, pero, como la carretera da una alargada revuelta y vemos la ladera sin maleza y casi sin nieve, seguimos directos hacia el fondo del valle.
Vista hacia el este del resto de la Sierra del Sadornal

Desde el collado que hay entre Los Truébanos y el Alto del Sadornal tenemos esta vista de la Corta Pastora (mina de carbón a cielo abierto) con el Cueto San Mateo al fondo.
Desde la Collada Villar tenemos esta vista del valle que nos permitirá bajar a La Vid; se ve la parte de la Carretera. Al fondo cierran el paisaje la Peña Rabera y el Pico de Chanza. Entre ambos está el collado La Vid y el hayedo que cubre las laderas; por aquí bajaremos.

Desde la balsa que hay en el fondo del valle echamos la vista atrás sobre la Collada Villar y la ladera por donde bajamos.
Cruzamos el Arroyo de la Pedrosa que también viene crecido desde el norte y subimos por la otra margen hasta un gran embalse situado al lado de la carretera; un kilómetro por ella nos deja en La Vid. Otro pueblo minero en el que destaca la iglesia con espadaña para tres campanas y el contiguo lavadero recientemente restaurado.
Iglesia de La Vid
Espadaña de la iglesia de La Vid y lavadero.
Por un puente sobre el Bernesga cruzamos a la margen derecha del río donde sendos túneles bajo la carretera nacional N-630 y las vías del ferrocarril nos dejan en el comienzo del PR LE-37 Las Colladas a San Salvador. Un panel informa sobre la ruta y, aunque las marcas son antiguas, aún se conservan y se siguen bien. El camino ancho hacia el oeste se dirige al Collado la Vid (por donde regresaremos) pero ahora sólo lo seguimos un corto trecho. Enseguida cogemos una senda que se desvía a la derecha, hacia el norte y entre prados, que sube al principio paralela al río, a las vías y a la carretera. Pronto da una revuelta a la izquierda para subir duramente por el despejado lomo oriental del Pico de Chanza.
Subiendo por la ladera oriental del Pico de Chanza miramos hacia atrás: La Vid, la Collada Villar arriba a la izda, Sierra del Sadornal, Ciñera y Pico el Cuchillar.
A media altura, cerca de unas peñas, da otro quiebro a la derecha para adentrarse en un joven robledal con escobas y faldear la montaña. Algunas manchas de nieve blanda cubren esta ladera y vamos disfrutando de las vistas de los montes y peñas que cierran el valle del Bernesga por el lado oriental. Hacia atrás vemos La Vid, Ciñera, la Sierra de Sadornal y, al fondo, la inconfundible silueta del Cueto San Mateo donde estuvimos no hace mucho.
Desde la Ermita de San Lorenzo miramos al sur par ver el camino por donde hemos venido marcado en la nieve. Arriba a la izda se ve el Cueto San Mateo.
La primera vista que tenemos de la ermita de San Lorenzo impresiona: situada sobre unas verticales peñas, parece inaccesible. Llegamos a un pequeño collado que nos abre el horizonte norte del valle del Bernesga y a los pies de la ermita. Para llegar a ella hay que subir por las peñas ayudados (casi no se necesitan) por unos pasamanos hechos con tubos metálicos. La pequeña explanada apenas deja espacio para la propia ermita y en su interior se vislumbra un Ara. Por lo que hemos leído, quizás sea de origen romano y posee una inscripción en latín.
Pero antes de llegar a la ermita, tenemos esta vista de su posición en lo alto de la peña.
Ermita de San Lorenzo. Al fondo, al otro lado del Bernesga, Sierra de la Tuna o del Gato.
Aunque hemos tenido una mañana soleada, ahora al mediodía, algunas nubes han atravesado la cordillera y chispea un poco de agua nieve que enseguida se pasa. El viento es frío y buscamos en este nido de águilas un lugar a sotavento donde reponer fuerzas.
Desde la ermita de San Lorenzo hacia el sur: valle del Bernesga, La Vid, Ciñera y, al fondo, el Cueto San Mateo.
Canteras en la Sierra de la Tuna o del Gato desde cerca de la ermita de San Lorenzo
Vista hacia el norte del valle del Bernesga. Se ve Villasimpliz con el Pico Techo y la Peña de Valdeagustín cerrando la vista.
Reanudamos la ruta bajando al cercano collado y seguimos por la senda hacia el norte que sube faldeando el Pico de Chanza entre brezos. A partir de un punto comienza el descenso y encontramos mayor espesor en la capa nieve pero, como es blanda, no da problemas. Los robles, el brezo y las escobas flanquean la senda y pronto tenemos a la vista la aldea de Villasimpliz (su nombre parece que deriva de una villa romana, Villa de Simplicio). Cuando el bosque queda atrás y aparecen los primeros prados, buscamos la forma de atajar (el PR baja a la aldea y allí coge el Camino del Salvador). Continuamos el rodeo de la montaña virando a poniente por una zona con bastante maleza y mucha nieve en algunos tramos (ladera norte) (posiblemente habría sido más rápido y fácil seguir el PR hacia Villasimpliz).
Una imagen del robledal nevado por donde vamos bajando a Villasimpliz.
Otra imagen de este tramo de bajada a Villasimpliz
Villasimpliz con las peñas de Valdeagustín y del Tuéiro por detrás.
La tarde, de nuevo, amenaza lluvia aunque al final no se materializa y vuelve a salir el sol. Llegamos a una pista ganadera que avanza a la izquierda hacia unas torretas de alta tensión pero que nosotros seguimos en sentido contrario, con algo de nieve y mucho barro, para enlazar con el Camino del Salvador que viene de Villasimpliz.
Subiendo por el ancho camino de San Salvador nevado hacia el Collado de Villasimpliz
Este camino forma parte del Camino de Santiago y une León con Oviedo. En la Edad Media, Oviedo fue la segunda ciudad en afluencia de peregrinos tras Santiago de Compostela, sobre todo a partir de 1075 cuando se hicieron públicas las valiosas reliquias conservadas en la Cámara Santa de la Catedral de Oviedo. Encontramos la pista en la que se asienta el camino con un grueso manto de nieve que dificultó la subida al collado Villasimpliz (1323 m) punto más alto del recorrido. La vista desde el collado se abre al suroeste y comprende la cadena montañosa entre el Pico Bustillo y el Cerro Pedroso pasando por el Amargones y el Pico Feliciano.
Desde el Collado de Villasimpliz vemos el Pico de Chanza al sur.
Mirando hacia poniente desde el Collado Villasimpliz. Abajo se ve los prados de Buiza, pero al fondo las nubes no dejan ver la cordal que va desde Pico Bustillo hasta el Cerro Pedroso.
Enseguida llegamos a Buiza, aldea importante en el Camino del Salvador con Alberge de Peregrinos y algunas casas rurales. Pasamos junto a la moderna iglesia (s XX) dedicada a los santos Justo y Pastor y, sin llegar a la carretera, salimos del pueblo por un camino hacia el este que nos va a permitir completar el rodeo al Pico de Chanza.
Llegando a Buiza

Buiza
Al poco de salir del pueblo y nada más cruzar el arroyo de Villafreo, dejamos la pista principal que se dirige al sur para continuar de frente, hacia el este, subiendo entre prados; la gruesa capa de nieve dificulta la subida. Más arriba descruzamos el arroyo y, como el manto de nieve es de menor espesor en los prados que en el camino, avanzamos por ellos hasta alcanzar el Collado la Vid entre una mata de robles. El collado separa el Pico de Chanza de la Peña Rabera.

Salimos de Buiza por el este en paralelo al Arroyo de Villafreo. El camino tiene una buena capa de nieve.

Avanzamos por los prado con bastante menos nieve que el camino. Arriba ya vemos cerca el collado La Vid, la Peña Rabera a la derecha.

Imagen del Collado la Vid con esta rara señal de peligro.
A partir de aquí el camino desciende rápidamente por un hermoso hayedo. La gruesa capa de nieve en esta zona casi facilita el descenso que hacemos rápidamente. Pasamos al lado de un pilón con abundante agua y llegamos a los prados cercanos a La Vid donde enlazamos con el camino de ida.
Peña Rabera desde el Collado la Vid.


Bajando del Collado la Vid el camino ancho e inclinado tiene una gruesa capa de nieve. El hayedo cubre toda la ladera de Peña Rabera (dcha.)
Fuente y pilón ganadero y hayedo en la bajada desde el Collado la Vid.
Descruzamos las vías del tren y la carretera por sendos túneles y el río Bernesga por el puente para desembocar en una plazuela al lado del lavadero y de la  iglesia de La Vid. La antigua N-630 pasaba por el centro del pueblo y por ella seguimos hacia el sur. A la altura del desvío hacia el cementerio, cogemos un camino hormigonado paralelo a la carretera y al río que supera el crestón calizo en el que finaliza por el oeste la Sierra del Sadornal.
La Vid desde el camino hormigonado y escalonado que comunica con Ciñera.
 El crestón separa a su vez las aldeas de La Vid y Ciñera. Amplios escalones facilitan la corta subida y nos dejan en Ciñera, aldea a la que llegamos cuando se van apagando las últimas luces del día.

Lorenzo Sánchez Velázquez