jueves, 8 de febrero de 2018

Mota Cetín y Sierra la Vega desde Llerandi

Salida: Llerandi (Concejo de Parres)
Distancia: 18,2 km
Duración: 7:30 h (sin contar paradas)
Subidas acumuladas: 1100 m
Altura Inicial: 500 m
Altura máxima: 1134 m
Fecha de realización: 28/I/2017
Dificultad: media
Track de la ruta

Itinerario: Collado El Caleru (Llerandi, concejo de Parres) – Campera de Laxe – Cantu Coriellu – Cruz de los Caminos – Campera Fontecha – Cabezón Fontecha – Collado Berroña – Pico Cetín – Mota Cetín – Traviesa de hierba – Collada Berroña – Campera Fontecha – Cruz de los Caminos – Cantu Coriellu – Mina de cobre El Coriellu – Alto Llerandi o Cabezón – Les Games (Les Abeyes) – Canto Piquero – Ameño – Pista al bosque de Cea y Cetín – Collado El Caleru.


La montaña de Mota Cetín, inconfundible por su silueta de meseta aislada, se ve desde todos los lugares altos del centro y el oriente de Asturias. Con su aire de castillo inexpugnable desde cualquier ángulo que se mire, su mata de hayas en la planicie “llana” de su cumbre, cierra al sur el amplio valle de la cabecera del Mampodre, donde se extienden los bellos y desconocidos montes de Cea y Cetín. Forman esta densa masa forestal 260 hectáreas de bosque autóctono donde predominan las hayas y los robles de gran valor ecológico y otras 120 hectáreas de bosques de repoblación con predominio de pinos y abetos.
Picos Mota Cetín y Los Cadrazales. Entre ambos está el collado Berroña. El bosque de Cea y Cetín se extiende hacia el norte (izda). Más cerca vemos algunos abetos.

La “planicie” de la montaña posee una complicada orografía cárstica repleta de bloques de piedra, “jous”, canales, lapiaces, pequeños agujeros ocultos por las matas de hierba alta, las hojas secas, o la nieve en invierno, que hace difícil caminar por ella. Las hayas, algunos acebos y espinos han medrado en este caótico laberinto produciendo un conjunto armonioso y bello.
Relieve cárstico en la cima de Mota Cetín

El ruta más fácil y corta para subir a la Mota Cetín parte del collado Moandi situado en la carretera AS-339 que comunica la localidad Sevares (Piloña) con Sellaño (concejo de Ponga). Como se nos quedaba corta y ya la conocíamos, decidimos abordarla desde Llerandi haciendo todo el recorrido por el concejo de Parres regresando después por la Sierra la Vega que, aunque corta y modesta en altura, posee unas vistas también espectaculares.
Desde cerca del Collado Berroña vemos la Sierra la Vega (pico Llerandi) y, en primer término, parte del bosque de Cea y Cetín. Al fondo está la Sierra del Sueve. Las manchas verdosas de la izquierda son plantaciones de coníferas (pinos y abetos).

En Ozanes, poco antes de llegar a Arriondas yendo desde el centro de Asturias, nos salimos de la N-634 para continuar 7 km por la PR-4. En el punto donde la carretera comienza un corto descenso para llegar a Llerandi (Collado el Caleru) aparcamos el coche (hay sitio para dos o tres). Allí mismo hay un panel que informa sobre dos rutas de pequeño recorrido: la PR-AS 274 “Ruta del bosque de Cea” y la PR-AS 275 “Ruta la Mota de Cea y Cetín”. La niebla que hemos traído durante el viaje ha quedado abajo y desde el collado disfrutamos de un magnífico mar de nubes en el valle del arroyo Beleño (no confundir con el mismo topónimo de Ponga) entre nuestra posición y las sierras de la Frecha y Bodes a poniente. Por encima de las nubes, de este lado del valle, vemos los prados, casas y cabañas de Llerandi, del otro lado los de El Pico y La Faeda en el límite con el concejo de Piloña.
El mar de rubes rellena el valle. De este lado vemos los prados de Llerandi, del otro, las aldeas de El Pico y La Faeda. Al fond, cerrando el horizonte, está la Sierra de Pesquerín (el Cerro Niañu es el monte más alto).

Al otro lado del mar de nubes está el extremo septentrional de la Sierra de Bodes y, al fondo, la del sueve.
Comenzamos la ruta siguiendo las marcas de la PR-AS 275 por la ancha pista que pronto, en el Práu de Arriba, se divide en dos. A la izquierda sale la que lleva al Bosque de Cea; la nuestra, en cambio, sigue recta dejando a la izquierda la Sierra la Vega. Enseguida encontramos las canteras de la Peña San Cosme que, según la mitología, tiene unas huellas marcadas en ciertas rocas (“huellas del diablo”). En fin, ni nos molestamos en buscarlas…
Desvío de la pista que va hacia el bosque de Cea y Cetín (izda). La que nos llevará al pico Mota Cetín sigue a la derecha.

La pista va recta, ganando altura poco a poco, hasta situarnos, después de dos revueltas, en la Campera de Laxe. Los prados y cabañas que han ido quedando atrás a nuestra derecha (a la izquierda está la Sierra la Vega) se transformas en una alargada campera en cuyo extremo meridional la pista se divide de nuevo en dos: la que va a la izquierda hasta los prados y cabañas de Coriellu, que de momento obviamos, y la pista ancha que continúa hacia el sur en corto descenso.
Desde las Camperas de Laxe tenemos estas vistas de la Sierra de Aves (Pico Vízcares).
Enseguida surge otra encrucijada. Siguiendo las marcas del PR cogemos el desvío de la derecha que, hormigonado, remonta duramente dejando a la izquierda una cabaña que están arreglando y buenas vistas de los Picos de Europa. El camino nos lleva más arriba a través de un denso bosque de coníferas (pinos y abetos) hasta culminar en un claro de hierba desde donde tenemos otra vez magníficas vistas de Picos de Europa y de la cercana mole de Cetín hacia el este. Al sur vemos el Tiatordos y La Llambria y, a poniente, las sierras de Aves (Vízcares) y Pesquerín (Pico Niañu inconfundible por El Diente que tiene al lado).
Desvío hacia Mota Cetín a la derecha.

Abetos en el camino hacia Fontecha
Pinos en el camino hacia Fontecha
Desde Fontecha tenemos estas vistas de los picos Tiatordos, Peña Taranes y La Llambria.

El Pico Niañu (con El Diente) es el más alto de la Sierra de Pesquerín. Foto hecha con teleobjetivo.

Un corto descenso nos lleva al cruce de caminos llamados así precisamente (Cruz de los Caminos). Uno sale hacia el oeste donde se ubica, sobre una elevación que le proporciona buenas vistas, un establecimiento de turismo rural y, más allá, llega hasta la aldea de El Pico. Dejamos este desvío y continuamos subiendo por la Campera de Fontecha hasta el punto más alto llamado Cabezón de Fontecha, que vierte al otro lado sobre el cercano collado Moandi.
Mirando hacia atrás del Cruz de los Caminos y Fontecha

Mota Cetín desde el Cabezón de Fontecha.
Otro corto descenso por la campera nos lleva al límite occidental de la extensa masa forestal de Cea y Cetín, que en esta zona está limitado al sur por la alargada peña Los Cuadrazales; el extenso bosque de hayas y robles se extiende muchas hectáreas hacia el norte. Por la ladera norte de la peña de los Cuadrazales y casi en el límite del bosque, sigue una senda permanentemente embarrada. Se hace largo este tramo de subida. Finalmente alcanzamos la campera del collado Berroña que nos abre el horizonte oriental dando vistas impresionantes, otra vez, hacia el Pierzu y los Picos de Europa.
La senda que sube al collado Berroña está siempre embarrada; en esta zona aún no.

Llegando al Collado Berroña tenemos esta vista de la peña de Mota Cetín.
Vista oriental desde el Collado Berroña: Picos de Europa, Cantu Cabronero y Peña Beña, y pico Carriá, todos nevados; sin nieve por delante vemos el Texeu de la Siña.

Picos Carriá y Pierzu desde el Collado Berroña.

Estamos a los pies de la gran mole caliza de la Mota Cetín. Para abordar la subida seguimos los hitos que nos escoran hacia la izquierda para alcanzar dos canales (desde lejos apenas se aprecian ocultas por unos árboles y las peñas). Las dos o tres hayas que tienen nos pueden servir de referencia, aunque hay un marcado sendero perfectamente hitado. Algunas manchas de nieve y algo de hielo o tierra helada nos hacen subir despacio (aunque en condiciones normales no entraña ninguna dificultad). Damos acceso a una amplia traviesa de hierba por la que avanzamos unos metros y, cuando comienza el descenso, viramos a la izquierda para remontar (con la nieve la senda apenas se veía) hasta el roquedo. Allí nos fijamos en un haya, que recordábamos de cuando subimos aquí hace varios años, y por allí trepamos unos metros (sin problemas) hasta la misma arista de la montaña por la que finalizamos la ascensión.
Canal de subida a Mota Cetín (foto hecho en la bajada).
Zona alta de la canal de subida a Mota Cetín

Comienzo de la larga traviesa de hierba en un punto intermedio de la subida.

Después de una sencilla trepada accedemos a la arista de Mota Cetín, cerca de la cima.

Hay un pequeño buzón de montaña y unas vistas espectaculares. Es pronto pero, como el día es espléndido, decidimos disfrutar del formidable espectáculo y nos entretenemos mientras comemos. Al terminar, decidimos caminar un poco por la Mota Cetín que tiene una fina capa de nieve. Bajamos de las peñas cimeras con mucho cuidado (la nieve, las hierbas altas y la vegetación rastrera ocultan los agujeros entre las piedras) hasta dar con una grieta transversal que recorre la Mota longitudinalmente. La seguimos hasta un punto y, como queremos descender por la traviesa de hierba que antes cité, nos escoramos a la derecha, salvando con cuidado unos bloques de piedra y agujeros, hasta dar con la amplia traviesa. Por allí se baja (y se sube) con facilidad hasta las canales. La ancha franja nos deja sobre las canales que ahora tienen algo de barro resbaladizo y que nos permiten descender hasta el collado Berroña.
Vista de los Picos de Europa desde Mota Cetín.
Relieve cárstico en la cima de Mota Cetín

Bajando vemos la larga y ancha traviesa de hierba en la zona intermedia. La subida la hicimos por el árbol que apenas se ve hacia la derecha.

Desandamos todo el camino hasta Coriellu a los pies del Alto Llerandi o Cabezón (punto más alto de la Sierra la Vega) donde abandonamos la pista que nos devolvería a Llerandi y cogemos el camino ancho que pasa enseguida al lado de las cabañas de Coriellu. Finaliza pronto en las bocaminas de la mina de cobre de Coriellu que se explotó hasta mediados del siglo XX. Algunas rocas con pequeñas incrustaciones azules de malaquita nos confirman su naturaleza cuprífera; en otras vemos pequeños cristales de cuarcita.
Prados y Cabañas de Coriellu. Por detrás está el Alto Llerandi (Sierra la Vega). A la derecha se ve una parte de las bocaminas de las minas de cobre.

Justo donde termina la bocamina comenzamos la dura remontada por la ladera sur de la montaña. Encontramos algunos hitos, pero buscamos mejor las zonas despejadas de tojos y zarzas, hacia la izquierda, hasta alcanzar la cima después de remontar unos 200 metros. Un simple montón de piedras y de nuevo vistas espectaculares: son casi idénticas que las de Mota Cetín pero con pequeños cambios. Por ejemplo, el pico Valdepino que en Mota Cetín se superponía con el Cantu Cabronero haciéndolos casi indistinguibles, ahora se presenta aislado y fácilmente identificable. Justo cuando llegamos, el sol se oculta tras el Vízcares; sólo disponemos de 45 minutos para recorrer la sierra y regresar a Llerandi.
Cumbre del Alto Llerandi. La Sierra la Vega se extiende de izda a dcha. Al fondo, la del Sueve.
Aquí vemos mejor el resto de la Sierra la Vega: picos Les Games (Les Abeyes), Canto Piquero y Canto Meadorio.
Espectacular imagen del pico Pierzu desde el Alto Llerandi al caer la tarde.

Apuramos el paso por la sierra, sin camino ni sendero, sorteando como podemos las matas de tojos y zarzas. Por la mayor parte de la sierra se pasa bien, sólo en un punto lo encontramos algo cerrado. Después del Alto Llerandi subimos al Pico les Games (Les Abeyes), bajamos de él y a continuación remontamos a lo alto del Canto Piquero. Solo nos quedaba por subir el más modesto de la sierra, el Canto Meadorio, pero la luz va faltando y hay que bajar con rapidez. Descendemos del Canto Piquero por la ladera oriental buscando las zonas menos invadidas por los tojos y las zarzas (hay bastante más que en la cumbrera de la sierra) hasta llegar a los prados de Ameño.
Por detrás vemos parte de Mota Cetín. En primer término la Sierra la Vega que estamos recorriendo (Alto Llerandi y Les Games). Visto desde el Canto Piquero.

Cabañas de la Majada de Ameño.

Por allí pasa una senda que pronto nos deja en las cabañas de la majada. Seguimos después por un camino con tramos más anchos empedrados y otros que poco a poco lo van cerrando las zarzas hasta desembocar en la pista ancha que viene del bosque de Cea. Llegamos entre dos luces. La pista es asiento del PR-AS 274 y no tenemos más que seguirla hasta desembocar en la principal en el Prau de Arriba cerrando así el circuito. Unos metros por ella y llegamos al collado El Caleru cuando ya apenas se ve.

Lorenzo Sánchez Velázquez