lunes, 5 de febrero de 2018

Espinapata, Castiechu, Cervera y Matacaleao. Circular desde Belmonte de Miranda

Salida y llegada: Belmonte de Miranda 
Distancia: 21,0 km
Duración: 7:00 h (sin contar paradas)
Subidas acumuladas: 1300 m
Altura Inicial: 200 m
Altura máxima: 1009 m
Fecha de realización: 31/I/2017
Dificultad: media
Track de la ruta

Itinerario: Belmonte de Miranda – Casa del Lobo – Fuente de Santa Icía – Valdeniseiros – Regueiro de L´Algueirona –  Castro de Ondes y Fuente de Sifontes –  Ondes –  Carretera BE-1 a San Martín de Ondes –  Camín Real de La Mesa –  Alto y Venta de La Corredoria –  Pico Espinapata – Río Dolia  – Dolia – Pico el Castiechu – Pico Cervera – Collado Llaurencio (Camín Real de la Mesa) –  Pico Matacaleao (Serrenta) – La Cruz – Pista a Tiblós – Tiblós –  Tablao – Belmonte de Miranda.

Otra salida con los compañeros del GM Ensidesa de Gijón. La actividad principal tenía por objeto realizar una ruta circular partiendo de Belmonte de Miranda con la ascensión a los picos Espinapata, El Castiechu y Cervera, actividad que algunos ampliamos para atacar la cresta del cercano  Matacaleao.
Tres de los cuatro picos que vamos a subir: Cervera, Castiechu y Matacaleao. Foto sacada desde el "Camín Real de la Mesa" a la altura del collado de La Corredoria.

A las 9:30 comenzamos esta larga ruta cruzando el puente sobre el río Pigüeña para situarnos en su margen derecha. En la primera parte de la ruta seguiremos el PR-AS 144 “La Castañal” que avanza en paralelo y a contracorriente  del río Pigüeña y que se superpone en este tramo con el GR 205 “Ruta de la Escrita”. Entre el denso arbolado de robles, castaños, avellanos y encinas, el camino ancho y llano pasa al lado de las instalaciones de la Casa del Lobo en cuyo cercado entrevemos tres hermosos ejemplares, después cruza el arroyo Cuovasil y deja a la izquierda la fuente de Santa Icía con su pequeña cerca de piedra recubierta de viejos musgos.
Cruzando el Pigüeña en Belmonte de Miranda
Pista hacia el sur en paralelo al río. Entre los árboles se ven algunas casas de Belmonte.

Fuente de Santa Icía

Poco más adelante, en Valdeniseiros, al lado de una cuadra, el camino se divide: un ramal sigue paralelo al río por la ruta de La Escrita hacia Somiedo, mientras que la nuestra surge a la izquierda señalizada con las marcas del PR-AS 144. Se trata del camino carretero antiguo, ancho y empedrado, que sube a Ondes. Su perfecta traza se retuerce salvando un desnivel de 300 metros para remontar el valle por el que se precipita el Regueiro de L´Algueirona formando hermosos rápidos y cascadas; todo ello sumergido en un frondoso bosque mixto.
Comienzo del camino antiguo que sube a Ondes

Regueiro de L´Algueirona por cuyo valle asciende el camino viejo que sube a la aldea de Ondes.

Otra vista del empedrado del citado camino

Hacia la mitad de la subida encontramos una sólida construcción con buenos sillares pero en ruinas y, casi arriba, la fuente de Sifontes con dos buenos caños y cubierta de teja. Llegamos a la aldea de Ondes de la que se tienen noticias desde el siglo XII. Hórreos, paneras, antiguas construcciones en ruinas, viviendas más o menos modernas, todo entremezclado en un abigarrado conjunto.
Fuente de Sifontes con cubierta de teja y abundante agua.

Construcción en Ondes

Hórreo en Ondes

Cruzamos el pueblo obviando la calle principal que conduce a la carretera que va a San Martín de Ondes y seguimos por el camino empedrado que sube recto y desemboca en la propia carretera unos metros más arriba. Pero enseguida abandonamos el asfalto (y las marcas del PR que llevan a San Martín por la propia carretera) para coger el primer desvío a la izquierda e inmediatamente el de la derecha que continúa la progresión.
Antiguo camino empedrado que sube desde Ondes a San Martín de Ondes.

Atrás queda Ondes y, al fondo, la Sierra de Begega.

Camino también empedrado a tramos y entre prados. A la derecha tenemos una magnífica vista de San Martín rodeado de prados en uso y cabañas, y apreciamos su inmejorable ubicación sobre un soleado promontorio. De la otra mano ya vemos emerger dos de las crestas calizas que vamos a subir: el pico Cervera y la afilada cresta del Castiechu. Al oeste, al otro lado del valle del Pigüeña, vemos la aldea de Vigaña por delante de la modesta Sierra de Arcello; al suroeste destacan nevadas las sierras de la Manteca (Pico Horru), de la Cabra (La Patana) y la Serrantina; al noroeste tenemos la Sierra de la Begega con sus aerogeneradores.
Desde el camino que sube desde Ondes ya vemos dos crestones que vamos a subir: Pico Cervera y Castiechu.

Aldea de Vigaña por delante de la modesta Sierra de Arcello

Vista de San Martín de Ondes. Por detrás, cerrando el paisaje y nevada, la Sierra de la Serrantina y a la izda el Rabo de Asno.

El camino desemboca en el que viene de San Martín retomando las marcas del PR. Enseguida alcanzamos una pista asfaltada que comunica San Martín de Ondes con Noceda. Seguimos por ella en ligera bajada disfrutando del paisaje (tenemos a la vista los 4 picos que vamos a subir: el alomado y terroso Espinapata, y el Castiechu Cervera y Matacaleao que con sus crestones calizos forman un magnífico y fotogénico conjunto.
Pico Espinapata desde cerca del collado de La Corredoria.
Desde cerca del collado de La Corredoria vemos los picos Cervera, Castiechu y Matacaleao (o Pico Serrenta)

Algunos prados y cabañas quedan a la izquierda mientras que, a la derecha, surge el desvío del “Camín Real de la Mesa” que lleva hacia el Alto’l Moru y Peña Prieta. Seguimos por la pista asfaltada, que en este corto tramos coincide con el “Camín”, hasta el collado y la venta de La Corredoria a los pies del pico Espinapata. La amplia venta con capilla parece estar reconvertida en cuadra. Es una lástima que las ventas de este importante camino real que aún se mantienen en pie no estén mejor conservadas.
Venta de La Corredoria.

Abandonamos el Camino Real, que pasa por detrás de la venta y lleva a Dolia, para seguir en ascenso por la pista. En el punto más alto, antes de que comience la bajada a Noceda, también la abandonamos para seguir campo a través por la ladera herbosa del Espinapata. En su cima no hay más que un montón de piedras y una placa de un vértice de triangulación de la Diputación de Oviedo para realizar medidas topográficas. Las vistas están ya descritas, tan sólo añadir que hacia el sur vemos el cercano pico Porcabezas y, más lejos, el Redondo.
Sierra de la Manteca con teleobjetivo desde el pico Espinapata

Pico Porcabezas desde el Pico Espinapata

Fana de Genestaza en la Sierra de la Cabra desde el pico Espinapata. La foto está hecha con un teleobjetivo de 300 mm.

En el segundo montículo de la cima comenzamos un rápido descenso por su ladera occidental parcialmente invadida por pequeños tojos. Al llegar al fondo del valle rodeamos unos prados y  encontramos un camino que nos permite cruzar el arroyo de Dolia y nos devuelve otra vez al “Camín Real”.
Hórreo y paneras en Dolia

Construcción tradicional en Dolia.

Enseguida llegamos a la pequeña aldea de Dolia con algunas casas y cuadras antiguas, con hórreos y paneras, todo ello en buen estado de conservación. Encontramos a unos trabajadores arreglando la cubierta de la ermita. Seguimos la indicación "Cuovasil Pueblo Deshabitado", braña que dejamos a la izquierda sin visitarla, para seguir de frente hacia el formidable crestón de la Peña Castiechu. El camino ancho finaliza en una cabaña a los pies de la peña. Un poste señala la senda hacia el pico Cervera que rodea la cresta nororiental del Castiechu.
Camino entre prados que lleva de Dolia al pueblo deshabitado de Cuovasil y a la base del Pico Castiechu

Pico Castiechu. Se sube por la derecha. Arriba se ve a un compañero del grupo.

Una vez situados en la cresta, seguimos una sendilla que avanza por ella, primero entre matas de hierba y algo de maleza, después por la arista rocosa. Aunque es afilada se pasa bien, pero hay que ir con cuidado; las caídas a ambos lados son importantes. En la parte más alta del alargado crestón hay una pequeña repisa herbosa que da seguridad a esta atalaya, pero ninguna marca ni señal de cumbre.
Vista del tramo final de la arista del Castiechu. No se aprecian bien las caídas a ambos lados.
Pico Cervera desde el Castiechu. Se ve la senda de subida

Pico Matacaleao (Serrenta) desde el Castiechu.
Cima del Pico Castiechu con la Sierra de la Manteca al fondo. A su izda se ve la Sierra de la Cabra. Por delante la aldea de Vigaña.
Hacemos unas fotos y desandamos la cresta hasta una zona de hierba abierta al norte por la que, aunque muy inclinada, resulta fácil bajar. La sendilla se retuerce para dejarnos enseguida en el collado que separa el Castiechu del Cervera. La fácil subida a este último por una marcada senda nos deja en esta atalaya sobre Belmonte y el valle del Pigüeña. Al norte tenemos la cresta del Matacaleao que más tarde, en Tablado, nos dicen que ellos llaman Peña Serrenta.

Cima del pico Cervera. Se ven algunas casas de Belmonte

Pico Castiechu desde el Cervera. La bajada directa de este último se realiza por la franja herbosa que se ve hacia la izda.

Sierra de la Begega y aldea de Cezana desde el Pico Cervera

Continuación hacia el norte de la Sierra de Begega.
La ruta principal del grupo baja del Cervera y desde el collado que lo separa del Castiechu, desciende por la vallina occidental hasta dar con el camino empedrado que baja por el arroyo de Covasil, rodeando más abajo el pico Cervera y terminando en Tablado, barrio de Belmonte. Como es temprano, me uno a dos compañeros del grupo para bajar desde el collado hacia poniente, con la intención de subir después al cercano Matacaleao (Pico Serrenta) que no está muy lejos. Desde el collado la senda baja unos metros hacia el oeste para bordear la cresta norte del Castiechu enlazando con el camino de subida. Desandamos un corto trecho por el camino ancho que trajimos desde Dolia hasta un collado herboso donde tomamos otro que, en llano, nos deja en el Collado Llaurienzo en la carretera que finaliza en Dolia (a partir de Dolia el Camín Real de la Mesa recorre hacia el norte pistas, caminos y carreteras hormigonados o asfaltados).
Foto de la cresta norte del Castiechu desde el Cervera. En la zona de sombra se ve la senda que permite superar esa cresta justo por la izquierda de la foto.
Esta foto está tomada desde la cima del Castiechu. Se ve el collado al que llegan dos pistas. Por la de la derecha vinimos de Dolia (el ramal que zigzaguea a la derecha baja al pueblo abandonado de Cuovasil) y a la izquierda avanza en llano la que nos permitirá llegar al collado Llaurienzo en la carretra que va a Dolia.
Picos Castiechu y Cervera desde el collado Collado Llaurencio.
 Después de medio kilómetro de asfalto abandonamos la carretera y nos dirigimos directos hacia las peñas. Antes debemos saltar una alambrada de espino. Accedemos a la airosa cresta del Matacaleao por la que subimos haciendo uso ocasional de las manos hasta alcanzar el vértice geodésico de su cima.
Arista del Matacaleao por donde hemos subido. Arriba se ve la carretera a Dolia de donde venimos.
En la cima del Matacaleao

Castiechu y Cervera desde el Matacaleao

Poco paramos. Seguimos el cresteo hacia el norte por la Sierra de Meruxa (así llaman en Tablao a esta sierra donde el pico Serrenta es su máxima cota) y cuando vemos una zona hacia el oeste más despejada tiramos hacia abajo para llegar a unos hermosos prados. Antes debemos cruzar otra alambrada y un corto tramo invadido por el tojo. En un pequeño prado protegidos por la Peña el Touro, que desde aquí parece fácilmente accesible pero que al otro lado, cuando la rodeemos, nos mostrará su cara más agreste, paramos a reponer fuerzas.
Sierra de Begega al fondo. La Peña el Touro esta abajo. La rodeamos por la derecha.
Vista hacia atrás por donde hemos bajado del Matacaleao.

Reanudamos la marcha caminando hacia el norte donde se encuentran amplios prados y cabañas en uso con algunos árboles en las lindes que dan a esta zona una bonita imagen campestre. Encontramos un camino que mantiene la dirección entre la Peña el Touro y el primer prado y desemboca en una amplia pista que viene desde la carretera que dejamos antes. La pista se dirige al sur y nos permitirá completar el rodeo de la Peña el Touro y bajar después a aldea abandonada de Tiblós.
Prados en Infiesta y El Bravo. La pista avanza de dcha a izda por detrás de la primera fila de árboles.

Mientras comíamos, estuvimos dudando si no dar este rodeo a la peña y atajar directos bajando hacia el oeste. Menos mal que no lo hicimos porque esa ladera está totalmente invadida por la maleza, con abundantes y tupidas matas de avellanos. Tranquilamente bajamos por la pista y, cerca de Tiblós, apreciamos escombreras y restos de casetones. Después nos dicen que pertenecían a la obra de uno de los tramos del largo túnel de 21 km que se excavó para la traída de aguas del Pigüeña desde El Covacho en Somiedo hasta la Central Hidroeléctrica de Miranda entre Fontoria y Selviella.
Llegando a la aldea abandonada de Tiblós.

Hórreo en la aldea abandonada de Tiblós. Por detrás las peñas del Matacaleao (Serrantes)

Otro hórreo en Tiblós

Por esta zona enlazamos con otro camino que viene también del Camín Real por la Vachina’l Caleyu. La pista da un agudo quiebro hacia poniente y nos lleva hasta su finalización en la abandonada aldea de Tiblós. Hay algunos hórreos y casas en ruina, todo muy destartalado, pero, hacia atrás, al este, tenemos buenas vistas de las peñas que preceden al Matacalao y, al sur, cerrando el horizonte, impresiona la imponente mole del pico Cervera.
Camina que baja desde Tiblós a Tablao y Belmonte
Casa de piedra en Tablao
Pico Cervera desde Tablao (barrio de Belmonte)

Hórreo en Tablao, bajando a Belmonte.
Cogemos el antiguo camino carretero que baja bastante inclinado hasta desembocar en la aldea de Tablao donde hay casas habitadas y calles hormigonadas. Abajo vemos muy cerca Belmonte y el río Pigüeña. Seguimos por la calle principal primero hacia el sur, y después de una cerrada curva, hacia el norte para finalizar en la capital del concejo. Un paseo por sus calles principales con su moderna y poco agraciada iglesia, el ayuntamiento y alguna casa solariega bien restaurada, nos llevan hasta el puente sobre el Pigüeña que nos permite cruzar a la otra orilla donde tenemos el autobús.

Lorenzo Sánchez Velázquez