domingo, 22 de mayo de 2016

Ruta de El Gumial en el concejo de Aller

Salida: El Fielato (Puerto de San Isidro)
Llegada: Cuevas (concejo de Aller)
Distancia: 10 km
Duración: 3:30 h (sin contar paradas)
Subidas acumuladas: 350 m
Bajadas acumuladas: 870 m
Altura Inicial: 1290 m
Altura máxima: 1620 m
Fecha de realización: 15/V/2016
Dificultad: baja
Track de la ruta

Itinerario: Fielato (Pto de San Isidro) – Brañarredonda – Collá Beldoso  – Majada del Alba – Braña El Gumial – Monte la Llana – Praos el Aspra – Río San Isidro – Cuevas.



 La ruta de primavera del IES Rosario de Acuña nos llevó este año al concejo de Aller. Disfrutar del Bosque de El Gumial es un placer: olores de primavera, torrenteras y rumores del río Alba, hayedo de hojas recientes sobre los marrones de las antiguas, piedra y musgo de cuento de hadas…

          Pasada la aldea de Cuevas en dirección al Puerto de San Isidro, sale un camino que da acceso a los prados situados al inicio del puerto. Un pequeño aparcamiento lo precede y allí dejamos un vehículo. Continuamos con los demás hasta alcanzar La Braña o El Fielato, cerca de la cima del puerto, donde encontramos un amplio aparcamiento, buenas cabañas y agua abundante.
Cabaña en La Braña (El Fielato). Fotografía de Miguel Mayoral.
La Braña o Fielato con el Pico Fuentes entre las nubes. A la derecha estaría el collado Beldoso.
          Las marcas del PR AS-48 Ruta del Gumial nos dirigen al sur para cruzar el río Braña por un puente de madera de reciente factura. El camino sube entre matas de escobas y pequeñas camperas, cruza el arroyo de Brañarredonda por un rudimentario puente construido con guardarraíles de aluminio, hasta alcanzar Brañarredonda.

Cruzando el Arroyo de Brañarredonda

Cabaña en Brañarredonda
         Varias cabañas en uso y bien arregladas, dan servicio al ganado que suben en verano para aprovechar los buenos pastos. Hacemos el primer alto. Entre la niebla se vislumbran los neveros que bajan del pico Fuentes y, al poco de reanudar la marcha, divisamos en lontananza la Collá Beldoso con algunas mantas de nieve. Hacia allí nos encamina el sendero.
Prados y cabañas de Brañarredonda

       El collado nos abre las vistas hacia el oeste donde podríamos ver el Picón de las Rubias y la ladera oriental del Monte La Llana cubierto de un precioso hayedo. Hacia el este encontraríamos la enorme y vertical mole del Pico Torres con su hermano menor el Valverde. Pero la niebla nos tapa todo y amenaza con descender a nuestra altura. A partir del collado, la senda, desbrozada recientemente, se dirige al oeste entre el brezo casi en flor; aún quedan algunos pequeños neveros que atravesamos.
Cruzando un nevero entre la niebla
         Cuando la senda vira al sur para rodear el pico Fuentes, encontramos los banderines y marcas del Trail Alto Aller y a los últimos corredores que bajan directos a la Majada del Gumial. Con ellos compartimos la senda hasta alcanzar la preciosa Majada del Alba rodeada por la Peña del Alba al oeste, los Castillones al sur y el Pico Fuentes al este; por el norte desagua el Arroyo del Alba. Restos de cabañas dan fe de los usos antiguos de estos ricos pastos de altura y entre ellas encontramos un puesto de control de la carrera.
Majada del Alba asentada en un hermoso circo y rodeada de montañas (foto sacada en 2014, bajando del pico Nogales).

       Siguiendo las marcas del PR nos dirigimos al norte donde reencontramos la senda al finalizar la pradera. Durante el rápido descenso entre las escobas y el brezo, las nubes forman ventanas a través de las cuales vemos o intuimos los preciosos montes manchados de nieve que nos rodean. El Arroyo del Alba o Gumial forma preciosos rápidos y pequeñas cascadas cuyo rumor nos acompaña hasta la Braña el Gumial.
Arroyo del Alba o Gumial.

Bajando desde la majada del Alba a la de El Gumial.

Abajo ya se ve la Braña del Gumial.
        Recorrida por el arroyo, con prados y cabañas en uso y algunas peñas dispersas por extensa la pradera, la braña, rodeada de montañas y bosques, forma un conjunto armónico y bello. Paramos a reponer fuerzas y disfrutar del magnífico entorno. Mientras, los últimos corredores del “trail” pasan y los organizadores con sus chalecos reflectantes les siguen retirando los banderines y marcas. Estos eventos suelen estar organizados por personas amantes de la naturaleza; sin embargo, no suele ocurrir lo mismo con el gremio de los cazadores: los puestos de caza se marcan con cintas o bolsas de plástico que, en muchas ocasiones, permanecen de una temporada a otra.
Cabña en la Braña del Gumial
         Terminadas las viandas, reanudamos la marcha. Nada más dejar atrás la Braña del Gumial, nos adentramos en el hermoso hayedo del mismo nombre que cubre la ladera occidental del Monte la Llana. Encontramos la senda bastante embarrada por la gran cantidad de personas que hoy la han seguido. Jóvenes hayas con sus verdes y recientes hojas pueblan el monte, el musgo multicolor tapiza las peñas, las hojas caídas del otoño aún cubren el camino y el arroyo se precipita formando cascadas: nos sumergimos en un cuento de hadas. Y el sendero serpentea perdiendo altura a la vez que nos retiene y atrapa en este hermoso lugar.
Bajando por el Bosque del Gumial

Otra imagen del hermoso bosque

          Pero como todo tiene su fin, también nuestra ruta alcanza las cabañas de La Llana y los Praos de Aspra donde la senda se convierte en pista de acceso para vehículos. La vega servida por el río San Isidro con sus prados y cabañas, se extiende hacia el oeste en paralelo a la carretera que sube al puerto.
Praos de Aspra y carretera que sube a San Isidro.
         Un puente nos traslada a la margen derecha del río y por el camino ancho, con la carretera a la derecha y los prados a la izquierda, llaneamos mientras oímos el mugir de las vacas y el ladrido de algún perro guardián. La pista desemboca en la carretera justo donde habíamos dejado un coche.

Lorenzo Sánchez Velázquez