martes, 5 de enero de 2016

Picos Vízcares y Maoñu. Circular desde "La Pesanca"

Perfil de la ruta
Salida y llegada: Área Recreativa “La Pesanca” en Riofabar (Piloña)
Distancia: 17.7 km
Duración: 7:00 h (sin contar paradas)
Subidas acumuladas: 1480 m
Altura Inicial: 400 m
Altura máxima: 1429 m
Fecha de realización: 2/I/2016
Dificultad: media-alta
Track de la ruta


Itinerario: Área Recreativa “La Pesanca” – Majada Degoes – Vallina Luiña – Majada Llebrada – Pico Vízcares – Collado Traslafuente – Pico Maoñu – Collado Traslafuente – Majada Cureñu – Arroyo de la Estaquera o Degoes – Área Recreativa “La Pesanca”.

Mapa de la ruta
            Para llegar al Área Recreativa de “La Pesanca” nos desviamos en Infiesto por la PI-4 hasta Espinaredo y Riofabar continuando más allá otros dos kilómetros por una estrecha carretera en mal estado. Iniciamos la ruta por la pista que lleva hasta la Foz de los Moñacos.

Área Recreativa de "La Pesanca" en Riofabar (concejo de Piloña)
         Cuando apenas llevamos caminado un kilómetro y alcanzamos la majada El Muñizón (450 m) con sus cabañas convertidas en chalets con jardín, abandonamos la pista cogiendo un camino a la izquierda que entra en una de las fincas para cruzar el río Infierno por un puente de hormigón y situarnos en su margen derecha. El camino antiguo sigue en paralelo al río y, mientras avanzamos por él, alza el vuelo una hermosa garza real a la que apenas pudimos fotografiar cuando se posó más adelante en una rama.
Camino antiguo entre El Muñizón y Degoes por la margen derecha  del río Infierno.
           Una revuelta a la izquierda, otra a la derecha y el cruce del arroyo Los Abeyeros que nace en la Majada Llebrada por la que pasaremos más adelante, nos deja en la Majada Degoes (530 m) con sus cabañas arregladas y en uso. Aquí podríamos haber llegado en un desvío posterior de la pista.
Cabaña-casa en Degoes. Vista atrás: por el camino de la izquierda hemos llegado. La senda sale después de esta casa.
          Dejando a la izquierda una cabaña-casa con la parte superior de la fachada pintada de azulón, cogemos la senda que sube hacia el norte y se adentra en la Vallina Luiña. Completamente hitada y bastante inclinada, se adentra primero en un prado con cabaña en ruina y después en un precioso bosquete de hermosas hayas y avellanos. La empinada ladera no dará tregua en los 400 metros que debemos superar hasta salir del bosque.
Vista atrás de la Vallina Luiña por donde subimos. Un poco más arriba está el desvío hacia el Cantu el Abedul.

Cantu el Abedul desde la Vallina Luiña. La senda para alcanzar el lomo se ve en la parte superior derecha de la foto.
           Apenas superados los últimos árboles, la vallina se empina aún más y nuestra senda vira bruscamente a la izquierda (940 m) para faldear el valle y alcanzar el hombro de montaña (1010 m) que finaliza en las peñas del Cantu el Abedul. En este punto, la senda hitada vira ahora a la derecha para seguir por el citado hombro y alcanzar con facilidad la majada Llebrada (1120 m) donde hay varias cabañas en ruina y una perfectamente arreglada. Merece la pena hacer este pequeño rodeo y no seguir directos por la vallina; ya habrá tiempo para duras remontadas. Mientras estamos en la majada, un grupo que viene recorriendo la arista de la sierra desde el norte espanta una manada de rebecos que al vernos se para. Tras unos instantes de vacilación emprenden una veloz huída monte abajo.
Majada Llebrada donde se mantiene en pie una sóla cabaña. Arriba se ven las peñas de la cima del Vízcares. La foto no refleja el fuerte pendiente.
            Después de la majada, la senda mantiene la dirección faldeando el valle a mayor altura para alcanzar su hombro derecho a la altura del Peñón o Miradoiro (1220 m). La cima del Vízcares está cerca, pero aún quedan por superar los últimos y más empinados 200 metros sin camino ni sendero (a pesar de la gran cantidad de hitos que encontramos hasta la majada Llebrada después no vimos ninguno).
Desde el Vízcares hacia el este: a la izda y cerca el Cunio, al fondo Picos de Europa y por delante el Pierzu.
             Cuando llegamos a la cima (1421 m) encontramos al grupo que hizo la cordal por el norte. Pregunto y, según nos dicen, está limpia. (Quería saber cómo estaba porque cuando la recorrí hace unos años para preparar el tomo uno de “Recorriendo las montañas de Asturias”, una parte estaba completamente invadido por el brezo alto y se caminaba con dificultad).
Arista norte de la Sierra de Aves desde el Vízcares. A la izquierda y arriba se ve la Sierra de Peñamayor.
            Las vistas desde la cima son espectaculares: Picos de Europa, algunas de las grandes montañas de Ponga (Pierzu, Recuencu, Colláu Zorru) y Redes (Llambria y un pedazo del Tiatordos, Campigüeños, Carasca, La Senda,…) hasta la Cordillera y las Ubiñas; al oeste vemos las Sierras del Trallán y del Sellón y al norte Oviedo y el puerto del Musel. Algunas cimas cercanas que hemos hecho últimamente están a la vista: Sierra de Pesquerín (Niañu) y el Cunio al norte y este respectivamente, y La Ordaliega al sur.
Cima del Vízcares. Al fondo vemos la Sierra del Sueve.
            A pesar del aire limpio y del día despejado, el ligero viento de la cumbre es frío y decidimos continuar la ruta por la alargada arista sureste de la Sierra de Aves. Después de un corto descenso, la senda rodea por la derecha el alomado pico El Cabezu, apenas un montículo, y continúa más allá sobre la misma arista hasta el collado Miradorín (1289 m) a los pies de las peñas que forman el Pico la Verdad. Aunque se puede atravesar este pico (que es la prolongación natural de la arista sin apenas subida) y emprender después el descenso por la ladera sur de la sierra hacia el Valle Culebrina, decidimos bajar antes para adentrarnos enseguida en un precioso bosquete de tejos y espineras. Una vez cruzado nos encontramos con el citado valle por cuya vaguada herbosa descendemos hasta reencontrar la senda más abajo en un segundo bosquete.
Bajando del Vízcares y con el Sol de frente vemos el Collado Traslafuente y el Maoñu. Por detrás de izda a dcha: Llambria, Campigüeños, La Carasca y Los Tornos.
           Enseguida alcanzamos los amplios pastos del collado Traslafuente (1053 m) en la divisoria de los concejos de Piloña y Ponga. Desde aquí se podría bajar por la ladera este para llegar al hermoso paraje de Valle Moru situado a poco más de 2 kilómetros y coger después la pista que va a Taranes rodeando las verticales paredes de La Llambria y Peña Taranes.
Sierra de Aves con el pico Vízcares a la izquierda, desde la majada Traslafuente.
           Cruzamos el collado y nos acercamos a ver la magnífica majada de Traslafuente con cabañas bien arregladas, otras en ruina y una pequeña hornacina donde se venera a San Antonio patrono de los animales.
Para ascender al Maoñu quedan por delante otros 400 metros de subida en menos de un kilómetro; la pendiente es considerable. (En el tomo I de Recorriendo las montañas de Asturias describí la ruta al Maoñu desde “La Pesanca” por el mismo camino por el que bajaremos más tarde).
Majada Traslafuente y valle de la Estaquera por donde bajaremos. La Sierra del Sellón (pico Facéu) está arriba y al fondo, por delante la de Xiblaniella y en el centro la afilada Peña Ciébana del Castillu.
            Monte arriba, primero pasamos una alambrada que evita el paso de los animales, más adelante la sendilla sube duramente entre los bajos tojos y helechos hasta una peña; después desaparece la broza y la ladera queda recubierta de hierba. La inclinación disminuye algo al principio de este tramo pero más arriba se vuelve a incrementar hasta alcanzar el mojón que marca la Reserva Regional de Caza muy cerca de la cumbre.
Último tramo de la subida al Maoñu. Se ve el mojón de la Reserva Regional de Caza y del límite de los tres concejos: Piloña, Caso y Ponga.
           En el pico Maoñu (1429 m) convergen los concejos de Piloña, Caso y Ponga y hace unos años había en cima una cruz de hierro rota y oxidada que ha desaparecido; sólo queda un montón de piedras. Algo más merece esta espectacular atalaya que, aunque tiene las mismas vistas que el Vízcares y su misma altura, está algo más cerca de las grandes cumbres de Redes y Ponga y de los Picos de Europa y su visión es más nítida. En la bajada del Vízcares nos cruzamos con varios grupos de personas y niños subiendo; en el Maoñu, a nadie.
Sierra de Aves (Pico Vizcares) y collado Traslafuente desde la cima del Maoñu.

Pico Cunio y Mota Cetín desde el Maoñu.
           Apenas nos separa de las verticales peñas de Los Tornos (Sierra de Pandemules) el collado Pandemules al sur; el norte queda dominado por la extensa Sierra de Aves de donde venimos. Al este, Ponga y Picos de Europa, y al sur y oeste, el Parque Natural de Redes.
Pico Pierzu por delante de los Picos de Europa; a la derecha se ve algo de Peña Taranes.
Desde el Maoñu: Llambria, Tiatordos (detrás), Campigüeños, La Carasca y La Senda. El crestón cercano de la derecha es de Los Tornos.
           Después de reponer fuerzas disfrutando de las magníficas vistas, descendemos del Maoñu hasta el collado Traslafuente y cogemos el sendero que llanea por la ladera occidental de la Sierra de Aves, pasando por un bosquete con espinos y algunos tejos hasta alcanzar las magníficas praderas y cabañas de Cureñu (860 m).
Majada de Cureñu con la Sierra de Aves por detrás.
          La nueva pista que sube hasta aquí desde la Estaquera ha dejado inutilizado el precioso sendero que había antes. Sólo en el tramo final aún podemos seguir un corto trecho de la antigua y hermosa senda. Así llegamos al Arroyo la Estaquera o Degoes (620 m) que cruzamos por el puente de madera (al lado han hormigonado el cauce para facilitar el vadeo de los vehículos).
Vista del Maoñu y de los Montes del Infierno desde la majada Cureñu. La Peña que se ve hacia la mitad se llama El Tren.
           Continuamos por la pista (antigua) que deja a la izquierda La Cerezal y más adelante cruza el río Infierno (520 m) por otro vado y puente peatonal hasta enlazar enseguida con la que sube desde La Pesanca a Los Moñacos. Un par de kilómetros por ella, dejando a la derecha las majadas de Degoes (al otro lado del río Infierno) y Muñizón en esta margen, y estamos de nuevo en el Área Recreativa de “La Pesanca”.

Lorenzo Sánchez Velázquez