martes, 4 de marzo de 2014

Peña'l Vientu y Bosque de Redes

Datos de la ruta:
Salida y llegada: Circular desde la Urbanización de San Isidro en el puerto del mismo nombre.
Distancia:  23 km
Perfil de la ruta
Duración: 7:00 horas (sin paradas)
Altura máxima: 1992 m (en el pico Peña del Viento)
Subidas acumuladas: 1200 m
Dificultad: media
Fecha de realización: 26/X/2013
Track de la ruta




Camino "Wamba"
Mapa del tramo circular por el bosque de Redes














Descripción:
Subiendo a la Peña del Viento. El Cascayón, al fondo.
            La jornada comenzó fría. El viento húmedo del sur traía nubes que tapaban a ratos las cumbres. En la cresta el fuerte viento arreció y nos obligó a seguirla con cuidado. Al llegar a la cima, los nubarrones tapaban prácticamente todo y, aunque a veces se despejaba parcialmente por el norte (Brañapiñueli y La Canalina), el resto se mantuvo oculto todo el tiempo que permanecimos allí. Durante el descenso hacia Brañagallones, el viento cesó, las nubes se fueron y el sol radiante nos permitió disfrutar del hermoso hayedo otoñal.
            Aparcamos el vehículo a 300 metros, después de pasar la Urbanización de San Isidro, marchando en dirección a León desde Asturias. Hay allí un tramo herboso a la derecha de la carretera LE-332 con espacio suficiente para estacionar varios coches. A la izquierda sale el Camino Wamba que se dirige hacia el norte hasta el límite con Asturias. La pista de tierra, apta para vehículos todoterreno, asciende suavemente por la margen derecha del arroyo Los Fornos. A esa mano, dejamos enseguida, las cabañas arregladas de Los Fornos que dan nombre al valle por donde discurre el camino. En este primer tramo, seguimos la ruta PR LE-46 "Camino de Wamba" "Un paseo histórico a través de la Cordillera" según reza la leyenda del cartel indicador que existe al inició de la ruta.
En la Peña del Viento. Entre nubes.
            Primero en ascenso, después llaneando entre los pequeños meandros que forma el arroyo, y finalmente en claro ascenso, alcanzamos el Colláu Acebal. En este tramo, el pico Cascayón completamente despejado, al frente, y el gran macizo de La Rapaína oculta a veces, hacia el noreste, dominan nuestra perspectiva. Por detrás de ésta, a medida que avanzamos, va emergiendo la afilada cresta de la Peña del Viento. Hemos subido 250 metros en 4 km.
            Alcanzado el collado, el camino se ramifica en varios senderos y caminos. El más ancho, por el que regresaremos por la tarde, desciende al noreste, adentrándose en el parque natural de Redes, y lleva directamente a la Mayá Mericueria (antes sale un desvío a la izquierda que lleva al collado La Canalina y, más allá, a las localidades casinas de La Infiesta y La Felguerina), pasa por Brañagallones y fianliza en Pendones. A la izquierda, otro camino sube hasta el collado El Trave que comunica con Caleao a través de Los Arrudos. Entre ambos, y dejando a la derecha la caseta de cazadores que hay cerca del collado, sale el sendero que lleva al lago Ubales. Evitamos todos estos caminos y senderos, para seguir otro, a la derecha en dirección este, que bordea por el sur las peñas Los Fornos y la Peña el Viento (que quedarán a la izquierda), y sigue las marcas del PR AS-66.1 “Ruta Brañagallones – La Peña el Viento”.
Caballo en La Mayaína
        Una vez sobrepasadas y dar vista al noreste, la senda vira en esa misma dirección rodeando la peña. Aquí la abandonamos, antes de adentrarnos en Asturias, para subir duramente por la ladera herbosa hasta alcanzar la cresta rocosa. Unos pasos por ella nos dejan al lado del buzón que corona la cumbre. Señala una altura errónea de 2000 metros cuando los mapas topográficos indican 1992. Esta vez, el fuerte viento y las nubes nos impiden tener una visión completa del hermoso paisaje.
Majada de Valdevezón
            Con precaución desandamos la cresta y retomamos la senda marcada en el mismo punto en que antes la abandonamos. Continuamos el descenso por la ladera asturiana, en dirección este, rodeando la peña. Bordeamos un embudo herboso y continuamos el descenso por una ladera de hierba (El Carrizosín) hasta otro pequeño collado que nos separa de la Peña la Cuchilla. Un brusco viraje hacia el noroeste (a la izquierda) nos permite continuar el rodeo de la Peña el Viento (ahora tenemos a la izquierda el murallón de su ladera norte). La senda atraviesa primero un tramo de ladera herboso, después un pequeño pedrero, hasta dar con una fuente abrevadero con una inscripción del ¿ICONA? que informa acerca del topónimo correcto para la zona: “Monte de Reres”.
            La senda gira ahora a la derecha (de nuevo hacia el este) para acceder a los ricos pastos de La Mayaína. Preciosa pradera rodeada de peñas: a la derecha La Cuchilla y a la izquierda El Sellar. Entre ambas se abre una estrecha canal por la que continuaremos el fuerte descenso. La senda zigzaguea permitiéndonos descender otros 280 metros en menos de un kilómetro, hasta alcanzar la restaurada majada de Valdevezón muy cerca del nacimiento de río Monasterio. Tiene cabañas bien arregladas y está rodeada por las peñas antes mencionadas, al oeste, y por el pico Mosquilón (último de la sierra de Pries que cierra el circo glaciar de Brañagallones), al este. El pico Páramo, en plena Cordillera, cierra por el sur.
Cruzando el río Monasterio, cerca de Valdevezón.
            Hasta este recóndito paraje llega una pista que viene de Brañagallones y es continuación de la que permite el acceso a este circo glaciar y pastos desde Bezanes en el concejo de Caso. Siguiendo el curso del río Monasterio, avanza primero por la margen izquierda, y después de cruzarlo mediante un rústico puente de madera, por la derecha, descendiendo unos 150 metros más hasta alcanzar el antiguo circo glaciar de Brañagallones, hoy transformado en ricos pastos, donde proliferan muchas cabañas, casi todas arregladas con mejor o peor estilo. Sólo encontramos una, sin modernos arreglos, con la cubierta tradicional de llábanas; las demás, que deberían tener uso ganadero, están reconvertidas en precarias cabañas turísticas. También está el albergue, que esta vez no visitamos.
Sierra de Brañapiñueli, desde cerca de Valdevezón.
            Al final de la majada, siguiendo la dirección que traemos desde Valdevezón, la pista principal (que sigue hasta Bezanes) tiene un desvío a la izquierda, que tomamos. Continúa casi llana, con algún pequeño descenso, cruzando el río Monasterio por un puente y adentrándose en el gran hayedo de Redes que da nombre al Parque Natural. Disfrutando del precioso hayedo otoñal, continuamos en paralelo al río cuyas aguas se precipitan muy abajo: sólo su rumor nos acompaña. En cambio, a través de los árboles, observamos su otra orilla por la que cae el crestón final de la sierra de Pintacanales. La pista que baja a Bezanes lo cruza por un túnel que vemos en algún tramo del camino. Desde Brañagallones hemos seguido la dirección noroeste, con variaciones para seguir el perfil de la montaña y de la riega que baja próxima a la peña Castiello. A partir de aquí, el río continúa hacia el norte y nuestro camino se dirige hacia el sur, en paralelo al arroyo Acebal, del que vemos y oímos sus bravas aguas no muy lejos. Ésta será la zona de menor altura de todo el recorrido.
Bosque de Redes en otoño
            El camino, marcado con las señales del PR AS 66.1, no ofrece ninguna dificultad para seguirlo. Sólo debemos estar atentos cuando estemos muy cerca del arroyo: el camino bueno es el que sale en paralelo a la izquierda, dejando la pista que sigue de frente y finaliza unos metros más adelante justo al lado del arroyo. Está bien señalizada.
            Comienza la verdadera ascensión del día. Ganamos altura mediante  un par de revueltas. Cambiamos la dirección sur, que traemos, para dirigirnos al oeste, atravesando otra riega, deudora de la Acebal, que discurre a nuestra derecha. Así hasta que salgamos del bosque y alcancemos la gran pradera que da asiento a la mayá Mericueria (200 metros de subida desde el punto más bajo del recorrido).
            Cruzamos la riega Acebal, casi sin agua en este punto cerca de su nacimiento, para acceder a las cabañas de la mayá, aún en uso. En la parte alta de la majada, el camino sigue en fuerte ascenso, zigzaguea entre matorral de brezo, escobas y arándanos, hasta llegar a una bifurcación señalizada (se vencen otros 200 m desde la mayá). A la derecha marca hacia el lago Ubales, pero en realidad se dirige hacia el collado La Canalina. A la izquierda, por donde seguimos, continúa en fuerte ascenso hasta llegar al collado Acebal, después de superar otros 160 metros de desnivel. Dejamos a la derecha la cabaña de cazadores situada allí. Desde el collado no tenemos más que desandar los 4 kilómetros del camino Wamba regresando al punto de partida.

Lorenzo Sánchez Velázquez