martes, 4 de abril de 2017

Monegro, Alto de la Casa, La Berza y Pico Redondo desde Taja

Salida y llegada: Taja (Concejo de Teverga)
Distancia: 20 km
Duración: 6:30 h (sin contar paradas)
Subidas acumuladas: 1030 m
Altura Inicial: 970 m
Altura máxima: 1483 m
Fecha de realización: 26/III/2017
Dificultad: media
Track de la ruta


Itinerario: Taja – Vega de Cueiro – Alto la Casa – Alto de Cueiro y Camino Real La Mesa a La Bustariega – Monegro – Alto de Cueiro – Canto la Bobia – Pico la Berza – Pico la Corona – Collado la Bobia – Peña del Sumichadoriu – Collada Artera – Pico Redondo – Collado el Arca – Llanu’l Vicenturu – La Braña – Los Valles – Taja.

         En otras ocasiones habíamos subido al pico Monegro desde Taja, al Redondo desde los Puertos de Maravio, a La Berza viniendo por el Camín Real de la Mesa desde San Martín de Ondes y a la Sierra de la Espina desde el Puerto de San Lorenzo, pero las peñas del Alto de la Casa habían quedado en medio sin aparente interés. Y sin embargo, la corta arista de esta montaña es más atractiva para el montañero que sus alomadas compañeras.
Hórreos en Taja. La ruta se puede empezar por ambas calles que confluyen más arriba.
         En la aldea tevergana de Taja (970 m) tomamos la pista de hormigón señalizada que sube a Cueiro. Pasamos por las cabañas y prados de Falguera, El Rozu y Cabanielles donde el camino antiguo sigue recto en mal estado y la pista sube dando un pequeño rodeo hasta la amplia Vega de Cueiro (1310 m). Parece que el nombre de esta famosa vega hace referencia a la piel de los animales muertos por osos o lobos que había que dejar al señor feudal de la zona.
Vega de Cueiro. La Sierra la Espina está a la izquierda y el Alto de la Casa y el Monegro se ven al fondo.
Cerca del Alto de la Casa
         Nada más acceder a los amplios pastizales aparecen las marcas del GR 101.1 Camín Francés que viene de Villanueva (Santo Adriano) y desemboca en el de La Mesa en el otro extremo de la vega justo a los pies del Alto de la Casa cuya cresta rocosa es la más montañera de las cumbres de la zona. La vega está salpicada de ruinas de cabañas y corros y, en tiempos, hubo venta y ermita consagrada a la Virgen de Cueiro. Desde hace unos años se ha recuperado la antigua feria que tenía lugar en estos pastos y se celebra el fin de semana más cercano al 5 de septiembre. La cruzamos dejando a la derecha los alomados picos La Corona y La Berza y a la izquierda la Sierra de la Espina donde estuvimos el invierno pasado después de una gran nevada.
Caballos en la Vega de Cueiro. Detrás la Sierra la Espina
         En el extremo occidental, entre los picos La Berza y el Alto de la Casa, se encuentra la encrucijada de caminos del Canto la Bobia o Biforcos de Cueiro (1341 m): aquí desemboca el Camín Francés en el de La Mesa. Si tomamos a la derecha (norte) avanzaríamos por la Sierra el Conto hacia Dolia y más allá hasta Grado, si a la izquierda, hasta el Puerto de San Lorenzo.
Vega Cueiro desde la arista del Alto de la Casa.
        No seguimos ninguno de los dos, en medio de un vendaval remontamos la arista del Alto la Casa siguiendo una incipiente senda que nos sitúa rápidamente en un breve collado. Después, avanzamos por la afilada arista nevada poniendo especial cuidado en mantener el equilibrio durante las fuertes rachas de viento.
Collado en la antecima del Alto de la Casa

Cumbre del Alto de la Casa con un buzón en forma de piolet.
        En la breve cima (1435 m) hay un buzón de cumbres con forma de piolet y buenas vistas: el cercado Práu Cueiru queda a nuestros pies, los picos La Berza, La Corona y Redondo están al noreste, el valle de Montovo al norte, el Monegro con su antena al oeste y la Sierra de la Verde con la antena de la Mirandela al sur. Más lejos, también al sur, encontramos el Cordal de la Mesa con el alargado Michu y Peña Negra, y, al noroeste pero más lejos, la Sierra de la Manteca (Pico Horru).
Por la arista del Alto de la Casa soportando un fuerte vendaval.
Alambrada que baja desde el Alto de la Casa.
         El fortísimo viento no deja tiempo para muchas contemplaciones y apenas paramos en la cumbre. Seguimos por la corta cresta hasta una alambrada de espino donde iniciamos un rápido descenso que nos deja en el Alto de Cueiro (1384 m) en el Camín Real de la Mesa. Allí cruzamos  una portilla metálica para tomar el ramal que baja a la aldea somedana de Bustariega. El camino mantiene una delgada capa de nieve y en el collado Espina (1370 m), donde sale otro camino que baja a Valcarcel, hay un gran depósito de agua para uso de los Servicios de Extinción de Incendios y la fuente con pilón de La Senra.
El camino a Bustariega pasa a lado del pico Monegro (con antena y sin nieve)
         Un poco más adelante también abandonamos este camino real para seguir por otro a la derecha que serpentea por la ladera sur del Monegro hasta coronarlo (1483 m). Encontramos una gran antena y un vértice geodésico en esta cima invadida por el brezo y cuya ladera noreste ha sido quemada recientemente. El fuerte viento se mantiene y paramos poco: un tentempié y unas fotos.
Desde el Monegro: Peña Negra, Mirandela (por delante y con antena) y Michu a la derecha.
        Después, desandamos el camino hasta el Alto Cueiro y continuamos por el Camino Real de la Mesa que faldea el Alto de la Casa. Las marcas y miliarios del Camín nos llevan hasta el Canto la Bobia donde hay un panel que informa sobre los dos caminos que aquí confluyen.
Miliario en el Camino Real de la Mesa. Al fondo vemos el pico La Berza.
        Para ascender al alomado pico La Berza, remontamos su ladera sur hasta alcanzar la cumbre llana y cubierta de brezo (1434 m); la norte, en la que nace el río Cubia (afluente del Nalón), es asiento de un magnífico hayedo que apenas vemos desde la cima. También paramos poco.
Cumbre de La Berza. Vemos los picos que nos quedan por recorrer: La Corona a la derecha y el Redondo a la izquierda.
Peña Negra (con teleobjetivo) desde La Berza

Sierra de la Manteca desde La Berza.
        Descendemos por la ladera este hasta el collado (1359 m) que da acceso al Pico la Corona (1418 m) donde sólo quedan los restos de los que fueron murias de prados; no hay más en esta cumbre. El cómodo descenso por la campera de la ladera opuesta nos lleva al collado La Bobia (1329 m) situada a los pies de las modestas peñas del Pico Sumichadorio (1364 m) que superamos también con facilidad. El corto descenso al otro lado nos permite situarnos en la Collada Artera (1333 m) donde hay un profundo jou.
Desde el Collado la Bobia: Pico Sumichadoiro y Pico Redondo detrás.
        Comienza la dura remontada al Pico Redondo. Hay una senda que lo faldea entre el matorral hacia el norte para alcanzar los pastos del collado Redondo desde donde se realiza una subida más cómoda, pero, en esta ocasión, preferimos subir directos aprovechando la rocosa arista suroccidental. Alcanzamos la cumbre sur de la montaña con buenas vistas sobre la Vega de Vicenturo y el Pico Sobrepeña al otro lado. El pico Redondo se encuentra dentro del Paisaje protegido del Pico Caldoveiro.
Vista atrás desde el Pico Redondo. Sumichadoiro, La Corona, La Berza y Monegro.

Vértice geodésico en la cumbre norte del Pico Redondo.
         Por una corta vaguada de hierba nos encaminamos a la cercana cumbre norte del Redondo (1414 m) donde está el vértice geodésico y un buzón de cumbres. Las vistas son formidables y similares a las que nos ha permitido disfrutar la cordal que estamos recorriendo. Los Altos de Oral y Peña Cruzada nos impiden ver los Puertos de Maravio en el cercano este, pero más allá en esta misma dirección, y al sur, al norte y al oeste, las vistas son extraordinarias y las mostré en las fotos que acompañan al primer tomo de Recorriendo las Montañas de Asturias libro publicado en 2010 por Zahorí Ediciones.
Vega de Vicenturo desde el Pico Redondo. Detrás, cerrando la vega el Pico Sobrepeña nevado.
         Como el fuerte viento no amaina, buscamos en la extensa cima un lugar menos expuesto donde comer. Encontramos una hondonada protegida y allí bajamos para reponer fuerzas; eso sí, sin vistas. Reanudamos la ruta descendiendo directamente por la cómoda ladera sur hasta el collado el Arca (1261 m) que separa las amplias  vegas de Vicenturo al este y El Práu al oeste. Después nos dirigimos a la primera (1235 m) cuyo nombre se atribuye a la VI Centuria romana que tenía a su cargo en esta zona el cuidado de las yeguadas de las legiones romanas asentadas en Asturias. Preciosa vega con amplios pastos y buenas cabañas donde reencontramos el Camín Francés que seguimos un corto tramo dejando a la derecha el Pico Sobrepeña parcialmente nevado que la cierra por el sur.
Por la Vega de Vicenturo, con el Pico Redondo.
         Dejamos al  camín seguir hacia el collado de Santa Cristina al norte y rodeamos el Sobrepeña encaminándonos al sur hasta las cabañas de La Braña (1212 m). La pista que llevamos continúa en esa dirección hacia la aldea de Urría y teníamos pensado seguir por ella para abandonarla antes de llegar a la aldea cogiendo algún camino que, evitando la carretera, nos llevara de vuelta a Taja. Pero como llevábamos bastantes kilómetros, era domingo y el lunes hay que trabajar, decidimos coger un camino intermedio que ataja bastante. Y fue una buena solución.
Cabaña en la Vega Vicenturo cerca de La Braña. Detrás el Pico Sobrepeña.
        Así pues, dejando a la izquierda los prados y cabañas de La Braña, seguimos un sendero que baja suavemente hacia el sur por una vaguada hasta unos prados con cerca mixta de piedra y espinos (unos laterales son de piedra y otros tienen hileras de espinos); en los mapas lo llaman Los Valles (1150 m).
Hileras de espinos en los cierres de una finca en Los Valles.
       En este punto giramos al oeste para cruzar el Barranco de Taja  (1140 m) y acceder a un camino antiguo en buen estado que va armado allí donde el barranco forma una corta foz. Más abajo, hacia el este, divisamos las casas de Urría situadas después de los barrancos de Taja y Urría que vierten en paralelo al río Taja.
A la derecha se ve el camino antiguo por el que bajamos a Taja.

Desde el camino a Taja vemos la aldea de Urría.

Ventana en mansarda que permite acceder con facilidad al henar.
        Después, ya cerca de Taja, el camino se aleja del barranco cuando se interpone el modesto pico Urros. Nuestra ruta ha concluido. A la entrada de la aldea encontramos algunas cuadras que aprovechan el desnivel del terreno para situar las mansardas del tejado a nivel de la calle e introducir con facilidad la hierba en el henar.


Lorenzo Sánchez Velázquez