jueves, 2 de marzo de 2017

Picos Busllar y Trapa. Circular desde Gobezanes

Salida y llegada: Gobezanes 
Distancia: 16 km
Duración: 6:00 h (sin contar paradas)
Subidas acumuladas: 1100 m
Altura Inicial: 625 m
Altura máxima: 1233 m
Fecha de realización: 27/II/2017
Dificultad: media
Track de la ruta


Itinerario: Gobezanes – GR 102.2 Camino Real del Sellón – Panizales – Pico Busllar – Collado la Trapa – Pico Trapa (Cabezu o Muezca) – Mayáu Espines – El Mayáu – Llinazaques – Los Salgueros – Prieres – Caserío de los Eros – Camino de la Peña – GR 102.2 Camino Real del Sellón – Gobezanes.

        En norte del concejo de Caso, la Sierra de Trapa orientada de SE a NO separa el arranque meridional del Valle de la Marea del Valle del Nalón a la altura del embalse de Tanes. Su mayor altura se encuentra en la cima del extenso crestón calizo del pico Busllar, crestón que separa simétricamente las aldeas de Gobezanes y Prieres.
Casas a la entrada de Gobezanes
         En otras ocasiones habíamos coronado esta espectacular atalaya del concejo casín desde el Collado de la Trapa y por el hayedo que cubre su ladera norte, pero no por la ladera suroriental. Tampoco conocíamos el corto y espectacular camino colgado sobre la Foz de Gobezanes que antiguamente comunicaba ambas aldeas. Y, como la ruta se nos quedaba corta, decidimos extenderla por la sierra hasta el pico Trapa visitando, además, las preciosas majadas de Espines y El Mayáu que pertenecen a Tanes.
Magníficas casas en Gobezanes.
         Después de tres semanas seguidas haciendo rutas bajo la lluvia (de ellas solo he subido al blog la de El Chorrón y dejaré para otra ocasión la del Cerro Llabres en el concejo de Llanes y otra por San Sebastián de Garabandal, cerca de Peña Sagra, en Cantabria), disfrutamos de una agradable jornada invernal de montaña. Llegamos al precioso pueblo de Gobezanes (625 m) y aparcamos a la entrada: sorprende la bella fisonomía de sus casas, hórreos y paneras bien rehabilitadas, algunas reconvertidas en Casas de Aldea.
Pista que sube al Colláu d'Arniciu. Por aquí va el GR 102.2. Al final del prado sale a la izquierda el camino a Panizales.
        Como por aquí pasa el GR 102.2 Camino Real del Sellón, que en este tramo coindice con nuestra ruta, seguimos sus indicaciones entre las casas hasta la pista que se asienta sobre el antiguo camino que subía al Colláu d’ Arniciu. Un kilómetro de cómodo ascenso dejando a la izquierda la masa boscosa y los prados que bajan desde los derrumbes calizos orientales de la extensa cresta del Busllar, nos lleva a una amplia curva a la derecha en cuyo arranque (770 m) sale un camino de frente que nos va a permitir un atajo. La caleya, algo abandonada, daba servicio a los prados y cabañas de El Valle y Panizales y finaliza en la portilla de un prado.
Caleya que sube a Panizales desde la pista.
        Salimos a la derecha monte arriba por la caliza entreverada de cotoyas hasta la cercana cumbrera más despejada por la que seguimos la progresión hasta enlazar con una pista (870 m) que sale más arriba de la que abandonamos antes. Esta pista ha inutilizado el antiguo camino.
Majada de Panizales desde el crestón que la cierra por el este.
         Cruzada la pista y un prado en desuso, encontramos algunos hitos que nos llevan por el Valle’l Picu dejando a la derecha el crestón calizo que se descuelga del pico Mozquetu (extremo septentrional del Busllar) y a la izquierda la masa boscosa que cubre la riega del valle. Más arriba, la senda nos lleva a pegarnos a las peñas para evitar las punzantes cotoyas hasta alcanzar un hombro (1150 m) sobre la vertiente noreste en los límites del hayedo que la cubre.

La senda sube pegada al bosquete y más arriba se arrima a la caliza.
        Aquí perdimos los hitos y subimos casi directos, entre abundantes cotoyas, siguiendo trazas de sendas y con bastante inclinación, hasta coronar. En la cima (1233 m) sigue en pie la cruz de alambrón y hace un fuerte viento.
Cima del Busllar con el Retriñón nevado al fondo.

Peña Terralina y Cuyargayos.
Retriñón.
         Después de recrearnos con las formidables vistas, emprendemos el descenso por la ladera occidental. Primero seguimos un corto trecho por la arista hasta sobrepasar por la derecha unas peñas que nos dejan en un breve collado desde el que se ve factible el descenso. Después, seguimos una difusa senda que se pierde con facilidad entre la maleza y las rocas y nos permite un rápido y vertiginoso descenso de terraza en terraza; la inclinación es mucha y hay que tomarlo con tranquilidad.
Vista atrás del Busllar. Bajamos directos por la zona izquierda de la foto.
         Lo que fueron amplios pastos sobre los montículos por los que avanza la sierra, hoy están parcialmente invadidos por la cotoya (recientemente han quemado algunas manchas de maleza). Una senda nos permite superarlos con facilidad y descender, después del último, al Collado la Trapa (1026 m) donde llega la pista que viene de Prieres.
Pico Busllar desde el Trapa. Bajamos frontalmente por las sucesivas terrazas. Al fondo vemos el Campigüeños y La Carasca.
Vértice geodésico en el pico Trapa. Al fondo vemos los picos Terralina, Cuyargayos y Retriñón (nevado)
        Por la cumbrera de la sierra superamos la pequeña laguna invernal de Chagón antes de alcanzar la alomada cima de la Trapa (1135 m). Un vértice geodésico la corona y unas vistas magníficas del concejo de Caso. El día está despejado pero el viento arrecia y, como aún es pronto, decidimos extender un poco más la ruta visitando la majada Espines que se ve en la ladera occidental.
De izquierda a derecha: Campigüeños, La Carasca y La Senda. El Requexón está por delante de La Senda.

Pico Torres desde la Trapa.

En primer plano La Terralina, por detrás se aprecia la cresta del Cabeza de Arco y al fondo, nevados, La Muezca y el Retriñón.
Majada Espines desde el pico Trapa
        Manteniendo la dirección, descendemos suavemente por la ladera norte hasta un primer collado (1100 m) donde cogemos un camino en ángulo agudo que baja al suroeste hasta la Majada Espines (1046 m). Está situada en lo alto de un cerro, tiene prados con cerca de piedra, cabañas arregladas siguiendo la tradicional arquitectura popular casina con cercados y dinteles de madera ennegrecida, muros de piedra unos más auténticos que otros y teja árabe. Pequeños aerogeneradores y placas solares alimentan baterías para dar a las cabañas un efímero servicio eléctrico.
Cabañas en la Majada Espines.
        En el portal de una de ellas, con buenas vistas y protegidos del viento, reponemos fuerzas. Después, continuamos la ruta siguiendo la pista que baja a Tanes y, en la primera curva, la abandonamos para continuar de frente por otro camino que faldea en llano la ladera occidental de la sierra. Buenas vistas sobre el valle del Nalón con la aldea y el embalse de Tanes a nuestros pies, al otro lado la escalonada aldea de Coballes y siempre envueltos por las grandes montañas de Caso con sus cumbres nevadas.
Aldea y embalse de Tanes desde el camino que faldea la Sierra de Trapa.
         Dejamos a la izquierda la cabaña de El Mayáu (1000 m). Más adelante, después de superar un hombro, el camino atraviesa una finca cerrada, que rodeamos por la derecha siguiendo un breve sendero y, al llegar al otro lado, el dueño nos dice que podríamos haberla cruzado. ¡De haberlo sabido antes! El camino sigue en llano un corto trecho y finaliza (1000 m), después de una breve subida, en el que baja desde el Collado la Trapa hasta Prieres muy cerca del propio collado.
Vista de Prieres en la ladera occidental que baja de la cresta caliza del Busllar.
        La ancha pista de tierra nos lleva a un hombro de la ladera donde está el Mirador de Prieres (950 m) con bancos y mesas y los soportes de un desaparecido panel informativo. Más abajo, da varias revueltas antes de enfilar la aldea de Prieres (720 m) donde encontramos magníficas y bien restauradas casas, hórreos y paneras que son un buen reflejo de la arquitectura popular casina.
Casas en Prieres

La calle principal pasa por este vano adintelado de una casa. Magnífica panera al otro lado.
         Cruzamos la aldea por la calle principal que atraviesa el vano adintelado de una casa frente a una magnífica panera y continúa, al final del pueblo, en la carretera de acceso. La dejamos a la izquierda y atajamos por un camino que baja recto hasta enlazar ella (650 m). Poco después, cuando la carretera da una curva a la derecha, la abandonamos (610 m) cogiendo la pista de hormigón que pasa por el Caserío de los Eros. Más allá, convertida en tierra, prosigue hasta finalizar en la carretera que cruza de la Foz de Gobezanes.
Por el precioso Camino de la Peña Prieres

Traza del camino en el tramo de descenso. El punto más bajo está sobre la misma Foz de Gobezanes.

Otra imagen del Camino donde se aprecian las sólidas armaduras que lo soportan.
          Pero nos queda la guinda de esta ruta: el Camino de la Peña que permitía la comunicación entre Prieres y Gobezanes antes de que se construyera la actual carretera por la Foz. Poco después de pasar el caserío y siguiendo unas flechas verdes, nos desviamos a la izquierda por un camino con trazas del antiguo empedrado que sube mediante dos revueltas hasta el propio Camino. Ancho, con fuertes armazones de piedra y colgado sobre la foz, el camino sube un corto trecho, pasa por una entalladura, bordea algunas canales que vierten verticales sobre el desfiladero, después desciende serpenteando por la ladera y finaliza al terminar el roquedo en un bosquete de avellanos y, más allá, en la carretera (540 m).
Camino de la Peña; vista atrás del tramo de bajada.
Tejo al lado de la iglesia en Gobezanes.

          En ese punto, al otro lado del río Orlé que cruza la foz, está el edificio en ruinas de un antiguo molino. Para completar el circuito, seguimos por la carretera medio kilómetro hasta encontrar las señales del GR 102.2 que nos permiten subir por una ancha caleya hasta Gobezanes.

Lorenzo Sánchez Velázquez