martes, 6 de diciembre de 2016

Pico Carriá. Circular desde Argolibio

Salida y llegada: Argolibio (Concejo de Amieva) 
Distancia: 11,5 km
Duración: 6:30 h (sin contar paradas)
Subidas acumuladas: 1100 m
Altura Inicial: 340 m
Altura máxima: 1431 m
Fecha de realización: 26/XI/2016
Dificultad: media
Track de la ruta

Itinerario: Argolibio – Jorcada Moneru – Práu Espina – Majada de Oria – Sierra de Poana – Pico Carriá (Robre) – El Canalón Quiniello – Riega del Trecho – Valle Poana – Colláu Llavayu – Cuenye Mala – Argolibio.


        En el límite entre Amieva y Ponga, el Pico Carriá o Robre es uno de los mejores miradores del oriente asturiano abarcando ambos concejos en su totalidad y las montañas que los rodean; desde Picos de Europa hasta el Cordal de Ponga y desde la Cordillera Cantábrica hasta la Sierra del Sueve y el mar.
Edificio municipal de Argolibio. Al fondo, nevado, el Pierzu; más cercano y en medio de la foto el pico Teyéu.
       Su cima se alcanza con mayor facilidad desde el Collado Llomena situado entre San Juan de Beleño y Puente Vidosa, también desde San Ignacio en su ladera sureste o desde Vega de Cien y Argolibio por la ladera norte. Esta vez hicimos una circular desde Argolibio regresando por el valle de Poana que no conocíamos.
       Aparcamos en un amplio cruce de caminos que hay a la entrada de la aldea (353 m) y, después de ponernos las botas, cruzamos el pueblo donde encontramos algunas casas bien arregladas, un bonito edificio municipal, algún hórreo y varios paisanos atareados.
Arbolibio desde los prados altos. Al fondo se ve la aldea de Sames y por detrás el pico Caxigos. A la izda, la Sierra de Trexeru.

         Salimos del pueblo por la pista que parte de la zona más alta en dirección suroeste y cuando da una cerrada curva a la izquierda (390 m) la abandonamos para seguir rectos por un camino antiguo empedrado entre avellanos y castaños. Aunque este antiguo camino (ahora se sube a Moneru y Oria por una pista ancha que arranca en Vega de Cien y por donde subimos hace años) no está cuidado y en algunas zonas la maleza comienza a invadirlo; aún así, se sigue bien.
El camino empedrado en algunos tramos y entre avellanos está algo abandonado pero se sigue bien.
Portilla que cruza el camino en la Jorcada Moneru antes de acceder a los prados de Moneru.
         Antes de llegar a la Jorcada Moneru (625 m), que da acceso a amplios pastos y cabañas, cruzamos un cierre metálico que evidentemente ha sido traído desde el otro lado por la pista a la que antes aludimos y que alcanzamos después de cruzar un prado.
Cruzando este prado llegamos a la pista que viene de Vega de Cien. entre las ramas ya vemos la cumbre oriental del Carriá nevada.
         Seguimos la pista un corto tramo y la abandonamos cuando baja a la izquierda para dar un rodeo continuando por una antigua senda casi abandonada, que arranca en la zona alta del prado más alto por el bosque. Nos obliga a cruzar dos alambradas antes de regresar más arriba al camino ancho y hormigonado en una cerrada curva (podríamos haber seguido cómodamente por la pista) (720 m).
Desde los prados más altos de Moneru tenemos esta magnífica vista de Picos de Europa. La senda sale por encima de la cabaña.
          Más arriba, la pista nos saca del bosque dando acceso a las amplias camperas y cabañas de Oria donde da dos revueltas para rodear los prados de Fresnéu y Praumonte donde finaliza (825 m). Por el camino mirando a poniente hemos tenido a la vista la Sierra de Amieva y la tubería del Canal del Dobra que sirve 4 metros cúbicos por segundo a la Central Hidroeléctrica de Camporriondi; por encima Picos de Europa completamente nevados.
Picos de Europa desde el Valle de Oria. El pico Canellín está tras la rama del árbol a la derecha.

Sierra de Amieva entre la Porra de Bescoba y el Priniello. Por delante, a la derecha, el Aboguero y en el centro el Canal del Dobra.
          Se pueden cruzar los prados de Oria casi en llano y con mucho barro hasta coger la herbosa ladera norte del Carriá como hicimos otra vez; en ésta decidimos subir directos a la cresta de la Sierra de Poana. Para ello cruzamos el prado donde finaliza la pista y tiramos directos hacia arriba sin camino ni sendero por donde la intuición mejor nos aconseja. Es una ladera bastante inclinada con terreno mixto de piedra, hierbas y maleza pero sin dificultad.
Por la arista de la Sierra de Poana. Subiremos al Carriá, nevado, frontalmente cerca de su arista occidental.
          El viento frío y las primeras manchas de nieve nos reciben al llegar a la cresta de la sierra (1016 m) desde donde damos vista a poniente; impresiona nevado y tan cerca el Pierzu, el Teyéu a su derecha, Cuadrazales y Mota Cetín más lejos,… Hacia el este vemos la Sierra de Amieva, los Picos de Europa y el Cantu Cabronero. Un caldito caliente que nos ha traído Miguel y las vistas reconfortan el cuerpo y el espíritu.
Pico Pierzu desde la Sierra de Poana.
         Pero la ascensión debe continuar y seguimos hacia el sur más o menos por la misma arista de la sierra y con cuidado por si la nieve tapa agujeros traidores. Al llegar a la base del Carriá (1130 m) la nieve blanda nos llega por las rodillas y aún debemos superar otros 300 metros hasta alcanzar la cima; y sin raquetas.
Subiendo por la ladera norte del Carriá
Otra imagen de la subida. Cortesía de Miguel.
Vista de Picos de Europa(entre el Cotalba y Peña Santa), a la derecha Torre Bermeja y Cantu Cabronero.

En la zona más alta el espesor de la nieve es menor y el afloramiento de rocas favorece la progresión.
          Con paciencia, turnándonos para hacer huella, vamos subiendo casi por la misma arista; nos lleva algo más de una hora remontar la dura subida en estas condiciones. Pero al final el esfuerzo tiene su recompensa y la cumbre (1431 m) nos recibe con unas vistas navideñas maravillosas: la Sierra de Amieva (Priniello y Redondos), Jascal y Cabezolleroso; el frontal del Cornión; Valdepino y Cantu Cabronero; Jucantu y Derrabáu donde estuvimos no hace mucho; Niajo y Pozalón; Peña Salón, Peña Subes y Sen de los Mulos; Colláu Zorru, Pileñes y Peña Ten; Maciédome y Tiatordos; El Pierzu y el Teyéu; Cuadrazales y Mota Cetín; El Sueve,… y otras muchas cumbres y lugares que no nombro para no ser demasiado prolijo.
Desde el Carriá: Pico Pierzu y a su izquierda vemos Los Tornos, Llambria y Campigüeños.

Mota Cetín desde la cima del Carriá (con teleobjetivo)

Torre Santa de Enol, Torres de Enmedio, Torrezuela, Tres Marías, Torco y, por detrás, Peña Santa.

Luengo y Colláu Zorru, Collada Caldes y el afilado Recuencu.
         En el arranque de la abrupta ladera norte encontramos unas peñas sin nieve donde reponer fuerzas y admirar el impresionante espectáculo; el éxtasis dura algo más de una hora. Al cabo, reemprendemos la ruta bajando fácilmente (sólo hay que dejarse llevar) por la misma arista nevada hasta la base del Carriá (1130 m) donde se encuentra señalada con un hito la bajada por el Canalón Quiniello que nos va a permitir completar el recorrido circular por el Valle de Poana.
Bajando del Carriá
          La corta y sencilla canal se abandona enseguida hacia la izquierda para continuar por un breve y peligroso sendero. Lo encontramos parcialmente nevado y, en los escasos 15 primeros metros con caídas casi verticales a la derecha; debemos extremar las precauciones.
       
Canalón de Quiniello (corto y sin dificultad)
Imagen del senderillo por el que se sale del Canalón Quiniello. Hay que extremar las precauciones y asegurar cada paso.
          Pensábamos subir también a la modesta Silla de Cabestredo situada a poniente del Carriá, pero los días son ahora muy cortos y se nos ha hecho tarde. Desistimos y seguimos directos el descenso por la empinada ladera (una fina capa de nieve obliga a bajar con cuidado para evitar un mal resbalón). En el fondo del valle (900 m) no hay nieve pero sí mucha maleza; la senda aparece y desaparece continuamente, las zarzas y el barro dificultan la marcha por este valle de Poana.
Valle de Poana por donde bajamos. El camino está a la izquierda de los prados pero se sigue mal.
          Al llegar a los primeros prados encontramos un camino más ancho que los bordea por la izquierda, pero pronto se vuelve sendilla casi abandonada. Hemos dudado si bajar directos cruzando los prados y, seguramente, habría sido la mejor opción (creemos que eso hacen los ganaderos que aún suben las vacas). Al finalizar el último prado del Valle de Poana encontramos un camino ancho que seguimos para cruzar un crestón rocoso que nos deja en los prados de Valdegones (580 m). Atravesando un segundo crestón nos adentramos en otro valle recorrido muy abajo por la riega de Cormenero (Palombierda en otros mapas).
Vista atrás del Carriá. La maliza invade la senda en el Valle de Poana.
         Y al llegar al Colláu Llavayu (540 m) el camino ya ancho y empedrado da varias revueltas perdiendo rápidamente altura. Más adelante, en la Cuenye Mala (380 m), está hormigonado y con quitamiedos de aluminio para vehículos; la fuerte pendiente y la humedad lo hacen algo resbaladizo. Mientras, la tarde ha ido avanzando y la luz escasea, y el último y corto tramo lo hacemos entre dos luces por una pista llana entre castaños que nos deja en Argolibio donde ya hace rato que han encendido las luces.

Lorenzo Sánchez Velázquez