jueves, 23 de abril de 2015

Cordal de los Llanos de Somerón (Curuchu Braña)

Salida y llegada: Llanos de Somerón (Concejo de Lena)
Perfil de la ruta
Distancia: 14,8 km
Duración: 4:00 h (sin contar paradas)
Subidas acumuladas: 770 m
Altura Inicial: 850 m
Altura máxima: 1365 m
Fecha de realización: 18/IV/2015
Dificultad: baja
Track de la ruta


             En esta sencilla ruta recorreremos de norte a sur el Cordal de los Llanos de Somerón que separa los valles de Pajares y del Huerna siguiendo el trazado del gasoducto Asturias-León por la misma cumbrera de la sierra. Ofrece al caminante unas vistas espectaculares de la montaña central asturiana: el Macizo de las Ubiñas a poniente, la Cordillera entre el Cellón y el Negrón al sur y el Cordal de Carrocedo (Senda de la Carisa) al este; la perspectiva de ambos valles es también magnífica.
            Llegamos a la aldea lenense de Llanos de Somerón (850 m) por una estrecha carretera con mal firme que arranca en la N-630 a la altura de Puente de los Fierros. Aparcamos a la entrada del pueblo. La pequeña iglesia de Santiago se encuentra bajo el cobijo de un gran tejo y algunos hórreos ó paneras y casas, algunas de llamativos colores, completan esta apacible aldea.

Tejo ante la iglesia de Santiago en Llanos de Somerón
Llanos de Somerón. Picos Celleros y Cuito Negro al fondo
Curuchu Braña desde el Puerto del Tronco
Pico Cellón desde el Curuchu Braña
Macizo de las Ubiñas desde el pico Carril
           Tomamos un camino hacia el norte en el que apenas quedan las marcas del PR AS-95 (“Vuelta al Cordal del Carril”) que nos permite alcanzar la cumbrera de la sierra en el Puerto del Tronco (1214 m), después de dejar atrás prados, fincas y una fuente de abundante agua. El camino baja de la sierra por la ladera occidental hasta la aldea de Carraluz (concejo de Lena) al lado de la AP-66; sin embargo, nuestro primer objetivo, el pico Curuchu Braña, se encuentra al norte. El camino sigue el trazado del gasoducto por la pradera y deja a la izquierda un bosquete de grandes acebos. La pista pedregosa asciende duramente en el último tramo hasta alcanzar la cumbre (1317 m) donde hay una gran cruz de madera y un vértice geodésico. Las vistas a las que antes aludimos son formidables destacando la impresionante estampa de las Ubiñas al otro lado del valle del Huerna, la cuerda sur de la Cordillera entre el Cellón y el Negrón y el Cordal de Carrocedo al este.
          Descendemos del Curuchu Braña y continuamos por la pista que sigue la cumbrera de la sierra hacia el sur sobre el gasoducto. Vamos dejando a la derecha, en la ladera occidental, el precioso hayedo del Monte las Chinares que en algunos tramos nos oculta la vista, mientras que a la izquierda los prados que hubo en su tiempo están ahora cubiertos de escobas y brezo y nos permiten disfrutar del paisaje oriental.
           Lentamente subimos hasta alcanzar el pico Carril (1348 m), apenas unas peñas a la derecha al final del hayedo. Un corto descenso y otra corta subida nos dejan en el punto más alto de la ruta en Llandelagachina (1365 m) mientras echamos la última vista hacia las Ubiñas antes de comenzar el rápido descenso.
          El camino da un pequeño rodeo para hacerlo más llevadero mientras el desbroce sobre el gasoducto baja directo y muy empinado. Por aquí bajamos con cuidado hasta enlazar con la pista en las cabañas de la Vegachina (1225 m). Un camino sale de aquí siguiendo el Cordal de Pando y lleva a los túneles de Entreguerres y Pando en la AP-66 por un lado y hacia el camino que termina en la boca del túnel del Negrón y que viene desde Pajares a través del extenso hayedo de Valgrande por otro.
Cordal de Carrocedo desde Llandelagachina
Grandes hayas en el camino de regreso a Llanos de Somerón
           El nuestro, en cambio, desciende por la ladera oriental mediante varias revueltas y pasa por los prados y cabañas (alguna parece un chalet) de Pando. Las vistas de los picos Cellón, Celleros (el puerto de Pajares queda en medio) y Cuitu Negro son formidables. El camino vira al norte avanzando entre prados y cabañas con las marcas del PR AS-94 (“Vuelta al valle de Pajares”) apenas perceptibles. Algunas grandes y retorcidas hayas flanquean este hermoso camino que nos deja finalmente en Llanos de Somerón, completando así el circuito.


Lorenzo Sánchez Velázquez