jueves, 5 de marzo de 2015

Ruta circular entre Cuerres y Ribadesella

Perfil de la ruta
Salida y llegada: Cuerres (concejo de Ribadesella)
Distancia: 20 km
Duración: 5:30 h (sin contar paradas)
Subidas acumuladas: 350 m
Altura Inicial: 55 m
Altura máxima: 68 m
Fecha de realización: 28/II/2015
Dificultad: baja
Track de la ruta

Mapa de la ruta
Ermita de San Mamés
          Como todos los trimestres, la Asociación Rosario de Acuña de Gijón que tiene su sede en el IES del mismo nombre, organizó esta salida para alumnos, padres/madres y profesores. En esta ocasión se eligió una ruta costera en el concejo de Ribadesella, para evitar así las inclemencias invernales de la montaña.
          Así pues, nos dirigimos a la parroquia de Cuerres a pocos kilómetros de la capital del concejo y aparcamos al lado de la ermita de San Mamés. La ermita es del siglo XIV pero se reformó en el XVIII y tiene un precioso pórtico y una espadaña con dos campanas. El atrio daba y da cobijo a los peregrinos, a los fieles y a los que acuden a celebrar la festividad del patrón el 7 de agosto, fiestas que se prologan hasta San Lorenzo: el día 9 tiene lugar la renombrada Feria del Queso de Cuerres con su típica merienda y la posterior romería y el 10 la Feria de Ganado que incluye una carrera de cintas a caballo. En el pequeño jardín situado frente a la entrada está la Fuente de los Peregrinos de la misma época que la ermita y asociada al Camino de Santiago.
Playa de Guadamía
         Comenzamos la ruta siguiendo un camino peatonal señalizado que cruza las vías del tren por un paso subterráneo y desemboca en la carretera que lleva a la playa de Guadamía. Algunos prados y viviendas residenciales (algunas con hórreo o panera) van quedando a ambos lados del camino; los barrios de La Cereceda y El Barreru. Más adelante, cerca del área recreativa situada sobre los acantilados que caen verticales sobre la playa en la margen izquierda del río, nos desviamos unos metros hacia un improvisado mirador desde donde tenemos unas vistas inmejorables de los “bufones” de Pría, al otro lado del Guadamía, de la hermosa playa y del río con su precioso bosque de ribera.
"Bufones" de Pría
          El mar está picado y los “bufones” que forman las grietas, túneles, agujeros y oquedades propias de este litoral cárstico, soplan y aúllan echando chorros de vapor por sus fauces. Por el camino, teniendo el mar siempre a la derecha, oímos algunos por la izquierda sobre pequeños montículos que tan sólo hacen ruido; otros, más cerca del mar, nos sorprenden con hermosos chorros de vapor al albur de las olas mientras éstas rompen con estruendo sobre los acantilados produciendo grandes nubes de espuma, agua y vapor. ¡Qué formidable espectáculo!

         A partir del área recreativa, el camino se convierte en senda sobre los acantilados. Sin parar de hacer fotos, continuamos hacia poniente, y dejamos atrás un precioso arco antes de alcanzar los de Tomasón. Desde el borde del acantilado a una altura de unos 40 metros sobre el mar, disfrutamos de una buena perspectiva del camino recorrido (al fondo aún vemos los de Pría con sus penachos de vapor) y de lo que aún falta por hacer (el Islote de Palo Pequeño que da paso a los del “Infierno”). En este punto el grupo se divide: unos continúan por la senda principal que se aleja unos metros del mar, mientras que otros cogemos las que avanzan casi por el mismo borde de los acantilados. Merece la pena esta segunda opción que ofrece unas vistas espectaculares de todo el litoral.
Acantilados de Tomasón
Islota de Palo Verde










Ribadesella
          Para acercarnos al Islote de Palo Verde cruzamos un bosquete de eucaliptos cuyos troncos quemados nos informan de un reciente incendio. De nuevo las vistas son espectaculares aunque no encontramos “bufones” y sí un pequeño merendero a la sombre de un tejo. Más adelante cruzamos un prado que nos deja en la base del Cantu Palo Verde al que subimos para obtener la perspectiva occidental del islote y de los acantilados del Infierno. La senda se convierte en camino ancho que a veces lo abandonamos buscando la cumbrera del acantilado. Así llegamos al área recreativa del “Infiernu” donde nos espera el resto del grupo, y continuamos juntos por el camino asfaltado que deja a la izquierda el de Santiago por el que regresaremos más tarde. Desemboca en la carretera AS-263, y continuamos por ella y la abandonamos pronto cogiendo un sendero a la derecha que cruza las vías del FEVE y nos deja sobre el asfalto del antiguo trazado de la carretera.
Ermita de la Guía en Ribadesella
         Entramos en Ribadesella y bajamos al centro, y pasamos al lado de la Torre y el Palacio de la Atalaya, avanzando después por el paseo que sigue a media altura la ladera occidental del Monte Corberu. Las vistas sobre la capital son espléndidas. En la misma desembocadura del Sella, el estrecho monte de 103 metros de altura separa del mar la margen derecha del río y en su extremo más occidental en lo alto del acantilado se encuentra la Ermita de la Guía.
          Dividida por el Sella, la hermosa villa a nuestros pies ofrece una preciosa estampa: la ría y la Punta del Arenal en la margen izquierda dan paso a la bahía y playa de Santa Marina y el pequeño puerto finaliza en el puente quedando río arriba los meandros por los que bajan las aguas puras que nacieron en Ponga y los Picos de Europa.
Ermita de San Martín en Toriellu
          Después de reponer fuerzas en este impresionante mirador, desandamos el camino pues la bajada directa al Paseo de la Grúa está cortada. Volvemos a la carretera AS-263 y continuamos por la desviación que lleva al “Área del Infierno”, siguiendo después las marcas del Camino de Santiago. El camino ancho de tierra, encharcado por las recientes lluvias, pasa entre prados cruzando más adelante las vías del FEVE y termina en la carretera que comunica Toriellu con el cercano Cuerres. En el primero encontramos la preciosa ermita de San Martín y en el segundo la Fuente de los Peregrinos y la bella Ermita de San Mamés ponen el final a esta preciosa ruta costera.


Lorenzo Sánchez Velázquez