domingo, 21 de octubre de 2018

Porra de Enol. Travesía entre Covadonga y Mestas de Con

Salida: Covadonga (Concejo de Cangas de Onís)
Llegada: Mestas de Con (Concejo de Cangas de Onís)
Distancia: 23 km
Duración: 7:00 h (sin contar paradas)
Subidas acumuladas: 1270 m
Bajadas acumuladas: 1340 m
Altura Inicial: 220 m
Altura Final: 150 m
Altura máxima: 1279 m
Fecha de realización: 3/X/2018
Dificultad: media
Track de la ruta

Itinerario: Covadonga – Monte Auseva (Bosque de la Matona) – Vega de Orandi – Las Mestas – Severín – Vega les Travieses – Fana – Gamartini – Carretera a los Lagos – Porra de Enol – Carretera a los Lagos – Vega de Comeya – Collado Llano Cantu – Camino las Maedas – Collado Peredo – Gamonedo de Cangas – Cuestas del Texo – Carretera a Gamonedo – Llano de Con – Mestas de Con.

Ruta programada por el GM Ensidesa de Gijón. La ruta principal consistía en subir desde Covadonga por el camino de La Matona hasta Orandi, La Mestas y La Fana, cruzar después la carretera a los Lagos para bajar a la Vega de Comeya y desde allí acceder al Camino (senda) Las Maedas y para bajar finalmente a Gamonedo y Mestas de Con. Como había tiempo para hacerla decidí acercarme a la Porra de Enol sobre el lago y tener una mejor perspectiva de los macizos Occidental y Central de los Picos de Europa.
Santuario de la Virgen de Covadonga
El camino de La Matona que sube a la Vega de Orandi está señalizado y sale nada más coger la antigua carretera a los Lagos justo después de la rotonda. Es decir, en la rotonda seguir unos metros hacia el santuario y coger el primer camino a la izquierda que es el de la antigua subida; enseguida sale a la derecha la senda señalizada. Se retuerce por la vertical ladera del Monte Auseva asiento de un bosque mixto repleto de humedad y, aunque la encontramos bastante seca porque llevabamo varias semanas sin lluvia, lo normal es encontrarla embarrada.
Camino de la Matona en el Monte Auseva
La senda sale por el colladín de Orandi a la campera de la Vega de Orandi atravesada por el Río las Mestas que allí mismo se adentra en una cueva para caer más abajo en el famoso santuario. Cruzamos la vega en llano y en paralelo al río hasta los prados y cabañas de Las Mestas donde un pequeño puente de hormigón lo cruza.

En esta cueva se adentra el río Las Mestas para caer abajo en el Santuario de Covadonga
Obviamos el puente y siguiendo las indicaciones y marcas del PR-PNPE 6 continuamos por la senda de la izquierda que vira al sureste por alargadas camperas parcialmente invadidas por la cotoya. En constante ascenso vamos pasando por El Pandal, Severín y Vega de les Travieses hasta subirnos a un collado que da acceso a la amplia Vega de Fana cuyas principales cabañas dejamos a la derecha.
Caminando por la franja herbosa de El Pandal echamos la vista atrás. Prados de Las Mestas, Orandi queda en el valle a la derecha.

Pasado el collado que vemos, en la bajada a La Fana.
Después de sobrepasar un cercado de piedra con un bosquete en su interior que casi oculta las ruinas de una edificación, llegamos a una pista ancha que viene de la carretera a los Lagos. Por ella avanzamos un corto tramo y nos salimos en la cercana Majada Gumartini para cruzarla y remontar la empinada campera hasta alcanzar la carretera más arriba.
Vista atrás de la Majada Gumartini.
Subimos por ella casi un kilómetro y antes de la amplia curva a la derecha que precede al descenso al lago Enol, la abandonamos siguiendo una lengua de hierba a la derecha. Enseguida vemos el camino ancho, armado y labrado en las verticales peñas de la Porra, que nos permite subir con comodidad dando algunas revueltas a la cima de la Porra de Enol. Camino bien trazado del que desconocemos su utilidad.
Camino de subida a la Porra de Enol

Tramo armado en el ancho camino de subida a la Porra de Enol
Al otro lado, casi en la vertical, encontramos el lago Enol, los Urrielles y el Cornión. Hacia el oeste las grandes cumbres de Redes (Tiatordos, Campigüeños, Llambria, etc). Al norte el Sueve y parte del Cuera,…
Desde la Porra de Enol tenemos esta vista del lago, los picos Peña Ruana, Jascal y Cabellerosos. A la derecha el Macizo de Los Urriellos.

Desde la Porra de Enol vemos Los Traviesos, Los Asturianos, la Canal Parda, Torre Santa de Enol y Torres de Cebolleo.

Tiatordos desde la Porra de Enol, por delante el Pico Carriá y a la dcha más cerca Los Redondos.
Bajamos por el mismo camino hasta la carretera y descendemos por ella hasta la pista que lleva a la majada de La Fana. Seguimos en sentido contrario a la pista (hacia el este) por una sendilla que baja por una riega entre cotoyas, con algunos tramos embarrados, hasta los extensos y llanos pastos de la Vega de Comeya. Un primer tercio de la amplia vega está encharcada y la pasamos como podemos, después, seca, nos deja cruzarla con facilidad orientándonos después hacia el norte.
Vega de Comeya con el Cantón de Texéu hacia la derecha.

Vega de Comeya desde la subida al collado Llano Cantu.
Al otro lado de la vega la ladera está invadida por las cotoyas y entre ellas sube una senda al bies que nos encarama en el Collado Llano Cantu que da vista al este. El Camino las Maedas faldea las empinadas laderas orientales de la Sierra Argañes y por él avanzamos hacia el norte más de dos kilómetros. Superando arroyos y barrancos, la estrecha senda se sigue bien aunque en algunos puntos hay que poner atención: las altas hierbas casi la ocultan y hay que coger bien los pasos en los barrancos. Después de haber pasado por ella casi cien personas, entre el martes y el miércoles, la senda está seguida.
Por el Camino de las Maedas.

El Camino de las Maedas cruza algunos arroyos y barrancos. La pendiente es considerable.

A media ladera pasa el Camino de las Maedas. Vemos más cerca el Collado Peredo antes del peñón calizo de la Corona el Cantu (en medio de la foto).
Alcanzamos el Collado Peredo con algunos solitarios árboles y bajamos por la ladera opuesta siguiendo un marcado camino que rodea por la izquierda las peñas de la Corona el Cantu. Una corta subida nos deja en la ladera norte desde donde vemos cerca la aldea de Gamonedo. En este punto encontramos el camino un poco cerrado y, como vemos una pista ancha al otro lado de un prado, lo cruzamos y seguimos la pista hasta la carretera donde hay una buena fuente con pilón y abundante agua.
Dese el Camino de las Maedas vemos Gamonedo y Demués.

Después de bajar el Collado Peredo debemos rodear por la izda las peñas de la Corona del Cantu.

Pasada la Corona del Cantu el camino se pierde un poco y atravesamos un prado para llegar a las casas de Gamonedo de Cangas que vemos hacia la izda.
Sin llegar a las casas seguimos por la carretera en sentido contrario (hacia el este) para desembocar en otra que tomamos hacia la izquierda (norte). A la altura de la ermita, al comienzo de las casas, dejamos también esta carretera para seguir por un camino ancho a la derecha y en ligero ascenso que pronto deja a la izquierda una gran nave ganadera.
Llegando a Gamonedo de Cangas

Pintorescas formaciones rocosas en Gamonedo de Cangas.
Es el antiguo camino que baja al valle del Tabardín por el que se comunicaba Gamonedo con Mestas de Con antes de hacer la moderna carretera. De tierra y ancho al principio, discurre en suave descenso por las Cuestas del Texo entre viejos y hermosos castaños dando varias revueltas. Más abajo queda reducido a una marcada senda (después de haber pasado por él tanta gente en los últimos días) y ensancha en el tramo final al llegar a los prados del fondo del valle.
El camino antiguo que baja por las Cuestas del Texo tiene magníficos castaños.

Mas abajo el camino ancho se transforma en senda

Al llegar a La Gusteriza , el camino de las Cuestas del Texo desemboca en la carretera que sube a Gamonedo. Antigua cabaña entre el camino y la carretera.
En el fondo del valle (recorrido por el río Tabardín) desembocamos en la carretera que sube a Gamonedo; hemos atajado algún kilómetro. Cabañas antiguas, otras nuevas, entre prados, casas y barrios dispersos por el fondo del valle, la carretera nos lleva un kilómetro por la margen izquierda a Llanos de Con donde cruza el río. Otro kilómetro más y estamos en Mestas de Con donde nos espera el autobús. Aún disponemos de una hora para comer el bocadillo.

Lorenzo Sánchez Velázquez