miércoles, 22 de agosto de 2018

Ibones de Arriel y Respomuso desde el Embalse de La Sarra

Salida y llegada: Embalse de la Sarra 
Distancia: 22,5 km
Duración: 9:00 h (sin contar paradas)
Subidas acumuladas: 1080 m
Altura Inicial: 1430 m
Altura máxima: 2240 m
Fecha de realización: 1/VII/2018
Dificultad: media
Track de la ruta

Itinerario: Embalse de La Sarra – Puente de las Faxas (GR-11) – Barranco del Ministirio – Barranco de Balsaroleta – Selva de la Laña – Paso del Onso – Barranco de Arriel – Desvío hacia los Ibones de Arriel – Barranco de Arriel – Majada de Arrieles – Ibón Arriel Bajo – Ibón Arriel Alto – Ibón Arriel Bajo – Majada de Arrieles (desvío hacia Respomuso) – Canal Arrieles a Respomuso – Embalse y refugio de Respomuso – Ermita Virgen de las Nieves – Barranco de Arriel – Paso del Onso – Paso de la Laña – Puente de las Faxas – Embalse de La Sarra.


Nos acercamos a Sallent de Gállego en un desvío de la carretera A-136 y rodeando el pueblo por la izquierda tomamos el camino asfaltado que lleva al embalse de La Sarra en el curso alto del río Gállego que aquí recibe el nombre de Aguas Limpias. Aparcamos al lado de la Central Hidráulica. Al otro lado del estrecho y alargado embalse, el bosque rellena la ladera oriental del pico Punta de la Laña que se refleja en sus azuladas aguas mientras que por nuestro lado bajan en línea recta entre la exuberante vegetación las tuberías que suministran agua a la central desde el embalse de Respomuso.
Embalse de La Sarra y pico Punta la Laña

Dos caminos rodean el pequeño embalse por ambos márgenes y confluyen en el extremo final. Seguimos el de la margen izquierda que está asfaltado y pronto deja atrás la propia central y un merendero con chiringuito una vez sobrepasado el embalse. Por el Puente de las Faxas cruzamos el río y enlazamos con el otro camino y las marcas del GR 11 que seguiremos hacia Respomuso.
Caudaloso río Aguas Limpias por donde desagua el exceso de Respomuso.
El camino discurre por la margen derecha del río Aguas Limpias que baja turbulento por el abundante desagüe del embalse de Respomuso que no tiene capacidad para almacenar todo el deshielo primaveral. Además, los arroyos aportan también un gran caudal y ofrecen unas magníficas cascadas mientras. En nuestro camino cruzaremos por puentes de hormigón los arroyos que bajan impetuosos por los barrancos de Ministirio y Balsaroleta, mientras que el bosque mixto con predominio de las hayas nos sumerge en un paisaje de ensueño con el caudaloso río rugiendo en el fondo del profundo desfiladero... Estamos en la Selva de la Laña y más adelante, donde es más angosto y profundo, recibe el nombre de Paso del Onso y está señalizado en el borde del precipicio con un precario cordel.
Camino bajo el denso manto forestal de la Selva de la Laña.

El río baja encajonado en el profundo barranco.

Una de las muchas cascadas que vemos en el camino
Pasada la estrechura del desfiladero accedemos al Barranco de Arriel por donde el caudaloso arroyo del mismo nombre se precipita formando una impresionante cascada. El camino lo cruza pero no hay puente y lleva tanta agua que o nos descalzamos o nos mojamos los pies. Unos metros más abajo aprovechamos un estrechamiento y el tronco de un árbol caído para vadearlo.
Cascada en el Arroyo de Arriel. El cruce lo hacemos unos metros más abajo del camino.
Poco después sale a la izquierda el desvío hacia los Ibones de Arriel (está señalizado). La estrecha senda sube muy vertical al principio teniendo que apoyar ocasionalmente las manos entre abundante vegetación. Superado este primer resalte, accedemos a una ladera menos inclinada asiento de un gran pedrero de bloques de granito. Lo cruzamos transversalmente escorándonos hacia la izquierda y siguiendo los abundantes hitos sin apenas subir, después bajamos ligeramente y cruzamos de nuevo el arroyo de Arriel por encima de la cascada que veíamos más abajo. Este cruce no ofrece ninguna dificultad.
Cruzando los grandes bloques de granito del pedrero. La senda se desvía a la derecha para embocar el barranco.
Cruzado el arroyo subimos por el pedrero y avanzamos hacia el collado situado arriba a la derecha (no se ve en la foto).

Por la margen derecha el sendero sube duramente (hemos de superar 250 metros en este tramo) y se retuerce por la despejada ladera para embocarnos hacia el estrechamiento por donde desaguan los Ibones de Arriel.
La senda avanza hacia la horcada donde se ve un nevero y una cascada.
Superado el paso estrecho, se abre un primer vallecito en el que se asienta una pequeña represa que canaliza parte del agua del arroyo hacia Respomuso. El camino sigue por la margen derecha y supera unos grandes bloques de granito para acceder a la Majada de Arriel en la que no encontramos ni cabañas ni restos de ellas.
Antes de los Ibones de Arriel encontramos esta pequeña represa para canalizar el agua hacia Respomuso.
Arroyo de Arriel. Al otro lado del estrechamiento encontramos el Ibón de Arriel Bajo.
Superado otro paso estrecho, accedemos a un amplio valle donde se ubica el precioso Ibón de Arriel Bajo con sus aguas azules y sus orillas nevadas. Cruzamos el arroyo en la cabecera del ibón y seguimos el camino que lo rodea por la derecha, pero pronto un nevero lo oculta y debemos atravesarlo con precaución pues el deshielo lo está fundiendo por abajo y en algunos puntos se camina por la nieve parcialmente helado que está sobre el agua.
Ibón de Arriel Bajo. Detrás vemos los picos Pallas (izda), Som de Batcrabère y el Balaitous asomando a la derecha.
Ibón Arriel Bajo y nevero sobre el camino.
Superado el ibón inferior cruzamos de nuevo el arroyo sobre otro nevero que hace de puente dejando a la derecha otro pequeño ibón. Más arriba vemos el muro que cierra el Ibón de Arriel Superior a donde llegamos enseguida después de una corta subida. El paraje es precioso: un gran lago azul parcialmente helado rellena la cubeta glaciar rodeada por picos de unos tres mil metros de altura: la larga arista entre el Pico Arriel y pico Pallas la cierra por el oeste, la que va de este último hasta el Balaitous por el noreste y al este el Pico Anónimo y los Picos de la Frondella. Desde nuestra perspectiva en la orilla sur del Arriel Superior destaca el impresionante pico Pallas que cierra el valle por el norte.
Ibón Arriel Alto con el Pico Pallas cerrando el circo glaciar.
Mientras disfrutamos de este formidable espectáculo aprovechamos para reponer fuerzas. Después desandamos el camino hasta dejar atrás el Ibón de Arriel Bajo y cogemos el camino armado (aunque algunas armaduras se han caído recientemente) que primero sube paralelo al arroyo por la margen izquierda (aquí habíamos subido por la derecha), después vira al sur rodeando otro pequeño y precioso ibón sin nombre en los mapas y finalmente avanza hacia el este.
La senda de más de tres kilómetros va casi llana y colgada en las inclinadas laderas del Garmo de la Frondella, mientras que abajo discurre el Arroyo Aguas Limpias cuyo rumor no nos llega de tan profundo como va. Desde lejos vemos la presa de Respomuso y poco antes de alcanzarla nos situamos sobre un canal que baja el agua desde los Arrieles hasta el embalse.
Entre el Ibón de Arriel Bajo y la represa de canalización (que vemos) está el camino armado (a la izda de la foto) que nos llevará a Respomuso.
En el camino a Respomuso y cerca de los Ibones de Arriel pasamos cerca de estas preciosas lagunas. Por detrás los picos Palas, Som de Batcrabère y Balaitous (emergiendo a la dcha).
Una imagen del camino con la presa de Respomuso al fondo. Abajo a la derecha está el río Aguas Limpias. Los picos que se ven al fondo son Campo Plano, Llena Cantal (el picudo), Piedrafita (al fondo) y Pico de la Foqueta a la dcha.
Cuando nos estamos a la altura de la presa entroncamos con el camino que dejamos antes de subir a los Ibones de Arriel (GR 11) y seguimos por él hasta el cercano refugio de Respomuso donde paramos a comer con unas cervezas frescas. El entorno nevado del embalse también azul realza el maravilloso paisaje. Sobre este ibón y embalse vierten sus aguas el Macizo de Baliatous al norte y las divisorias de Musales, Forqueta y Pondiellos al sur. Mientras comemos mirando al sur las siluetas de estos picos nevados se reflejarán en el agua produciendo una bella imagen.
Presa de Respomuso y Pico de la Foqueta detrás.
Embalse de Respomuso y Picos Gran Facha, Campo Plano, Llena Cantal y Piedrafita. A la izquierda se ve el refugio.

Como daban tormenta para la tarde apuramos a comer y reanudamos la caminata desandando el GR hasta la presa donde bajamos a visitar la Ermita Virgen de las Nieves que está cerrada y por su aspecto se debió construir a la vez que el embalse.
Ermita Virgen de las Nieves.
Retomamos el GR en descenso dejando el río Aguas Limpias a la izquierda. Algunos neveros casi tapan el camino en algunos puntos mientras que los aludes del invierno muestran su destrucción en los árboles segados en las laderas y en sus troncos tronchados y copas sobre la gruesa capa de nieve helada que aún rellena en algunos puntos el cauce del río. De algunas cascadas en el río nos llega el estruendo del agua al caer pero apenas se ven. Al dejar atrás la última, llegamos al desvío hacia los Ibones de Arriel completando el circuito.
Camino que baja de Respomuso a La Sarra y Sallent de Gállego por el barrando del río Aguas Limpias.
Gruesos neveros que aún aguantan en el camino.
No tenemos más desandar el camino, vadeando primero el arroyo de Arriel unos metros por debajo del camino, pasar por el estrechamiento del Paso del Onso, cruzar el precioso hayedo de la Selva de la Laña y situarnos a la altura del río poco después de pasar el Barranco de la Balsaroleta. En ese momento oímos los primeros truenos y apuramos el paso. A los cinco minutos se desata el diluvio en forma de tormenta y parcialmente calados apenas tenemos tiempo para refugiarnos en el bar del merendero situado en el Embalse de la Sarra. Mientras tomamos una cerveza en la terraza cubierta al lado del río debemos abrir los paraguas pues al agua hostiga por todos lados. Quince minutos después el cielo vuelve a estar azul y sol brilla. No nos queda más que caminar 200 metros por el asfalto y llegar al aparcamiento de la Central Hidráulica donde tenemos el coche.

Lorenzo Sánchez Velázquez