viernes, 11 de mayo de 2018

Pasá Picayo, Cueto Cerralosa, Tresviso y Urdón

Perfil de la ruta
Salida: San Esteban de Cuñaba (Peñamellera Baja)
Llegada: Urdón (Cantabria)
Distancia: 18 km
Duración: 9:30 h (sin contar paradas)
Subidas acumuladas: 1460 m
Bajadas acumuladas: 1660 m
Altura Inicial: 280 m
Altura Final: 80 m
Altura máxima: 1565 m
Fecha de realización: 5/V/2018
Dificultad: media-alta
Track de la ruta

Itinerario: San Esteban de Cuñaba – Mirador Cueto Bea – Riega Robicores – Colláu Mediu – Canal de las Tejucas – Canal del Infiernu (Restregapiernas) – Arguma – Collado de los Cabreros – Pasá Picayo – Cueva del Tombu Su la Vara – Canal de Requejo – Collado Cantu Morón – Canal de Cosa Ñores – Cantu las Torcas –  Camino hacia la Horcadura del Cantu – Riega de Becigus – Cueto Cerralosa – Riega de Becigus – Tresviso – Cotero Cruz – Invernales de Prías – Balcón de Pilatos – La Posa de Ciavedo – La Bargona – Canal de Cerrosa – Río Urdón – Entrelospuentes – Las Ahileras (Central Hidroeléctrica de Urdón) – Urdón.


Ruta dura por los desniveles acumulados y poco apta para las personas con vértigo en la primera parte. La subida por las canales y collados previos a la Pasá de Picayo, las vistas desde el Cueto Cerralosa hacia los Picos de Europa y la bajada de Tresviso a Urdón son secillamente espectaculares. El día resultó espléndido: sol y viento fresco para suavizar las duras subidas. Sin embargo, las vistas desde el Cueto Cerralosa no fueron nítidas por estar las montañas difuminadas por la bruma.
Sierra Cocón desde el Mirador de Cueto Bea. La Pasá de Picayo queda a la izquierda, fuera de la foto.
Dejamos un coche en el pequeño aparcamiento de Urdón cerca de la Central Hidroeléctrica en el Desfiladero de La Hermida. Con el otro nos acercamos a San Esteban de Cuñaba y lo dejamos al lado de una fuente en la pequeña plaza de la entrada. La ruta PR-PNPE-29 conocida como "La Pasá del Picayo" fue un camino antiguo utilizados por pastores de San Esteban de Cuñaba y Tresviso. Según dicen también se llamó “Camino de los novios” pues era el que seguían los mozos de una u otra aldea para ir a cortejar. La senda estuvo abandonada durante mucho tiempo y hace unos años los servicios del Parque Nacional de los Picos de Europa la acondicionaron y señalizaron añadiéndole elementos de seguridad como los cables de acero en los tramos más expuestos o barandillas de madera en algunos puntos peligrosos. Aún así hay que extremar las precauciones en todo el recorrido.
San Esteban de Cuñaba con la Sierra Cocón por detrás
El camino hormigonado sale de San Esteban hacia el este y, en llano, nos lleva hasta el cercano Mirador de Cueto Bea desde donde atinamos a ver la Sierra Nedrina (Peña Vigueras) y el valle de Ciercos por donde estuvimos hace unas semanas. También vemos el Pico Cerréu al que subimos hace un par de años y, al sur, el impresionante murallón de la Sierra Cocón salpicado de agujas y crestas calizas separadas por verticales y verdes canales de hierba con pequeños bosques en la parte inferior.
Desde el Mirador de Cueto Bea tenemos esta vista de San Esteban y de la Canal de Ciercos con Peña Vigueras al final de la Sierra Nedrina (a la derecha).
El camino ancho y de tierra se sumerge, aún llano, en el bosque mixto de Robicores con hayas, abedules, avellanos, acebos, espinos y robles. Pronto finaliza en una pequeña área recreativa al lado del Reguero Robicores. Lo cruzamos. Aquí hay que estar atentos a las marcas para coger la senda correcta.
Pequeña área recreativa al lado del Reguero Robicores. Hasta aquí el camino ha sido ancho y llano; comienza la dura ascensión.
Comienza la dura ascensión por una senda bien marcada y señalizada. Encontramos hermosas y robustas hayas; otras tuvieron peor suerte y cayeron. Pronto alcanzamos el Colláu Mediu, un hombro despejado y rodeado de hayas y abedules.
Hermosas hayas en el bosque Robicores.

Colláu Mediu
Vista desde el Colláu Mediu
El camino sigue la subida pasando por varias colladas, saltando por encima del tronco de un gran haya caída en el que se han “labrado” unos pasos rudimentarios para alcanzar más arriba un estrecho y empinado embudo que se supera con facilidad mediante la ayuda de un primer tramo de cable. Se abre a la empinadísima canal de hierba de las Tejucas donde la senda pegada a la vertical pared de la derecha se retuerce en la dura ascensión.
Entrada en la Canal de las Tejucas asegurada con cable de acero.
Arranque del Canal de las Tejucas después cruzar el embudo inicial (Foto de Nicolás Zapico).
Del embudo se sale al Canal de las Tejucas pegados a la peña. (Foto de Miguel Mayoral)
Finaliza en otro estrecho canalizo asegurado con cables y rematado por una barandilla transversal que corta el paso hacia la vertical caída frontal en la contigua Canal de los Obreros. Se sale por una estrecha repisa de hierba a la derecha para continuar otra dura subida hasta un collado que da vista a la Canal del Infierno.
Saliendo del Canal de las Tejucas. Al otro lado de la barandilla está el Canal de los Obreros al que no accedemos.

Barandilla de seguridad en la salida del Canal de las Tejucas que baja hacia la izquierda de la foto. A la derecha cae vertical la Canal de los Obreros.
Canal del Infierno. Antes de acceder a ella hay que descender unos metros para rodear la peña de la derecha. Unos cables de acero aseguran el paso.
Antes de coger esta canal hay que descender y rodear otra peña. Por la larga y amplia Canal del Infierno (o Restregapiernas) la senda serpentea hasta alcanzar un collado (Arguma) flanqueado por dos gendarmes. Al otro lado, la subida por una ancha repisa de hierba tiene menos inclinación y nos lleva al Collado de los Cabreros con extraordinarias vistas del desfiladero de La Hermida, el Pico Ave y la Canal de Reñinuevo.
Antes de entrar en la Canal del Infierno hay que bajar unos metros y rodear esta peña.
Vista atrás del Canal del Infierno. Después de superar el de Las Tejucas se accede al hombro que vemos a la izquierda, desde donde la senda baja unos metros para rodear la peña de la izquierda y serpentear por la herbosa canal.
Estamos en la zona de Arguma. Vista atrás hacia el collado de Arguma en el que termina la Canal del Infierno. Al fondo vemos el tramo oriental de la Sierra Nedrina.
Desfiladero de La Hermida desde el Collado de los Cabreros (Foto de Miguel Mayoral)
En el siguiente tramo hay que rodear en ascenso una inclinada canal sin protección (quizás aquí haría más falta que en otros puntos) por un terreno mixto de roca y hierba con la vista puesta en un la Jorcá de Picayo que cierra la vista de la sierra.
Tramo entre el Collado los Cabreros y la Jorcá Picayo (Foto de Nicolas Zapico).

Otro aspecto de esta zona donde no hay medidas de seguridad y la pendiente es muy grande. Arriba se ve la Jorcá Picayo

Desde la Jorcá Picayo echamos la vista atrás. Vemos el inclinado embudo que bordeamos en ascenso desde el Collado de los Cabreros que se encuentra en la arista.
De la horcada se sale rodeando una peña a la derecha dando así acceso a la corta canal de la Pasá de Picayo. El primer tramo de la senda está protegido por barandillas de madera escalonadas y lleva a una estrecha y empinada canaluca asegurada con cables. Se sale a la izquierda por un largo tramo con cables que evitan la sensación de verticalidad; en esta ruta no se puede uno descuidar.
La Jorcá Picayo da a la vertical canal de la izquierda. La senda rodea la peña de la derecha y nos sitúa en la propia Pasá de Picayo (foto de abajo)

Empinada ladera de la corta canal de la Pasá de Picayo que está protegida por estas barandillas de madera.
Canal de la Pasá de Picayo

De la canal de sale por este airoso paso bien protegido por los cables.
Sigue la subida hasta un hombro para descender al otro hasta la cueva Tombu Su la Vara en la Canal de Requejo.
Después hay que bajar unos metros pegados a la peña, también con protección, hasta la cueva Tombu su la Vara; a la izquierda baja casi vertical el Canal de Requejo. La senda, asegurada también con cables de acero, rodea otra peña para continuar después otro corto descenso por un pequeño pedrero y bordeando la canal. Se sale subiendo por un lateral de hierba para alcanzar el collado Cantu Morón con impresionantes vistas sobre el Desfiladero de la Hermida en caída casi vertical. También damos vista al suroeste hacia el Macizo Oriental de Picos de Europa (Samelar, Alto de las Verdianas, etc).
Bajando de la Pasá de Picayo al Canal de Requejo. Al otro lado de la canal vemos el Cantu Morón. (Foto de Miguel Mayoral)
Bajando al Canal de Requejo y a la cueva.
Desde el Cantu Morón miramos atrás para ver la bajada a la cueva y el último tramo de rodeo de la Canal de Requejo.
Desde el Cantu Morón tenemos estas vistas de la Peña Llaneces y el Pico Ave. Entre ambos el desfiladero de La Hermida.
Al suroeste asoma el Macizo Oriental: Alto de las Verdianas y Samelar. Abajo se intuye la profunda garganta del urdón.
Toca ahora rodear en llano el canal de Cosa Ñores para llegar a un collado desde donde se ve la bajada a Urdón en la zona de La Posa de Ciavedo. El terreno a partir de aquí es casi llano y más amable; sin embargo, aún encontraremos tramos protegidos con cable de acero, algunos innecesarios. Desde el collado Cantu las Torcas, donde hay un pequeño merendero, tenemos magníficas vistas de Tresvisos, el Macizo Oriental y una parte del Central en el entorno de Peña Castil (el Urriello emerge por detrás). Es el punto más alto del recorrido si sólo llegamos a Tresviso.
Toca subir unos metros hasta el Cantu las Torcas. A la izquierda asoma Tresviso y un frangmento del Macizo Central (Peña Castil y Urriello).
Tras un tramo llano por una franja de hierba en medio de las rocas, la senda baja a Tresviso. Como queríamos aprovechar la ruta para subir al Cueto Cerralosa (cumbre máxima de la Sierra Cocón), en el punto donde la marcada senda comienza a bajar, cogemos otra de ganado que faldea en ascenso la empinada ladera de la sierra tapizada de broza de bajo porte. Entroncamos con un camino armado que sube hacia el noreste. Como tiene buena traza y sigue subiendo, lo seguimos aunque se va alejando de nuestro objetivo. Cuando poco más adelante finaliza, viramos hacia el oeste, en ascenso y campo a través, por la ladera cubierta de maleza que no estorba demasiado. Llegamos a la Riega de Becigus a la altura de una gran nave ganadera en desuso. Este recorrido no tiene dificultad pero habría resultado más simple bajar hasta la pista de hormigón y subir por donde hicimos la bajada; es lo que recomiendo.
Tresviso y, nevados, los Picos de Europa

Cabaña ganadera en la Riega de Becigus. Por ella subimos virando más arriba a la izquierda. Al fondo, Cueto Cerralosa.
Seguimos la progresión (desde Tresviso hasta la cima del Cueto Cerralosa hay que salvar más de 650 metros de desnivel; nosotros un poco menos porque no bajamos a la aldea) por la riega que no lleva agua. En zona de superior, las canales de hierba que bajan están rellenas de gruesos neveros de nieve blanda por lo que continuamos por el roquedo limpio buscando los mejores pasos.
Para rodear el nevero de arriba subimos por la arista de la derecha.
Pequeña trepada para rodear el incómodo nevero (foto de Miguel Mayoral)
Antecima del Cueto Cerralosa. En las canales aún quedan gruesos neveros (foto de Miguel Mayoral)
Alcanzamos la cumbrera de la sierra que abre las vistas hacia el norte (Sierra Nedrina y Sierra del Cuera) muy cerca de la cumbre que alcanzamos pronto. Un viejo buzón de montaña doblado y preciosas vistas de los tres macizos de los Picos de Europa que el resol y la bruma no permiten fotografiar con nitidez.
Buzón de montaña en el Cueto Cerralosa
Macizo Central desde el Cueto Cerralosa: Peña Vieja oculta por la nubes a la izda, Tiros Navarro, Cuchayón de Villasobrada, Peña Castil, Pico Urriello y Neverón del Urriello.

Sierra Nedrina desde el Cueto Cerralosa; Peña Vigueras se ve a la izda.
Paramos a comer disfrutando del hermoso paisaje y, cuando terminamos, bajamos de la peña buscando otra arista rocosa que nos evite los neveros y variar un poco. Una vez en la Riega de Becigus bajamos por ella hasta la nave ganadera y más abajo hasta un cortado que la senda armada lo rodea por la izquierda (de la nave sale una pista que baja dando un amplio rodeo y el camino que seguimos nosotros está bien y lo evita). Llegamos a la pista de hormigón que pronto  nos deposita en Tresviso. La jornada ha sido dura y aprovechamos el paso por la aldea para refrescarnos en el bar-restaurante.
Bajando por la Riega de Becigus, la abandonamos por debajo de la nave ganadera rodear un cotado siguiendo este camino antiguo. Abajo vemos cerca Tresviso.

Cabra equilibrista cerca de Tresviso
Vista hacia atrás desde la pista de hormigón: Riega de Becigus y Cueto Cerralosa a la izda.
Mercido descanso en Tresviso (Foto de Miguel Mayoral)
En el último tramo de la ruta seguimos el conocido y antiguo camino minero que une Tresviso con Urdón y por donde se bajaba parte del mineral de cinc (blenda o esferalita) para que unas barcazas lo llevaran por el río Deva a Unquera. La historia de este camino, y de las disputas entre los propietarios de las minas por su uso, están recogidas en parte en un panel informativo. Si se quiere saber más sobre el asunto y, en general, de la minería en los Picos de Europa se debe consultar el libro La minería en los Picos de Europa de Manuel Gutiérrez Claverol y Carlos Luque Cabal geólogos y profesores de la Universidad de Oviedo y relacionados además con empresas mineras.
Iglesia de Tresviso.
Siguiendo las marcas del PR-PNPE 30 Urdón-Tresviso, salimos de Tresviso por un camino ancho y llano que pronto deja a la izquierda las cabañas de los Invernales de Prías y llega al Cotero la Cruz, impresionante mirador hacia el profundo barranco del río Urdón. Comienzan Los Tornos que es como los lugareños llaman al sinfín de revueltas en las que el camino se retuerce, armado, para descender por estos cortados. La primera revuelta a la izquierda que está protegida por un murete de piedra es el Balcón de Pilatos y ofrece las mejores vistas sobre el profundo Cañón del Urdón y del serpenteante camino que baja la vertical ladera. Lo más abajo que alcanzamos a ver es el siguiente punto de referencia llamado la Posa de Ciavedo donde hay una torreta de la luz. El nombre le viene porque en la subida era el lugar intermedio donde descansar o reposar. Al otro lado del río destaca el esbelto Pico Ave y el Canal de Reñinuevo que de forma inverosímil dibuja en la ladera norte de la Sierra de Bejes una brecha por la que baja el agua a la Central Hidroeléctrica de Urdón.
Bajando por Los Tornos. Abajo vemos la Posa de Ciavedo, impresionate mirador hacia la Canal de Cerrosa.
Desde la Posa de Ciavedo vemos el Canal de Cerrosa por donde serpentea el camino.
La Posa de Ciavedo es también otro extraordinario mirador hacia la impresionante Canal de Cerrosa por donde bajaremos haciendo innumerables eses después de un tramo recto que baja armado y pegado a la vertical pared. Pronto nos llega el rumor del río Urdón oculto tras un frondoso bosque de ribera. Las últimas revueltas nos depositan cerca del cauce en el Vado de Cerrosa y en la margen izquierda.
Bajando por la Canal de Cerrosa
Últimos tramos del Canal de Cerrosa. Abajo se ve cerca el río Urdón.

Puente sobre el río Urdón que nos traslada a la margen derecha, a la zona conocida como Entrepuentes.

Central Hidroeléctrica de Urdón.
El río baja abundante por el reciente deshielo y el camino de tierra avanza casi llano. Cruza el río por un puente de piedra situándonos en la zona llamada Entrepuentes y la descruza medio kilómetro más adelante al llegar a la Central Hidroeléctrica de Urdón construida sobre el cauce. Este tramo final con el camino y el río encajonados se llama Canal de las Ahileras y nos deposita en la carretera N-621 en el límite entre Asturias y Cantabria y pleno desfiladero de La Hermida.

Lorenzo Sánchez Velázquez