jueves, 2 de noviembre de 2017

Peña Vigueras y Cascada del Xiblu

Salida: Aparcamiento de Braña la Puerca (Concejo de Teverga)
Llegada: Cueva Huerta (Concejo de Teverga)
Distancia: 16,0 km 
Duración: 5:30 h (sin contar paradas)
Subidas acumuladas: 620 m
Bajadas acumuladas: 1050 m
Altura Inicial: 1130 m
Altura máxima: 1378 m
Fecha de realización: 21/X/2017
Dificultad: baja
Track de la ruta

Itinerario: Aparcamiento de Braña la Puerca – Barranco de la Verde – Cascada el Xiblu – Barranco de la Verde – Braña Fociecha – Río de Cuervas – La Focella – Collá del Pando – Peña Vigueras – Collá del Pando – Presories – Cueva Huerta.

La salida a la montaña de otoño del IES Rosario de Acuña nos llevó esta vez a Teverga, concejo incluido en el Parque Natural de las Ubiñas y la Mesa. Su capital es La Plaza y allí se encuentra la Colegiata de San Pedro, monasterio entre ramirense y románico del siglo XI. El concejo posee una gran riqueza etnográfica y paisajística con algunos de los lugares más bellos de Asturias: el gran hayedo de Monte Grande y la cascada del Xiblu, el circo donde se ubica la Braña de las Navariegas, las brañas de Tuiza y el Rebellón, los Puertos de Maraviu y el paraje protegido del Caldoveiru, la Sierra de Sobia con las Veigas de Adentro y de Afuera, el piramidal pico Ferrreirúa, la Braña de las Cadenas, de la Fonfría y la de los Fuexos, el Cordal de la Mesa (en el límite con Somiedo) con Peña Negra y El Michu, el Camín Francés (ramal del de La Mesa) por Cueiru y Vicenturu, etc.
La pista avanza por el extenso hayedo de Monte Grande. Pasarela para personas con movilidad reducida en el inicio de la ruta.

Dejamos un coche en el pequeño aparcamiento que da servicio a Cueva Huerta y con los demás seguimos por la AS-228 en dirección al Puerto Ventana. Después de atravesar la corta Foz de la Estrechura y la aldea de Páramo, la carretera sube hacia el puerto y da varias revueltas entre prados y bosquetes de hayas y avellanos hasta alcanzar la Braña de la Puerca.  De allí arranca a la derecha una pista ancha con un pequeño aparcamiento en donde, además, hay un panel que nos informa sobre el precioso y extenso hayedo de Monte Grande en el que nos sumergiremos.
Hayedo de Monte Grande
La pista llana sigue la configuración de la sierra entre grandes hayas a punto de cambiar los verdes primaverales por los ocres del otoño mientras el variado grupo avanza por ella disperso y disfrutando del hermoso paisaje y de la conversación. La húmeda mañana se ha tornado soleada cuando llegamos al Barranco de la Verde que cruzamos por un puente de madera. Lo recorre un hilo de agua que viene del circo de Las Navariegas en el límite con León (esta preciosa braña se visita desde La Focella siguiendo el PR-AS 156) y antes de llegar aquí se precipita por la cascada del Xiblu.
Por el puente de madera cruzamos el Barranco de la Verde que lleva las breves aguas que cayeron poco antes por el Xiblu.
El grupo después de atravesar el Barranco de la Verde. La senda hacia el Xiblu sale a la izquierda y a la derecha el que nos llevará a La Focella.
Para acceder a la cascada, seguimos el marcado sendero (está bien señalizado) que sube paralelo al arroyo por su margen izquierdo. Con la prolongada sequía los regueros apenas llevan agua y por la cascada principal apenas cae un velo mientras que por el segundo tramo, al estrecharse, cae un grueso chorro de poca altura; aún así resulta fotogénica.
Entre el follaje del bosque el grupo "posa" en plena ascensión a la cascada del Xiblu.

Cascada del Xiblu con poca agua.
Cascada del Xiblu en primavera
Desandamos la senda hasta el puente, que ahora no cruzamos, y seguimos hacia el norte por la senda que va a La Focella bajo el cobijo de las grandes hayas del bosque de la Firvienza. Pronto alcanzamos las cabañas y prados de la Braña Fociecha. Más adelante cruzamos el modesto Río de Cuevas que baja seco y, con el sol calentándonos la espalda, entramos en la aldea tevergana de La Focella (La Fociecha en asturiano).
Casa con buenos sillares en la Braña Fociecha

El camino a La Focella discurre entre muriasde prados cubiertas de musgo con avellanos, mientras el bosque se va adueñando de lo que por naturaleza le corresponde.
Está situada sobre el cierre de un amplio valle de origen glaciar que, al inundarse durante el deshielo, da lugar a un gran lago. Con casas de piedra rosácea, la iglesia dedicada a Nuestra Señora del Pando en el mismo tono y un tejo en su lateral, la aldea forma parte, junto con Páramo y Villa de Sub del territorio de “El Privilegio”. Se trata de una serie de concesiones hereditarias de hidalguía comunitaria, franquicias, pruebas de nobleza, etc. que disfrutaron los habitantes de estas aldeas desde el siglo XI merced al Rey Bermudo III y refrendadas por sucesivos monarcas.
Iglesia de Nuestra Señora del Pando en La Focella (La Fociecha)
Al otro lado de la aldea sale el camino ancho que sube a la Collá del Pando. Nada más cogerlo, dejamos a la derecha un gran pilón al que suministran dos caños, mientras que a la otra mano va quedando abajo el valle inundable al que antes aludíamos. En la collada hay un cruce de caminos. De frente baja el que más tarde nos llevará por Presories hasta Cueva Huerta, a la derecha sube el que nos va permitir coronar Peña Vigueras y a la izquierda sigue, más ancho y llano, el que lleva a la Braña de Auteiro y recorre la Sierra de las Cruces para bajar después a la aldea de Torce.
Gran pilón ganadero en el camino que sube a la Collá del Pandu, cerca de La Focella

Subiendo a la Collá el Pandu echamos la vista atrás: La Focella y, emergiendo por detrás, las cimas más septentrionales de  Las Ubiñas incluyendo el sector de Los Fontanes a la derecha.
Continuamos hacia Peña Vigueras subiendo por un camino ancho y pedregoso. La gran abundancia de cantos rodados en toda la ladera y las rocas formadas por su aglomeración que emergen entre los brezos que invaden toda la ladera de la montaña, nos informan de su origen geológico en el cauce de un antiguo río antes de que los últimos esfuerzos tectónicos la levantaran. Un par de revueltas finales nos dejan junto a una antena de telefonía a 1282 m de altura. Las vistas son espectaculares: Sierra de Sobia y parte de las Ubiñas al este, Pico Ferreirúa al sur y Cordal de La Mesa al oeste; la aldea de la Focella a nuestros pies. La mayor parte del grupo se queda allí para comer, pero los más montañeros queremos coronar el crestón calizo de Peña Vigueras.
Crestón calizo de Peña Vigueras desde la posición de la antena de telefonía. Se aprecia este primer tramo de rocas sedimentarias conformadas por aglomerados de cantos rodados. Al fondo la Sierra de Sobia.
Un cartel nos informa de la prohibición de adentrarnos en la ladera norte de la montaña por ser zona de introducción del oso pardo, pero sí permite seguir por la cumbrera de la sierra hasta la cima. La senda bien marcada al principio nos lleva entre el brezo bajo hasta el siguiente montículo (1301 m). Después baja y se pierde entre altas escobas, altos brezos y helechos hasta el cercano collado donde hay un bosquecillo mixto de hayas y avellanos. Este tramo de bajada es corto pero, al estar completamente cerrado por la maleza, se hace dificultoso. El bosquete, en cambio, está limpio y se pasa bien.
Peña Vigueras. Para bajar al collado donde esta el bosquete hay que cruzar este tramo de escobas altas, brezos y helechos.
El interior del bosquete de hayas y avellanos esta limpio
Accedemos a la ladera de la peña donde comienza la caliza; su blancura contrasta fuertemente con los aglomerados de cantos rodados más oscuros que rellenan el resto de la montaña. Tampoco encontramos senda y subimos por donde mejor nos parece entre piedras, bloques de caliza y grietas rellenas de maleza típicas de la orografía kárstica, hasta alcanzar la cresta de la montaña; aún debemos atravesar sobre o entre grandes bloques de piedra para culminar.
Primer tramos de la subida a Peña Vigueras. Aún se camina bien entre las peñas. Más arriba encontramos bloques de caliza con profundas grietas.

Cima de Peña Vigueras sobre grandes bloques calizos. Al fondo la Sierra de Sobia.
En la cima sólo quedan algunos palos de lo que fue una cruz o un buzón de montaña; las vistas, en cambio, son preciosas. Al otro lado de la Foz de la Estrechura, por donde pasa el río Páramo, la gran Sierra de Sobia separa este concejo del de Quirós, las aldeas de Páramo y Villa de Sub están a nuestros pies, pero no vemos La Focella. Al sureste vemos algunas cumbres de Las Ubiñas: Peña Rueda, Fontanes, Peña Ubiña; al sur el Ferreirúa y al oeste el Cordal de la Mesa que separa el concejo de Teverga del de Somiedo. Paramos poco. Desandamos hasta las antenas donde está el resto del grupo y nos tomamos un respiro para comer.
Vista norte desde Peña Vigueras: en primer plano Sierra de las Cruces con el hayedo de Presories, al fondo, de izda a dcha, Alto de la Cugurueza, Peña Negra y, formando un amplio circo, el Pico Lavandera o Vaxinas.

Aldea de Páramo (con teleobjetivo) desde Peña Vigueras

Villa de Sub (con teleobjetivo) desde Peña Vigueras

Extremo meridional de la Sierra de Sobia. El punto más alto es Peña Saleras. Entre esta sierra y nuestra posición en Peña Vigueras se intuye el profundo tajo de la Foz de Estrechura.
Peña Rueda y sector más septentrional de Las Ubiñas (Campu Faya y Tambarón) desde Peña Vigueras.

Con el Sol casi de frente vemos el Puerto Ventana y por detrás Los Fontanes (izda) y Peña Ubiña (dcha), con teleobjetivo desde Peña Vigueras.
Reanudamos la marcha bajando por el pedregoso camino de cantos rodados hasta el Collado del Pando donde seguimos por el que baja a la derecha señalizado con las marcas del PR. Enseguida nos sumergimos en el precioso hayedo de Presorias que rellena todo el valle que baja de Peña Vigueras. Las hayas comienzan a amarillear pero aún no tienen los colores del otoño; una pena. La bajada es larga y en algunos tramos empinada y los que no están acostumbrados a estos quehaceres montañeros se resienten, aunque no protestan. Abajo, cuando la inclinación disminuye y aparecen los primeros prados, nos salen a recibir unos hermosos, jóvenes y mansos mastines que amablemente (sin ironía) nos acompañarán hasta el final.
Bajando por el bosque de Presorias en la ladera norte de Peña Vigueras

Seguimos bajando hacia Cueva Huerta, aparecen prados con cerca de avellanos y hayas.
Dos jóvenes y mansos mastines nos acompañan en el último tramo de la ruta.
Cuando el bosque da paso a los prados y la vista se extiende, admiramos la gran cresta y mole de Peña Vigueras que desde aquí, en la ladera norte, parece inexpugnable. De frente, la mirada se topa con las verticales paredes que caen de la Sierra de Sobia en cuyos abrigos se encuentran unas pinturas rupestres que se datan entre la Edad de Bronce y el comienzo de la Edad de Hierro y a las que se accede desde la cercana aldea de Fresnedo.
Vista del gran crestón calizo de Peña Vigueras desde los prados de Trespresories, cerca de la carretera. A la derecha se ve parte del hayedo por el que hemos bajado.
En sentido contrario encontramos las verticales paredes de la Sierra de Sobia en cuyos abrigos se han encontrado pinturas ruprestres.

Llegando al final de la ruta obtenemos esta preciosa foto de la aldea de Fresnedo al otro lado del valle y de la carretera.

Sólo queda cruzar este pequeño túnel y nos encontramos en el aparcamiento de Cueva Huerta.
El crestón calizo que se descuelga de Peña Vigueras en paralelo a la carretera formando la Foz de la Estrechura, se atraviesa por un túnel que nos deja en el aparcamiento de Cueva Huerta donde dejamos uno de los coches. La cueva se puede visitar por las mañanas entre las 11:00 y las 13:00 y entre las 16:00 y las 18:00 por las tardes. Cuando llegamos ya ha cerrado. Aún así nos queda el recuerdo de una bella, fácil y amigable jornada montañera.

Lorenzo Sánchez Velázquez