lunes, 14 de diciembre de 2015

Pico Cuchu y Sierra Magrera. Circular desde Pelúgano

Perfil de la ruta
Salida y llegada: Pelúgano
Distancia: 19.5 km
Duración: 7:00 h (sin contar paradas)
Subidas acumuladas: 1350 m
Altura Inicial: 580 m
Altura máxima: 1646 m
Fecha de realización: 5/XII/2015
Dificultad: media
Track de la ruta

Mapa de la ruta

Nota: El camino que seguimos para alcanzar el collado Rueses situado en la base del Cuchu contiene tres variaciones sobre la pista ancha que sube desde Entrepeñes. No las aconsejo. Discurren por caminos antiguos bastante perdidos o atravesando prados o algún crestón. Aunque parezcan más directos, la pista ahorra tiempo y esfuerzo. En cambio, el cresteo por la Sierra Magrera y el descenso desde La Forcá son las mejores opciones.

          Nos acercamos a la aldea de Pelúgano (Pechuno) en el concejo de Aller después de desviarnos de la AS-253 en Levinco y aparcamos en el centro al lado de la Ermita de San Pedro. Pretendíamos hacer una ruta circular subiendo a los picos Cuchu o Cueto Santibáñez y La Forcá pero el tiempo perdido en la subida nos impidió alcanzar la segunda cima. Y aunque hay una buena pista que sube de Entrepeñes hasta el collado Rueses, en la base del Cuchu, buscamos algunos caminos antiguos que atajan la larga aproximación; unos los encontramos en uso y buen estado pero otros están abandonados.
Ermita de San Julián, con las primeras luces del día bañando Peñas Negras, al fondo
         Salimos del pueblo (580 m) por la calle que va hacia el este y deja a la derecha una pista deportiva. Cuando terminan las casas, la calle se divide en dos caminos: el de la derecha, que seguimos, baja a la pista rodada que viene de Entrepeñes; por el de la izquierda regresaremos.
          Entre prados y bosquetes, el camino baja hacia el sur dando después una gran revuelta hacia el este hasta enlazar con la citada pista (528 m). Enseguida llegamos a la pequeña y fea Ermita de San Julián cruzando unos metros más adelante el Arroyo de San Julián (505 m) por un puente. La pista continúa paralela al reguero (y nosotros debimos seguir por ella), pero la abandonamos siguiendo un camino ancho a la derecha que sube con rapidez. Vira bruscamente a la izquierda y continúa hacia el este entre hermosos robles y castaños para adentrase después en un profundo barranco entre prados a los que no podemos acceder, tan profundo es el barranco y verticales las paredes. Sólo nos queda continuar hacia delante hasta situarnos a la altura de los prados y enlazar más arriba con una senda que ahora en llano nos lleva a la pista principal (713 m).
Camino ancho después de cruzar el arroyo y antes de adentrarse en un profundo barranco
          Una cómoda subida por el camino rodado nos lleva hasta La Robla (958 m). Aquí decidimos de nuevo abandonarla para atajar (segundo error). Cogemos el camino de la derecha que, aparentemente, tiene mejor dirección y pronto nos damos cuenta que no es el bueno. Por no retroceder, atravesamos un prado y un helechal muy inclinados alcanzado la citada pista a la que nos acogemos más arriba (1075 m). Pronto llegamos a una collada que en unos mapas llaman La Robla y en las ortofotos Praos de Penota (1112 m). Por encima de las cabañas vemos la Sierra de la Magrera entre la gran mole del Cuchu a la derecha y las dos peñas de La Forcá a la izquierda.
Cabaña en La Robla con el Cuchu, la Sierra Magrera y la Forcá al fondo
          El camino ancho llanea un corto trecho y sube en medio del precioso bosque hasta alcanzar la cercana Cochá Cuartes (1168 m) que nos abre definitivamente el frente sur. Entre los Picos de la Liebre y el Estorbín hasta el pico Torres, desfilan nevados ante nuestros ojos Peña Celleros (en León), Laguna y Morgao, Peña Redonda, Jeje, Nogales y Pico Fuentes que forman la Sierra de Fuentes de Invierno; y Agujas y Toneo por encima de la Sierra del Ajo, entre otras muchas montañas.
Desde la Cochá Cuartes: entre el Estorbín (izda) y los Picos de la Liebre (dcha)
          Al otro lado del collado bajamos un poco hasta una bifurcación: la pista de la derecha, que no seguimos, baja hasta Santibáñez de la Fuente cerca de Collanzo, mientras que nuestro camino, a la izquierda, se sitúa de nuevo sobre la cordal en Cotrisquéu. La pista rodea el Monte Ocozios (nombre sacado de las ortofotos) por la izquierda y, como supone un descenso de unos 50 metros, decidimos seguir por la cumbrera. Rodeamos un primer crestón por la derecha (cae vertical a la izquierda) cruzando un prado abandonado con una cabaña en ruina. Otro espolón rocoso más largo y agreste nos hace descender a la derecha hasta dar con un antiguo camino empedrado que lo supera fácilmente más adelante. De nuevo habría sido mucho más cómodo seguir por la pista, pero he de reconocer que esta variante ha sido entretenida y vistosa.
Por el Monte Ocozios con el Cuchu al fondo. Se ve a la izquierda el 2º crestón que nos hizo descender unos metros.
          Finalmente alcanzamos el cruce de caminos situado en la collada Rueses (1212 m) donde hay abundantes cabañas y prados en uso. La pista principal viene de Entrepeñes (por donde debimos llegar) y lleva al cercano collado Acebu finalizando en los Mayáos de Champes. Otros caminos secundarios llevan a las cabañas y prados cercanos.
Peñas Negras desde el Collado Rueses. Se ve la empinada canal por la que subimos el año pasado. A la izquierda vemos el collado Pelúgano

Pico Cuchu desde la Collada Rueses. Hacia la derecha se aprecia la Cabaña Barrero
           A pico con el camino principal sube otro menos importante que lleva a la cabaña Barrero (1251 m) a los pies del Cuchu. Aquí cogemos a la izquierda la senda que faldea en ascenso la ladera del Cuchu hasta alcanzar la arista occidental que baja de la Sierra Magrera (1310 m). Virando al este, seguimos en paralelo a la arista para rodear por la derecha dos crestones y situarnos después en el lomo de la sierra muy cerca de las cabañas en ruinas del Cueto (1541 m). El afilado Pico Bermeyo queda a la derecha muy cerca de la cumbre. Remontamos una dura panda de hierba que nos deja en la antecumbre a unos pasos, entre el brezo, de la cima (1646 m). Una vieja y oxidada cruz de hierro con buzón de montaña sujeta por piedras corona esta magnífica atalaya.
Cima del Cuchu. Vemos la gran mole del Retriñón. Debajo de la cruz está el pico Torres
           Todas las grandes cumbres entre las Ubiñas y los Picos de Europa están a la vista; solo la enorme y cercana mole del Retriñón nos oculta algunas al sureste. A las antes citadas se añaden, por el oeste, las Ubiñas y, por el este, Los Tornos, Llambria, Campigüeños, Picos de Europa, Tiatordos, entre otros. Y por encima de la cresta del Retriñón vemos Maciédome, Pileñes y Peña Ten. Mucho más cerca continúa la Sierra Magrera que finaliza en La Forcá, y al noroeste, la gran mole que forman Peñas Negras y Peña Mea. También al norte vemos Peñamayor y la Xamoca. Estas son algunas de las muchas montañas que desde aquí se divisan. Disfrutando de estas magníficas vistas nos tomamos un tiempo para descansar y reponer fuerzas.
Picos de Europa por encima del Tiatordos (con zoom)

Sierra Magrera que crestearemos y pico La Forcá en cuya base está el collado Veraniegu.
          Aunque ya es un poco tarde y no podremos ascender a La Forcá, decidimos continuar la ruta recorriendo la Sierra Magrera hasta la base de la Peña. Primero retrocedemos hasta el Cueto, después cruzamos un pequeño crestón y seguimos por la cumbrera de la sierra completamente invadida por brezo con la ayuda de una senda que supera dos montículos y el collado los Abedules (1478 m) y finalmente subimos otro montículo (1534 m) de nombre desconocido para bajar, entre brezo, al collado Veraniegu o Colladiella (1471 m) a los pies de La Forcada (La Forcá).
         Son las 4 de la tarde y el Sol se oculta a las 6; no queda tiempo para alcanzar esta última cumbre. La senda faldea en descenso la ladera occidental de la doble peña y nos lleva al extenso collado de La Pandiella. Mientras bajamos por la senda vemos los chalecos reflectantes de unos cazadores en sus puestos a lo largo del collado esperando al jabalí. Unos tiros dirigen nuestra mirada hacia la ladera sur del Alto la Pandiella en el valle de San Julián por donde huye un gran jabalí de piel oscura. Esta vez se ha librado. La jauría baja tras él pero no consiguen sacarlo hacia los cazadores; seguirá valle abajo escondido entre la maleza. Una vez en el collado (1276 m), un cazador nos dice que vienen de Laviana (concejo situado al otro lado del collado).
Restos de cabañas en el collado La Pandiella. Al fondo las dos peñas de La Forcá.
         Una cabaña y los restos de una cuadra construidos con cuarcitas de la zona aún quedan en pie. Por la senda, en diagonal, faldeamos en descenso entre cotoyas al principio y brezos después (terreno cuarcítico), con los cazadores en sus puestos en lo alto del collado y los perros tras el jabalí en el fondo del valle. Menos mal que no salió ninguno, podríamos estar en la línea de tiro.
          La senda continúa por el brezal, cruza el collado Cavero (1160 m) en una de las aristas de la montaña para descender rápidamente en unas cortas revueltas que pasan al lado de una peña hasta cruzar un reguero que baja entre cuarcitas. Otro tramo de ligero descenso nos lleva hasta un pequeño y hermoso hayedo en uno de los tramos más bonitos de la ruta. Superado el bosque, llegamos a las cabañas de Cavero (943 m) donde hay una “original” fuente con vasos, botellas y estanterías.
"Original" fuente en la majada Cavero
         La senda se ha convertido en camino ancho apto para vehículos todoterreno y los prados, cabañas en uso y bosquetes de robles y castaños se alternan. Seguimos bajando hasta la Collada de Cochaceos (890 m) mientras faldeamos la ladera sur de Peñas Negras y Peña Mea y más adelante hasta la Collada Cabeu (900 m).
Un rápido descenso nos lleva a la majada de Almayor (755 m.) donde continúan las cabañas y prados de siega.
Vista atrás desde Cavero. La Sierra Magrera está al fondo entre La Forcá y el Cuchu

Camino ancho entre prados y bosques poco antes de cruzar el arroyo Moradiechas.

         Después, en un recodo del camino, cruzamos el cauce del arroyo Moradiechas y alcanzamos la majada de Grandegrande (738 m.) donde las murias de piedra y el arbolado cierran los prados y cabañas que flanquean el camino. Encontramos una fuente con abrevadero del ICONA al lado del camino y, más adelante, en la bifurcación, tomamos el camino de la izquierda que nos lleva directamente a Pelúgano. El de la derecha da un pequeño rodeo por el Barrio Alto antes de acercarnos de llegar a la Ermita de San Pedro en el barrio bajo.


Lorenzo Sánchez Velázquez