viernes, 26 de junio de 2015

Los Bígaros. Circular desde Saliencia

Salida y llegada: Saliencia en el concejo de Somiedo
Perfil de la ruta
Distancia: 16,8 km
Duración: 6:00 h (sin contar paradas)
Subidas acumuladas: 1110 m
Altura Inicial: 1120 m
Altura máxima: 2038 m
Fecha de realización: 21/VI/2015
Dificultad: media
Track de la ruta
Mapa de la ruta

         La Sierra de los Bígaros separa el valle de Saliencia de los extensos pastos del Puerto de la Mesa. Su alargada silueta está ornada por varias franjas estratigráficas longitudinales que son visibles desde muchos lugares del centro y del occidente de Asturias. Sus cumbres señeras (Muñón y Los Bígaros) se pueden alcanzar partiendo de distintos lugares: los accesos más cortos se hacen desde Torrestío en León o desde el Alto de la Farrapona en el límite provincial, y las aproximaciones más largas desde la aldea somedana de Saliencia o desde La Fociella en Teverga.
Por el valle de Saliencia; al fondo Las Porzanas.
         Nuestra ruta parte de Saliencia (1100 m) y sube por la Foz de Arroxos para alcanzar los Puertos de la Mesa, después recorre las crestas de los Bígaros y finalmente desciende por la Braña de la Mesa, el Collado del Muro, Los Cumales y la Fonfría. Desde Gijón empleamos 1:40 minutos para llegar al amplio aparcamiento que hay al lado del pueblo y de la carretera que da acceso al Alto de la Farrapona. Una fuente aneja con grifo nos surte de agua fresca y abundante.
Camino por el Monte del Rebollar
         Comenzamos la marcha siguiendo unos pasos por la carretera de subida al Alto y, enseguida, en el primer camino que sale a la derecha, la dejamos. El camino llanea entre las murias de los prados que nos separan apenas del río Saliencia y desemboca en menos de un kilómetro en la carrera que sube La Farrapona. Justo al cruzarla, accedemos al camino que se adentra en el Monte del Rebollar para superarlo más arriba cuando lleguemos a la propia Foz de Arroxos. En otra entrada de este blog ya la describimos: entallada en la roca en algunos tramos, armada en otros para superar los barrancos que se derrumban sobre el arroyo, usada para escalada en alguna de sus verticales llambrias, con afiladas cuchillas calizas fruto del plegamiento rocoso que ha dejado hermosas capas verdes alternando con las blancas calizas,…
Foz de los Arroxos
Senta entallada y armada para superar la Foz los Arroxos
         Superada la roca, la foz se abre a los pastos y los ganaderos han cerrado el camino en dos puntos con alambre de espino para evitar que las vacas bajen de los puertos. La continua subida va a confluir en la Braña de la Mesa con la pista que más arriba es asiento del Camín Real de la Mesa. Un primer teito (1620 m) a la izquierda nos da la bienvenida. Pero, aunque no son visibles los corros de la braña y como regresaremos por ella, abandonamos el camino y bajamos para cruzar el arroyo, remontando después la dura panda herbosa y alcanzar el sendero que viene de la propia braña.
Braña de la Mesa desde los pastos bajos de la ladera de Los Bigaros
         Estamos ya en la ladera norte de la Sierra de los Bígaros y, más arriba, los pastos dan paso a las crestas calizas que emergen de ellos como almenas. La senda da una revuelta amplia a la izquierda para alcanzar el Lago del Chao (1797 m); pequeña cubeta glaciar que proporciona agua a los caballos y vacas que por allí pastan. Aunque el  sendero deja a la derecha el lago, lo rodeamos acercándonos al roquedo para enfocar el lago contra el pico Muñón que cierra la perspectiva de la sierra desde esta posición.
Lago del Chao; Pasada del Chao y el pico Muñón al fondo
Vista atrás del Lago Chao; Peña Negra al fondo.
          Remontamos después un corto pedrero, dejando las peñas a la derecha para alcanzar la cima herbosa de la Pasada del Chao (1831 m) donde hay una fea cabaña (aunque un poco alejada) y muchos caballos. De aquí sale una senda que nos va a permitir realizar el duro ascenso transversal hasta la cumbrera de la sierra. Cuando nos encontramos muy cerca de la Pasada del Muñón (1936 m), preferimos seguir la senda que remonta duramente al bies la ladera norte de la cresta del Muñón por una franja herbosa. La ladera tiene mucha inclinación lateral y vertical y hay que asentar bien la bota para evitar un mal resbalón.
Por la cresta del Muñón
Llegando al pico Muñón
          Alcanzamos la afilada cresta y la vista nos ofrece a poniente, como un regalo al esfuerzo, unas vistas espectaculares de Somiedo: a nuestros pies el Alto de la Farrapona y el camino ancho que lleva a los Lagos de Saliencia, de los que vemos solamente el de La Cueva; el valle de Saliencia se extiende hacia el noroeste quedando limitado al otro lado por los riscos de Las Porzanas y el Cordal del Tarambicu que recorrimos no hace mucho tiempo como describimos en otra entrada de este blog. En la dirección de la sierra en la que estamos encaramados vemos el pico Morronegro en León al que siguen Peña Calabazosa, Peña Orniz, Picos de la Mortera y los Picos Albos que rodean el valle glaciar de Las Morteras, continuando después por Peña Chana; más alejado está el Cornón. En dirección opuesta, hacia el este, avanzan los Puertos de la Mesa limitados por los alomados picos Las Piedras y El Aguil. Más lejos está el pico Ferreirúa y el gran macizo de Las Ubiñas; de la Sierra de Sobia emerge por encima la del Aramo y más a la izquierda encontramos la de Yernes y Tameza.
Morronegro; Peña Calabazosa y Peña Orniz. Por delante Las Morteras y el lago La Cueva.

Los Albos, Peña Chana y Cornón al fondo; por delante Las Porzanas y el Valle de Saliencia.
           Casi sin tregua, continuamos el ascenso por la afilada cresta del Muñón; no hay ningún paso complicado pero hay que ir con cuidado porque ambas laderas son muy inclinadas. Así llegamos a la cumbre del pico Muñón (2037 m) que está precedida por un profundo socavón que rodeamos por la izquierda. En la cumbre se encuentra el vértice geodésico de la sierra aunque no es la cima más alta. Y hacia el pico Los Bígaros nos dirigimos dando unos pasos más allá del vértice por la misma cresta hasta llegar a la arista rocosa que baja muy vertical y afilada.
Pico Muñón desde la cima de Los Bígaros
           Aquí dejamos la cresta y descendemos unos metros (3 ó 4) por la ladera oriental para coger uno de los estratos marrones (parece que corresponde a un estrato calizo que ha sufrido un proceso de dolomitización), y la marcada senda que lo sigue nos permite rodear las peñas y descender a la Pasada de los Bígaros (2002 m); otra corta y fácil ascensión  nos sitúa en el cumbre más alta de la sierra: el pico Los Bígaros (2038 m). En ella encontramos un pequeño e inestable buzón de montaña en forma cruz. Las vistas son las mismas que ya hemos descrito y, como vamos bien de tiempo, paramos un rato para disfrutarlas y hacer algunas fotos.
Cima de Los Bígaros y Alto de la Farrapona. Picos Morronegro y Calabazosa
           Continuamos por la cordal bajando por la afilada cresta rocosa (sin dificultad) a la Pasada de los Corros (1927 m); collado tapizado de brezo con algunas afloraciones de cuarcitas en la alomada cumbrera que nos llevan casi en llano al pico de Los Corros (1978 m). Sobre las peñas de esta montaña, que caen verticales hacia la majada de Sopeña y el Puerto de la Mesa pero que descienden con suavidad hacia el sur y el este, paramos a comer. El Valle de las Partidas por el que sube el Camino Real de La Mesa se desliza a nuestros pies hacia el sureste y llega hasta la aldea de Torrestío en la comarca de La Babia.
Desde Los Corros: crestería de Los Bígaros, más cerca, y el Muñon, detrás.
Valle de las Partidas con Las Ubiñas al fondo.
           Después de reponer fuerzas, regresamos a la Pasada de los Corros y tomamos un sendero  que nos permite descender por la canal oriental hasta los pastizales que rodean la majada de Sopeña donde hay bastante ganado custodiado por dos mastines. Como después tenemos que subir al Puerto de la Mesa, procuramos mantener algo de altura escorándonos a la izquierda cruzando un corto canchal. Así llegamos al puerto (1785 m) donde una alambrada de espino separa los pastos leoneses de los asturianos. Unos paneles informativos del Camín Real de la Mesa están viejos y en el suelo a la espera de una urgente reposición.
Los Corros desde la Majada Sopeña
           El camino sigue entre los pastos hacia el noroeste, pasa al lado de la Fuente de los Huesos y nos lleva hasta la hermosa Braña de la Mesa (1670 m) donde hay algunas casas, un teito y muchos corros algunos con las llábanas de piedra en el suelo.
Corro y teito en la Baña de la Mesa
            Nuestra idea inicial consistía en regresar por la pista en la que se asiente el Camín Real hasta el Colláu del Muru (1634 m), subir después al Pico  los Cumales continuando por la cumbrera hasta el cercano pico Las Gabitas para descender al camino real en el Colláu de la Magdalena. Desde aquí bajaríamos por la pista que arranca hacia el suroeste hasta regresar a Saliencia. Pero en la Baña de la Mesa, hablando con un ganadero, nos ofrece otra alternativa: como ya hemos subido por los Arroxos y el camino de la Magdalena también lo conocemos, nos propone subir, como tenemos previsto, al pico de Los Cumales y descender al collado herboso de La Fonfría que se ve desde la misma braña a la izquierda del pico. Nos comenta que de ese collado sale una franja herbosa que desciende hasta enlazar con la pista que viene del Colláu de la Magdalena.
Desde Los Cumales: vista atrás del Puerto de la Mesa entre los picos Aguil, Las Piedras y Los Bígaros.
          Este fue nuestro itinerario. Un sendero nos permitió subir a Los Cumales (1705 m) y bajar al collado de la Fonfría (1622 m) y otro, con mucha pendiente y apenas perceptible que cogimos después de cruzar una alambrada, nos llevó por una franja de hierba hasta un pilón ganadero (1450 m). Aquí cogemos otra senda más marcada que nos deja finalmente en la citada pista (1310 m).
Valle de la Fonfría por donde hemos descendido.
Cerca se ve ya el final de la ruta en Saliencia.
         Durante este descenso aún tenemos tiempo para apreciar los teitos que pueblan las Brañas de Saliencia situadas en la misma dirección de nuestra marcha al otro lado de la pista y del Arroyo Treme que baja a su lado. El fuerte descenso por la pista de hormigón nos lleva finalmente a Saliencia en cuyo aparcamiento nos refrescamos con el agua de la fuente.

Lorenzo Sánchez Velázquez