lunes, 7 de julio de 2014

Sierra del Aramo (Alba, Champaza, Pelitrón, Moncuevu y Vallongo)

Datos de la ruta
Salida y llegada: Aparcamiento de la ermita del Alba (en el concejo de Quirós) 
Distancia: 11,3 km 
Perfil de la ruta

Duración: 5:30 h (sin contar paradas) 
Subidas acumuladas: 1020 m 
Altura Inicial y Final: 1150 m 
Altura máxima: 1718 m 
Fecha de realización: 22/VI/2014
Dificultad: media
Track de la ruta


Mapa de la ruta
           Después de la aldea quirosana de Salcedo la carretera se estrecha y, con baches, sube hasta finalizar en el aparcamiento que, entre prados y cabañas, da servicio a la ermita del Alba. Comenzamos la ruta subiendo por la pista hormigonada señalizada para vehículos autorizados que es continuación de la propia carretera. Entre los prados de La Tellera, el corto ascenso nos lleva hasta un punto donde la pendiente disminuye. Aquí abandonamos la pista cruzando la portilla que da acceso a los pastizales comunales de Alba. El camino que ahora seguimos bordea las murias de las fincas particulares con cabañas arregladas enlazando con otro que nos permite acceder a la propia ermita que hemos visto entre los fresnos desde el mismo aparcamiento. La ermita es grande y blanca, de planta rectangular y se levantó en los siglos XVI y XVII en honor a la Virgen del Alba, cuya festividad se celebre el 15 de agosto con romería muy celebrada y concurrida. La “Fiesta de Alba” está declarada de Interés Turístico Regional y la misa cantada se celebra en llingua quirosana con acompañamiento de gaita y tambor. A la comida campestre le sigue un concurso de doma, carreras de cintas a caballos y otras actividades lúdicas.

 
Ermita del Alba
         Abandonamos la ermita y el buen camino. El resto de la ruta discurrirá por las crestas montañosas que rodean el valle de Covachos. Es un relieve kárstico con abundante piedra suelta, lapiaz de difícil caminar en muchos tramos, abrupto. De momento remontamos la ladera sur de la Peña de Alba siguiendo su misma cresta.  En este primer tramo se camina bien y enseguida alcanzamos la cima (1308 m) donde encontramos una cruz y buzón de montaña colocado allí por el Grupo de montaña San Ignacio de Oviedo. Ante nosotros el resto de la sierra que vamos a recorrer: el frente occidental de la Sierra del Aramo; los picos Champaza y Pelitrón que cierran por el oeste los extensos pastizales del valle de Covachos que por el norte quedan limitados por el Moncuevu y al este por el crestón de Vallongo. Al oeste, al otro lado del embalse de Valdemurrio, encontramos las sierras del Gorrión y de Caranga; más allá, la Sierra de Yermes y Tameza; la de Sobia se extiende hacia el suroeste. Las nubes bajas que nos acompañarán todo el día nos impide ver más lejos. Al sur, las grandes cimas de la Ubiñas también permanecen ocultas. Por el este vemos el Gamonitiero, a ratos.

Champaza, Pelitrón y Moncuevu desde el pico Alba
         Seguimos nuestro recorrido hacia norte descendiendo por la pedregosa ladera, campo a través, buscando las zonas menos inclinadas hasta bajar al Cueto Ferreiru (1147 m), collado entre las peñas Alba y Champaza. Allí, a la derecha, se encuentran las Agüeras; sumidero natural de las aguas que bajan por el valle de Covachos. Cruzado el pastizal, acometemos la subida al Champaza. Aunque vemos un pastizal en el hombro oriental de la montaña que parece facilitar el ascenso, preferimos la subida directa manteniendo la dirección, remontando la pedregosa ladera sur de la montaña. El terreno, de piedra suelta y hierba al principio, se convierte en lápiaz a media altura dificultando la progresión. Buscamos los mejores pasos, ora asomándonos al abismo occidental en el que se precipita la sierra, ora desviándonos a la derecha donde encontramos, a media altura, una zona con algo de hierba y menos lapiaz. Llegando a la antecima, un pequeño tramo herboso nos deja muy cerca de la propia cima (1454 m) en la que sólo encontramos un montón de piedra y un crestón rocoso a la derecha. A las vistas anteriores, añadimos ahora la aldea de Bermiego a vista de pájaro con su ermita y tejo algo alejados; del famoso roble, ni rastro; cayó hace unas semanas.

Pelitrón, Moncuevu y Vallongo que cierran el valle de Covachos
Vallongo, Gamoniteiro y valle de Covachos
Embalse de Valdemurrio, Bermiego, Tene y Aciera.
Sierra de Caranga y de Tene (Airúa Naval)
Cima del Moncuevu
Picos Alba y Champaza desde la Peña Vallongo
           Cruzado el pequeño crestón continuamos en la misma dirección por un terreno más cómodo casi en el mismo borde de la sierra que nos deja en el collado que nos separa del Pelitrón. Remontamos su ladera sur, entre piedra suelta, hierba y flores primaverales hasta alcanzar la cima (1562 m) en la que encontramos otro montón de piedras y las mismas vistas. Por la ladera opuesta emprendemos el descenso ayudados por un sendero que nos lleva a la zona herbosa del Trichoriu (1479 m) por donde pasa el camino que une el valle de Covachos, al este, con el de Covachoneiru y, más allá, baja de la sierra a las Brañas de Llinares pertenecientes a la parroquia de Bermiego por donde pasamos en otra ocasión al subir a la Airúa Naval.
           Las peñas que tenemos enfrente son las del Cagalluneiru y se pueden rodear por la izquierda. Buscamos una senda a media ladera para no descender al valle (que hubiera sido mejor) y continuamos rodeando la primera peña. Al cabo, decidimos ascender por una canal herbosa hasta la misma cresta y continuar por ella (1532 m): un terreno de lapiaz, incómodo, para crestear las peñas y descender por la ladera oriental hasta los pastizales de Fontarente donde finaliza el valle de Covachos a los pies del Moncuevu. Cruzado el pastizal una canal con hitos nos permite superar un primer tramo de la pedregosa ladera. Cuando los hitos desaparecen, giramos a la derecha hasta llegar a la vía principal de subida. No queda más que seguir los abundantes hitos, ahora innecesarios, que jalonan el marcado sendero para acceder a la cumbre más alta de la jornada, el Moncuevu (1718 m). Aquí estuvimos el verano pasado en una ruta mañanera que nos permitió acceder a esta hermosa montaña y al Barriscal desde el aparcamiento del Angliru. La incluí en otra entrada de este Blog.
           En la cumbre hay un buzón de montaña en homenaje al montañero que muestra su silueta de acero (no es una metáfora). Al norte, entre las nubes, aparece el aparcamiento del Angliru y la gran mole de La Gamonal. Algunos truenos lejanos anuncian tormenta, unas gotas de lluvia acortan la obligada parada nutricia; emprendemos pues el descenso por la misma senda de subida. La idea inicial era descender por la ladera norte y, rodeando la peña, regresar por el valle paralelo asiento de la Vega de la Barrera y la Braña de Vallongo. Pero como la naturaleza es caprichosa, al bajar de la peña los negros nubarrones desaparecen y también la amenaza de lluvia y tormenta.
             Decidimos continuar hacia el sur por la afilada cresta del Vallongo. A caballo entre ambos valles cimeros de la Sierra del Aramo, avanzamos lentamente superando varias peñas hasta llegar a la más alta, el pico Vallongo (1623 m), donde nos recibe otro montón de piedras. Avanzamos unos metros más por la cresta hasta encontrar un tramo despejado en la salvaje ladera oriental (la occidental es más vertical). Bajando por ella encontramos alguna senda que nos permite alcanzar el fondo del valle. Por él pasa la pista principal que recorre toda la sierra. Seguimos por ella hacia el sur. Cruzamos una portilla y seguimos un tramo de pista que se dirige a las praderas de Alba. Como es monótona y da varias revueltas, atajamos siguiendo el antiguo camino empedrado. Avanzamos después por una senda armada que se dirige hacia unas fincas. Cuando vemos que se desvía demasiado de nuestro destino, la abandonamos. A continuación descendemos por la empinada ladera herbosa hasta el fondo del valle, lo que nos permite rodear definitivamente la alargada peña Vallongo. Del bosquete al que accedemos arranca una senda que nos lleva a la pista que antes dejamos. La seguimos cruzando primero El Cotarón, después una riega (1150 m); subimos entre las vacas que llenan estos feraces pastizales hasta alcanzar las cabañas arregladas (más que de labranza parecen pequeñas residencias veraniegas) de La Tellera (1189 m). Cruzamos la portilla que cierra los pastos y nos situamos en la pista inicial de la ruta. Un corto descenso por ella entre los prados y cabañas nos dejan en el aparcamiento inicial.


Lorenzo Sánchez Velázquez