martes, 20 de mayo de 2014

Foces del río Pino y pico La Cabritera

Datos de la ruta
Salida y llegada: El Pino (en el concejo de Aller) 
Distancia: 18,2 km 
Perfil de la ruta

Duración: 6:30 h (sin contar paradas) 
Subidas acumuladas: 1390 m 
Bajadas acumuladas: 1390 m
Altura Inicial y Final: 620 m 
Altura máxima: 1913 m 
Fecha de realización: 17/V/2014
Dificultad: media-alta (por el desnivel)
Track de la ruta




















Nota: La ruta la organizó la Asociación Cultural Rosario de Acuña, como una actividad lúdica, recreativa y cultural en la que participaron profesores, padres y alumnos del IES Rosario de Acuña de Gijón. A ella nos sumamos con la finalidad de compartir una jornada montañera que transcurrió con un agradable sol primaveral propicio para el camino y el disfrute de la naturaleza.


Camino de las "foces"
"Foces del río Pino"
Descripción
       La idea inicial consistía en acercarnos a las “Foces del río Pino” y continuar más allá, siguiendo las marcas del PR-AS 31, hasta donde las fuerzas de cada uno lo permitieran. La realidad superó las expectativas porque todos los componentes de la expedición, incluso los menos experimentados, alcanzaron su objetivo: el collado Caniecha, dando vistas al valle del río Aller. Los más avezados en estas lides de la montaña subimos a La Cabritera, cumbre cimera de los Altos de Riopino.

         Aparcamos los vehículos a la entrada de la aldea allerana de El Pino (620 m), situada en el punto kilómetrico 28 de la AS-253 que se dirige al Puerto de San Isidro. Como la ruta señalizada comienza en el otro extremo del pueblo, iniciamos la marcha cruzando la aldea donde encontramos algunos hórreos y unas casas bien cuidadas.
         Siguiendo las marcas del PR, cruzamos el Río de San Isidro a las afueras del pueblo, más adelante, dejamos a la derecha la Fuente de la Salud y finalizamos el tramo asfaltado en el antiguo molino de Peón, restaurado y convertido en criadero de truchas. Por el desagüe del molino sale un torrencial caudal que permite la renovación del agua del criadero. Admirados por la potencia del chorro y  el extraordinario entorno fluvial, dejando a la derecha el camino que lleva a las majadas del Campón, Porquera, Sanceo a los pies del pico Cueto, cruzamos el río Pino o Valmartín por un recio puente de piedra. En los 2 kilómetros siguientes avanzamos en ligera subida por la margen derecha del río que enseguida queda en el fondo del valle. Pasamos al lado de la Fuente las Gavilanceras, en el muro de un prado. Así, entre prados y hermosos ejemplares de robles, castaños y hayas, nos acercamos a las “foces” del río Pino.
Camino empedrado por el valle Caniecha
Majada Palmián y Peña Redonda
Ladera occidental de La Cabritera (subida frontal)
          Un puente de madera nos permite acceder a su estrechura: las peñas Panda (derecha) y Pandos (izquierda) caen verticales dejando apenas espacio para el río y el camino empedrado. Bajan bravas las aguas causando un estrépito de mil demonios que nos sumergen en un útero primigenio de agua y roca donde los caminantes no encuentran tiempo y lugar para disparar sus cámaras: todo lo quieren recoger, hasta apurar la última gota de hermosura de estas breves pero espectaculares “foces”. La zona estrecha no medirá más de 100 metros lineales pero sobrecoge su belleza. En medio, otros dos puentes nos permiten pasar de una margen a otra hasta superarlas. La salida da acceso a tres valles, uno a la izquierda, el Valle Pedroso y dos a la derecha: El Fondil y Caniecha. Los tres aportan sus correspondientes arroyos al río Pino o Valmartín que desagua por las “foces”.
         Nada más salir (970 m), encontramos, a la derecha, el camino que lleva a El Fondil, por el que regresaremos. Está marcado como itinerario hacia Peña Redonda y se accede a él cruzando de nuevo el río por otro puente. Obviando este desvío, continuamos de frente subiendo duramente mediante algunas revueltas hasta el siguiente desvío, ahora a la izquierda, que nos llevaría por el Valle Pedroso.
          Hasta aquí hemos seguido todos juntos haciendo las correspondientes paradas fotográficas. Encaminados todos por el sendero que sigue el valle Caniecha, nos adelantamos los que queremos subir a La Cabritera confiando en que los demás puedan llegar hasta la majada y el collado Caniecha. Así pues, unos y otros, avanzamos bajo refrescante dosel de las hayas por un precioso camino empedrado. Primero ganamos altura mediante varias revuelvas para continuar después por la senda algo más llana. La finalización del bosque da paso al pastizal y escobar y nuestra ruta asciende por una canal de hierba y piedra hasta dar vista a la majada Caniecha (1500 m) y a la empinada ladera de La Cabritera, a la izquierda.

Nogales y Xexe (desde la arista de La Cabritera)
Quemaona, Faro y Fitona
          Abandonamos la senda y emprendemos la vertical subida. Rodeando primero un escobar ralo, continuando después por zona herbosa, más adelante por el brezal de porte bajo, aumentando progresivamente la inclinación, damos con una senda que discurre transversalmente. Este pequeño tramo llano nos da un respiro en la dura subida. Aprovechamos el descanso para admirar a nuestra espalda la hermosa silueta de Peña Redonda sobre el collado donde se asienta la majada Palmián. Continuamos después la remontada por un terreno mezcla de piedra y hierba hasta alcanzar la cresta de la sierra dando vista al este: Puertos de Riopinos, cerrados al otro lado por el Picón de las Rubias y los picos Alba, Nogales y Xexe. Al sur la Cordillera Cantábrica nos sorprende aún con nieve: Mediodía, Quemaona, Peñas de Faro, Fitona, Laguna, Brañacaballo, Estorbín, etc. Los primeros picos solo los veremos al llegar a la cima.
      Toca ahora crestear un corto tramo con caídas verticales al este y algo menos inclinadas al oeste. En la arista de la montaña, los pliegues geológicos han producido estratos verticales que, al quedar al descubierto, dejan una especie de peldaños horizontales donde podemos apoyarnos para seguirla. Un corto tramo por la citada arista nos deja en la cumbre cimera de los Altos de Riopino: el pico La Cabritera (1913 m). Encontramos un buzón de montaña oxidado y unas vistas que ya hemos descrito en parte. El Torres queda entre Las Rubias y el Nogales; hacia norte vemos Peña Mea, Peñas Negras y Sierra Magrera  (picos Forcá, Cuchu, etc) finalizando en el Retriñón. Mientras disfrutamos de la belleza que nos ofrece la naturaleza, nuestros compañeros han llegado a la majada Caniecha y se disponen a reponer fuerzas. Hacemos lo mismo.
Altos de Riopinos. Sierra Magrera y Retriñón al fondo.
           En lugar que desandar el camino para bajar Caniecha, optamos por explorar el corto tramo de arista que nos queda (más fácil) antes de descender. Superada la cresta rocosa, llegamos a una pequeña planicie herbosa, donde abandonamos el lomo de la sierra, virando a poniente para descender por la inclinada ladera. Su pendiente es incluso mayor que la de subida y tiene tramos con piedra suelta. En base, las verdes y casi llanas  praderas cercanas al collado y la majada Caniecha, dan sustento, en verano, a una abundante cabaña ganadera.
         Nos acercamos a la majada para animar al resto de la expedición a acercarse collado (1537 m) y disfrutar de unas preciosas vistas sobre el hayedo que cubre la parte alta de la cuenca del río Aller (montes Llanacaorna y Campanal), cerrada, al otro lado, por la propia Cordillera Cantábrica (Faro, Fitina, Fitona, etc) llegando la vista hasta el Estorbín (cumbre más alta del concejo).
Pico Pandos y Valle Pedroso
         Algunos deciden regresar a El Pino por el camino de ida, descendiendo por el Valle Caniecha; otros, queremos acercarnos a la majada Palmián situada estratégicamente en un hermoso collado y descender después por el Valle Fondil, paralelo al anterior. Ambos valles convergen en la entrada a las “foces”.
        Muy cerca del collado pasa un camino ancho que viene desde el Puerto Vegarada y se dirige, en ligera subida, a la majada Palmián, al norte. Lo seguimos hasta alcanzar el punto más alto donde encontramos un precioso mirador situado sobre la majada Caniecha de espaldas a Peña Redonda. Bajamos unos metros hasta la majada Palmián (1562 m) donde viramos al oeste siguiendo una senda que, en llano, lleva a la misma base de Peña Redonda. Pronto la abandonamos para descender por una ladera herbosa con matas de escoba buscando otra que faldea la montaña más abajo. La seguimos para rodear el profundo barranco por el que se precipita el arroyo Canal de Peña Redonda y situarnos así en su margen izquierdo donde se asientan praderas por las que continuamos el descenso en dirección norte, ahora sin camino ni senda. Finalmente llegamos a otra senda que rodea un prado (1250 m) con cerca de piedra y cabaña.
Bajando por las "foces"
         De muy abajo nos llega el rumor del río que se precipita torrencial entre las peñas. Su bello sonido irá suavizando el cansancio que ya hace mella en algunos. Más abajo, su intensidad irá en aumento convirtiéndose en estruendo al llegar a las “foces”. La senda que hemos encontrado baja más directa, entre prados, hasta desembocar en otra más ancha y empedrada en algunos tramos. Cruzamos una portilla de madera y, ya definitivamente empedrada, nos lleva hasta el río, que cruzamos por un puente, justo al comienzo de las “foces”.
        Poco después llegan los que bajaron por el Valle Caniecha y, todos juntos, reemprendemos la marcha atravesando de nuevo las hermosas “foces” donde buscamos el mejor encuadre que permita reflejar con la luz del atardecer la belleza de este lugar.



Lorenzo Sánchez Velázquez