sábado, 19 de abril de 2014

Brañas de Saliencia. Circular por las "foces" de Arbeyales y Arroxos

Teitos y corros, "foces" y caminos reales son los ingredientes de esta magnífica ruta por Somiedo. Las brañas de Saliencia forman un bello conjunto etnográfico de teitos, mientras que en la braña de La Mesa encontramos corros con techumbre de piedra. El ascenso a las brañas por la foz de Arbeyales y el descenso por la de Arroxos completan el recorrido.


Datos de la ruta
Salida y llegada: Circular desde Arbeyales (en el concejo de Somiedo) 
Distancia: 23 km 
Perfil de la ruta

Duración: 7:00 h (sin contar paradas) 
Subidas acumuladas: 1200 m 
Altura Inicial: 1000m 
Altura máxima: 1685 m 
Dificultad: media-alta (por la distancia)
Track de la ruta

Mapa de la foz de Arbeyales y las brañas de Saliencia

Por la braña de La Mesa y la foz de Arroxos

Descripción:  
Foz de la Güérgola de Arbeyales
          Iniciamos la ruta en la aldea somedana de Arbeyales (1000 m) a la que llegamos desde el centro de Asturias siguiendo la autovía A-63 Oviedo-La Espina, después la AS-15 en dirección a Cangas del Nancea y más adelante la AS-227 en dirección a Somiedo. A la altura del embalse de La Malva, tomamos la SD-1 en dirección a Saliencia y el puerto de La Farrapona que comunica con León. Poco antes de llegar a Saliencia, se encuentra, a la izquierda, la aldea de Arbeyales.
Braña de Murias
           Una vez estacionado el vehículo, comenzamos la marcha siguiendo las marcas del PR-AS 12 que enseguida se adentra en la extraordinaria, estrecha y empinada foz de La Güérgola totalmente empedrada (la llamada "escalinata de la Güérgola de Arbeyales"). El camino, con tramos de muro armado, pegado a los verticales desplomes calizos  de Peñasxuntas, que bajan desde el Michu, sigue por la margen izquierda del arroyo de Murias. Es una delicia para los sentidos: las pequeñas cascadas, los rápidos y las torrenteras unen el encanto visual con el sonoro. La foz tiene una longitud aproximada de medio kilómetro, quizás algo menos, y al final se abre en el hermoso valle de Murias, asiento de la braña del mismo nombre; la primera que visitaremos. Al terminar la foz, el camino se divide en dos. El que se desvía a la derecha tiene un pequeño tramo empedrado, convirtiéndose enseguida en sendero hasta llegar a la braña de La Güérgola. Por él regresaremos. Nosotros continuamos por el sendero de la izquierda. Cruza el arroyo por un pequeño puente y asciende en zigzag hacia la braña de Murias (1350 m). Hemos superado un desnivel de 320 metros y recorrido 1,8 km.
Peña Negra desde el "Camín Real de la Mesa"
           Los teitos que forman la braña, bien conservados y en uso reciente a juzgar por los montones de estiércol visibles a un lado de la puerta principal, se encuentran dispersos en una hermosa y florida pradera en este día de primavera. A diferencia de otras brañas, como la de La Pornacal, en estas, los teitos se intercalan entre prados y tierras de labor. También contienen  fuentes y olleras. La imagen de los teitos en medio de la pradera, con Peña Negra al fondo, forma una extraordinaria estampa.
           En Somiedo se pueden encontrar dos tipos de construcciones arquitectónicas etnográficas. Los corros son pequeñas cabañas de piedra con techos de piedra (llábanas) en falsa bóveda y planta circular. Son muy bajos y tan solo tienen una puerta de entrada y una pequeña ventana. Son las construcciones más antiguas. Más adelante veremos varios en la braña de La Mesa. Los teitos tienen paredes de piedra y cubierta vegetal. Su planta es rectangular y el techo se recubre con escobas (xiniesta) o piornos (piornu). Mediante este sistema se impermeabiliza el interior durante unos 14 años sin apenas reparaciones. Suelen tener una longitud entre los 8 y los 15 metros y una anchura entre los 6 y 7 metros. El interior tiene una zona para el ganado y otra que sirve de vivienda con su llar u hogar y su zona para dormir. La cumbrera o cume es la parte más expuesta a los embates del viento, la lluvia y la nieve. Por eso se clavan en la cubierta vegetal largas varas o llatas sujetas con palos ahorquillados (llamados gabitos), entrelazados con otras colocadas transversalmente cuya finalidad es soportar y transmitir el peso de la techumbre a las paredes de piedra del edificio. En la parte alta del teito está el henil.
Por el "Camín Real de la Mesa"
            Hasta la braña de Murias llega la pista para vehículos todoterreno que viene desde Saliencia. Podríamos seguir por ella visitando las demás brañas de las Morteras de Saliencia, sin embargo, nuestros objetivos son más amplios y la dejamos para la tarde, en el camino de regreso. Ahora toca subir hasta el Camín Real de La Mesa situada unos 220 m por encima. Desde Murias, podríamos mantener la dirección norte y remontar la empinada ladera hasta ascender al “camín” a la altura de la braña La Corra. Pero, como es una braña que ya hemos descrito en otros lugares, acortamos el camino de ascenso, siguiendo la senda que arranca en lo más alto de la braña. Se trata de un camino que va más alto y en paralelo a la pista que viene de Saliencia. El sendero va rodeando el valle de Murias en continuo y suave ascenso, cruzando los regueros donde nace el arroyo de Murias y una alambrada. Nos deja en un hombro herbáceo que separa las brañas La Güérgola o Arbellales, situada por debajo, y la de Ordiales o Urdiales, arriba. Ascendemos por la pradera hacia la última, que encontramos abandonada y en ruinas. Unos metros antes de llegar a la propia braña, sale una senda que sigue el hombro del monte, entre las altas escobas, que nos deja en el mismo “camín real” (1550 m), justo en la base de Peña Negra. Desde allí podemos disfrutar de algunas montañas de Somiedo: por encima del Tarambicu sobresalen el Cornón y el Mocosu, hacia poniente; y hacia el sur, cerrando el valle, las Porzanas. Más adelante a medida que subamos algo más y nos desplacemos hacia el sur, veremos los Bígaros, hasta cuya base nos acercaremos, y los picos Albos.
Teito y Corro en la braña de La Mesa
           El agradable paseo por el “camín” entre bosquetes de abedules, robles, acebos, …, con vistas hacia el amplio valle de Saliencia cerrado, al otro lado, por la Sierra del Tarambicu nos deja, después de un kilómetro y una vez dejada atrás Peña Negra, en el collado Sedernia (1643 m) que da vista al amplio valle de Teverga, al este. En este tramo encontramos una fuente y abrevadero. Desde el collado vemos también las sierras de Gradura-Yernes-Tameza y la de Sobia. El camino continúa en ascenso rodeando, primero el Alto de la Granda Blanca y, después, en descenso, el Alto de la Cuguruza. El rodeo del siguiente y breve pico del Cantu Rubio finaliza en las amplias praderas del Colláu Madalena (1546 m). Los pastos de altura de este collado albergan una amplia cabaña ganadera de vacas de carne y caballos, todos bajo el atento cuidado de los mastines. De nuevo las vistas se abren hacia oriente. Aunque no se ve, a unos pocos metros de distancia, en la vertiente de Teverga, se encuentra la magnífica braña de Fonfría, a la que accedimos en otra ocasión desde la localidad de Barrio, cuando subimos al pico Aguil y descendimos, después, a Torce. En otra entrada recogeré esta preciosa ruta.
            El buen camino, que hemos traído desde Peña Negra, mejora transformándose en pista para todoterrenos, que es continuación de la que asciende directamente a este collado desde Saliencia. Desde Peña Negra hasta la Madalena el “camín” sólo nos ofrecía vistas a occidente, quedando las orientales ocultas tras los montes que hemos rodeado, excepto en un pequeño tramo en la Sedernia. Desde la Madalena hasta el collado del Muru, situado dos kilómetros al sur, las vistas ocultas serán las de poniente (nos las ocultan los montículos de Las Gavitas y Los Cumales), teniendo una hermosa visión del valle de Teverga, al este. Al llegar al Colláu del Muru (1634 m) se nos abre la perspectiva sur donde encontramos el amplio valle del puerto de La Mesa.
          En el collado, el camino se divide en dos. El que circula más alto llega hasta el propio puerto y, más allá, a Torrestío; sin embargo, el que siguiendo hacia el sur va más bajo, llaneando, llega hasta la braña de La Mesa, continuando más allá, en forma de senda, hasta enlazar con el otro en el mismo puerto. Seguimos por el segundo para visitar la estupenda braña de La Mesa (1660 m) en pleno uso. Hay allí una fuente y una gran cabaña ganadera en los meses de verano que aprovecha los ricos pastos de altura permanentemente verdes. Tiene pocos teitos pero muchos corros de planta muy baja con cubierta de llábanas (piedras planas) en falsa bóveda. De todas las brañas que he visto en Asturias, ésta es la que tiene más corros y en mejor estado de conservación.
Camino por la Foz de Arroxos
            Una vez visitada esta hermosa braña, retrocedemos por otro camino que sale de los corros más cercanos al arroyo Arroxos en dirección noroeste. La seguimos por la margen derecha para encaminarnos a la hermosa Foz d’Arroxos, otra de las maravillas del día. Poco a poco entre los prados que dan paso a la vegetación rastrera de escobas, piornos y brezo, el valle se va estrechando entre los derrumbes verticales de Peña la Ferrera (el pico más septentrional de la Sierra de los Bígaros) y los de Los Bueis. En lo más angosto del desfiladero apenas queda espacio para el torrencial discurrir del arroyo. Por allí sigue el hermoso camino labrado y armado en la roca, ofreciendo unas extraordinarias imágenes donde se conjugan las afiladas agujas y crestas calizas con el torrencial repicar del agua desplomándose en su vertiginosa caída en pos del río Saliencia, mucho más abajo. Al final la foz se abre y al murallón calizo le sigue un magnifico robledal en el que nos adentramos cobijados por su magnífico dosel. Así llegamos a la carretera SD-2 que lleva hasta el Alto de la Farrapona donde finaliza en el aparcamiento construido recientemente para los turistas que visitan los lagos de Saliencia. Cruzamos la carretera para continuar por un camino en paralelo a ella que nos deja a la entrada de Saliencia (1113 m), al lado del área recreativa y de su aparcamiento. En éste hay una fuente donde refrescarse y coger fuerzas para el resto de la jornada, que aún queda. Hasta aquí hemos recorrido 16 km y llevamos acumuladas unas subidas de unos 850 m.
Teito en la Mortera de Saliencia, al fondo Los Bígaros
         Justo al lado del aparcamiento sale una pista de hormigón en dirección este que asciende duramente en paralelo al reguero Treme, virando más arriba hacia el norte sin perder la fuerte inclinación. Hay que tomarlo con paciencia. Un par de revueltas y un viraje hacia el oeste cruzando el arroyo, nos permite subir a las Morteras de Saliencia (1354 m). Ahora toca recorrer el resto de las brañas siguiendo la pista y las marcas del PR-AS 12. Los teitos de cada braña se encuentran dispersos por las praderas. Son muy grandes y semejantes a los que vimos en la de Murias. Al comienzo de la mortera se encuentra un panel explicativo que nos informa sobre las características y disposición de los teitos. En seguida sale a la derecha otra pista que lleva al collado La Madalena en el “camín real”. Seguimos de frente con suaves subidas y bajadas para ir de una braña a otra. Cruzado el reguero Borbolla llegamos primero a la de El Cocháu (1390 m), un kilómetro más adelante, a la de El Rebochal, mientras que al norte nos queda la de Bárzana, que no visitamos. Ahora toca dar un amplio rodeo siguiendo la pista para no perder altura y cruzar el arroyo de Castro. La siguiente subida nos deja en la braña de La Güérgola u Ordiales de Arbeyales, situada sobre la vertical de Arbeyales. Además de unas pocas payozas, encontramos una antena de telefonía. Si seguimos la pista llegaríamos a la majada de Murias por el camino que no quisimos recorrer por la mañana. Otro arranca al lado de la antena y baja en zigzag hasta Arbeyales. Sin embargo, seguimos un sendero que sale de la última cabaña en dirección oeste por una zona muy empinada, ensanchándose más abajo para continuar, empedrado, hasta el inicio de la Foz de la Güérgola, por la que descendemos finalmente a Arbeyales.


Lorenzo Sánchez Velázquez