miércoles, 12 de octubre de 2016

Canales de Amuesa y Piedra Bellida. Circular desde Poncebos

Perfil de la ruta
Salida y llegada: Poncebos (Concejo de Cabrales) Distancia: 20 km
Duración: 8:00 h (sin contar paradas)
Subidas acumuladas: 1550 m
Altura Inicial: 250 m
Altura máxima: 1490 m
Fecha de realización: 8/X/2016
Dificultad: media-alta
Track de la ruta





Itinerario: Poncebos – Canal del Tejo – Bulnes – El Castillo – Llanos del Tornu – Canal de Amuesa – Colláu Cima – Majadas de Amuesa – Colláu Cerredu – Canal de Piedra Bellida – Pando Culiembro (La Quintana) – Puente la Vieya – Culiembru (Ruta del Cares) – Los Collaos – Poncebos.

Puente la Jaya sobre el Cares

Bajando por la Canal de Culiembro se ve, al otro lado del Cares, el arranque de la Canal de Piedra Bellida por encima de la arboleda y los verdes pastos del collado del Pandu Culiembro. No la conocía y llevaba tiempo esperando el momento oportuno para recorrerla: sencillamente espectacular.
Puente del Jardu sobre el río Texu o Bulnes

Comenzamos la ruta en Poncebos (250 m) cruzando el río Cares por el puente en piedra de La Jaya que nos sitúa en la embocadura de la Canal del Texu. Excavada por el río Bulnes, avanza de norte a sur separando el Murallón de Amuesa, al oeste, de los derrumbes verticales de la ladera occidental de Peña Maín. Enseguida cruzamos el río Bulnes por el puente de madera del Jardu para, después, ganar altura mediante varias revueltas mientras el río va quedando abajo. El precioso camino, armado en unos tramos y tallado en la roca en otros, avanza colgado y paralelo al río y, cuando arriba, la canal se abre, vemos encima de un risco las casas del barrio de El Castillo. El puente Colines (de madera) nos llevaría allí y sería el camino más directo hacia Amuesa, pero hace años que no visitamos Bulnes.
Vista atrás de la Canal del Texu.
Iglesia de San Martín en Bulnes

Espadaña de la iglesia de San Martín en Bulnes. Por detrás la gran mole de Peña Maín

Así, después de 4 kilómetros y en poco más de una hora, llegamos a Bulnes (a la entrada se encuentra la estación término del funicular) (650 m). La aldea, bien cuidada y con varios establecimientos hosteleros, aún conserva el tipismo de las aldeas cabraliegas de la montaña. Tiene una iglesia dedicada a San Martín y una pequeña ermita recientemente restaurada (se reabrió en el 2014) que guarda al venerada imagen de la Virgen de las Nieves.
Virgen de las Nieves en la ermita restaurada recientemente

Otro puente de madera en el centro de la aldea nos permite descruzar el río Tejo (o Bulnes) para seguir después el camino de la derecha que nos llevará por una pista recientemente hormigonada al barrio alto (El Castillo) (717 m). El de la izquierda sube por la Riega de Valcosín hasta el refugio Delgado Úbeda en la Vega del Urriellu. Ambos caminos están perfectamente señalizados.
Por encima de la arboleda vemos la Canal de Amuesa

Desde El Castillo hay unas vistas impresionantes del profundo Canal del Texu y del camino de subida que se ve como una traza apenas marcada a media ladera sobre el abismo. Enfrente, sobre el Murallón de Amuesa, destaca la Peña’l Tornu que lo cierra al sureste. Un poste de señalización nos marca el camino: hacia el refugio de Los Cabrones.
Vemos las primeras casas del barrio de El Castillo

A partir de El Castillo el camino ancho se transforma en sendero que al principio sube entre murias de fincas cercanas. Después emboca el amplio valle que separa las verticales paredes meridionales del Murallón de Amuesa de las laderas del Monte del Acebuco que baja de los Picos Albos. Alcanzamos una zona llana, los Llanos del Tornu (850 m), con la mirada puesta en la larga panda de la Canal de Amuesa.
La senda llanea por los Llanos del Tornu.

El valle se va estrechando poco a poco y acometemos la dura subida cruzando primero un pedrero que nos deja, en la zona más estrecha de la canal, frente a un resalte vertical que la senda supera sin problemas dando varias revueltas. En el siguiente tramo la canal se vuelve a abrir y, como la ladera herbosa no disminuye su inclinación, la senda se retuerce haciendo más fácil la progresión. Alcanzamos el Colláu Cima (1401 m) que da paso a la hermosa Majada de Amuesa con grandes y buenas cabañas que dan servicio a la pequeña cabaña ganadera que disfruta de sus ricos pastos en verano.
Vista atrás, una vez superado el escalón central de la Canal de Amuesa

Vista hacia atrás: la senda vence el fuerte desnivel serpenteando en la zona alta de la Canal de Amuesa.

Aquí abandonamos la senda que sube hacia el sur por la Campa del Trave en dirección al refugio de Los Cabrones y continuamos, casi en llano, hacia el oeste con la vista puesta en el pequeño monte calizo salpicado de algunos árboles de Cabezo Salines que debemos dejar a la derecha.
Majadas de Amuesa. Peña Maín se ve al fondo y a la derecha.

A la derecha vemos el Cabezo Salines. Debemos pasar por el collado en el centro de la foto.

Antes, pasamos al lado de un pequeño valle con fuente y pilón-abrevadero donde rumian pacientes algunas vacas. En este corto tramo seguimos las sendas de los animales. Superado el valle por la otra ladera, enseguida nos situamos sobre el pequeño hombro del Cabezo Salines que, como dije, queda a la derecha. La vista atrás nos depara una magnífica vista de las Majadas de Amuesa con Peña Maín y el collado Pandébano al fondo.
Por encima del Monte Llué, y al otro lado del Cares, vemos la Peña'l Jascal, Cabezo Llerosu y el Cuetón.


Superado el Cabezo Salines y el bosque del Monte Llué, que dejamos a la derecha, la senda avanza hacia el Colláu Cerredu. A la derecha arriba vemos como van saliendo Cabeza la Verde, Cabezo Covu y el Julagua en el borde de la foto.
Muy cerca del Colláu Cerredu ya se ven las grandes cimas del Cornión.
Aquí retomamos el sendero perfectamente hitado que, en ligera subida, nos lleva por la parte más alta del bosque del Monte Llué. Muy abajo queda el profundo tajo del Cares y, al otro lado, emergen las calizas de El Cuetón, Cabeza Lleroso y Jascal. Más cerca, cayendo vertical sobre el Cares, vemos el Cabeza Llambria y a su derecha Cabeza la Verde, Cabezo Covu y Cabezo Julagua donde no hace mucho que estuvimos. Los últimos hitos nos dejan sobre el Colláu Cerredu y la vista se abre hacia el suroeste donde sobresalen los picos más altos del Cornión. Entre las nubes podemos ver el Jultayu, Pico de los Cabrones, Robliza y Peña Santa; muy abajo algunos recodos de la Ruta del Cares y la aldea de Caín; y observamos cómo, la amplia canal de Mesones y las más estrechas de Trea y Culiembro entre otras, agrietan el murallón que se despeña del Cornión.
Llegando al Cerredu vemos entre las nubes Peña Santa, Robliza, Pico de los Cabones y Jultayu. La Canal de Trea a la que siguen la vertical pared del Cabezo Llambria y Cabeza la Verde detrás.

Monte Llué y sus chozas en ruinas vistos desde la corta arista que sale desde el Cerredu.

Arista que lleva al mirador sobre El Cares y el Monte Llué.

Desde el extremo de la arista, aspecto que ofrece el primer tramo de la Canal de Piedra Bellida.

Es el lugar apropiado para descansar un poco y reponer fuerzas. Dejamos las mochilas y continuamos unos metros por la cresta que nos deja sobre un balcón sobre el Cares: las vistas sobre el fondo del valle y sobre las chozas y el bosque del Monte Llué, a la derecha, mejoran. Sobrecoge también la vista de las canales de enfrente por las que otras veces hemos subido o bajado. A nuestros pies tenemos la de Piedra Bellida de la que sólo apreciamos la rampa inicial e intuimos la inclinación del resto dada la cercanía del río.
Vista de un tramo intermedio de la Canal de Piedra Bellida, justo antes de llegar al pedrero. Al fondo se dibuja la "Ruta del Cares". La foto está tomada desde el extremo de la arista que hay en el Colláu Cerredu.

Reemprendemos la marcha bajando, al otro lado del collado, por la vertical canal de Piedra Bellida. Encontramos una senda clara y perfectamente hitada hasta llegar al Cares. En el primer tramo baja al bies por terreno mixto de piedra, hierba y tierra hasta tocar literalmente las paredes verticales que cierran la canal por el este. Aquí comienza el tramo más empinado de toda la bajada: la inclinación es mucha, la senda terrosa puede resbalar en algunos tramos y hay que bajar despacio y con cuidado.
Aunque no lo parezca esta zona es la que tiene los tramos con mayor inclinación.

Vista atrás del tramo más empinado.

Queda poco para llegar al pedrero y embocar la propia canal de Piedra Bellida
Superado este “pindio” tramo llegamos al pedrero donde disminuye la inclinación y se baja mejor. La canal se estrecha entre paredones verticales y vira a la derecha ocupando el canchal toda su anchura. Es una bella canal. Después de la curva vemos muy abajo el collado de hierba del Pando Culiembro con su casa de La Quintana en ruina y ya sin tejado (hasta no hace mucho conservaba su cubierta de teja árabe).
Bajando por el pedrero de Piedra Bellida. Muy abajo vemos el collado del Pando Culiembro y la cabaña en ruinas de La Quintana.

La senda zigzaguea continuamente y el pedrero da paso una zona de matojos que nos llevan a pasar bajo la Cueva Negra (700 m), que tiene una fuente (no subimos a comprobarlo); muy arriba, en lo más alto del murallón a la derecha, vemos otra gran cueva. En esta zona, unos hitos sacan de la canal por la izquierda para acceder a la de Ría por el Horcado Turonero.
Vista hacia atrás desde el collado del Pando Culiembro. La canal está por donde baja el pedrero. El Horcado Turonero queda fuera de la foto a la derecha.

Llegamos al Pando Culiembro (650 m) a la vez que el helicóptero de salvamento aterriza a nuestro lado para dejar a uno de sus ocupantes y seguir hacia la Canal de Ría de donde deben sacar a un montañero accidentado. Mientras, las nubes han ido bajando y ya nos tapan las cimas más altas que se ven desde el Pando. Las otoñales hierbas altas del collado, la senda del Cares y la preciosa Canal de Culiembro y su entorno nos ofrecen unas vistas preciosas. Lo mismo ocurre cuando echamos la vista atrás: la canal de bajada, con verdes de vegetación y blancos de canchales calizos, y las agujas, picos y farallones que la rodean, forman una estampa preciosa.
Imagen del Pando Culiembro y de la Ruta del Cares. Antes hay que bajar a la altura del río.

Toca bajar por el Pando Culiembro. La senda está perfectamente marcada, primero entre la hierba y, más abajo, entre las hayas, espinos y algún que otro arce. Enseguida encontramos otra cabaña en ruina. La senda da varias revueltas largas para perder rápidamente altura y situarnos sobre una peña que cae sobre el Cares. Son unos 6 metros verticales que se bajan bien con la ayuda de una barandilla de cables y nos dejan en el puente de madera de La Vieya (325 m). Es un lugar de encanto: los turquesas y verdes de las aguas del Cares, el puente de madera, la exuberante vegetación y todo ello en la profundidad del hermoso desfiladero…
Cruzando el Cares por el Puente la Vieya.

Puente la Vieya desde la orilla del Cares

Alcanzamos la "Ruta del Cares" a la altura de Culiembro.

Al otro lado, debemos remontar 80 metros por una senda que nos deja en la Ruta del Cares a la altura de Culiembro (420 m). Las nubes han bajado más y, aunque no han llegado a nuestra altura, la humedad se deja sentir y la caída de la tarde hace que la frecuencia de nuestros pasos aumente para llegar cuanto antes a Poncebos después de superar el alto de Los Collaos.

Lorenzo Sánchez Velázquez